Testimonio
31-05-2019
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(Prestar Oído a lo que Dios nos Dice)

Amados, 31 de mayo 2019. En sueños fui llevada a un gran lugar a predicar. Hablé de las maravillas del Señor, nuestro grande y poderoso Dios, y luego de hablar con varias personas fui a descansar un poco. Un hombre alto y muy cristiano, aparentemente, llegó a mi lugar de descanso y con palabras lisonjeras comenzó a hablar. Hermana, ¿cómo está? dijo, lamento que esté muy cansada, solo quería preguntarle ¿cómo usted sabe todo esto?. Le contesté: solo Dios puede ayudarme a saber. Con palabras lisonjeras este hombre siguió hablándome, más su fin era el mal contra mí. Dijo mi acompañante: apártate. Me aparté de aquel lugar, y un gran temblor sacudió aquel lugar y ya no le vi más. Fui llevada a hablar a otras personas, y para estas personas mis palabras eran sólo palabras. Dijo mi acompañante: apártate. Me aparté y un gran estruendo llegó y aquel lugar fue sepultado bajo la tierra. Pasamos a otro lugar y se me dijo: habla. Hablé con temor y dije: por favor presten oído, no durmáis, es la hora final; muchos se burlaron y otros se levantaron violentos hacia mí, dije: oh por favor, dejen que Jesús entrone sus vidas, más estos furiosos gritaron: ¿quién te ha puesto por juez entre nosotros?, saquémosla de aquí; venían ya hacia mí cuando mi acompañante dijo: apártate. Me aparté y vi como una montaña se abrió en dos y un mar de aguas aumentó y arremetió contra ellos y no les vi más. Me dijo entonces: ven, hay otro lugar que debes ir. Dije: ay Señor, por favor, no más, no escuchan y les llegará maldición. Me contestó: esta es tu labor, debes hablar escuchen o no, porque sus propios actos les enjuiciarán. Llegamos al lugar y comencé a hablar, y les decía: por favor, arrepentíos y humillaos ante nuestro grande y poderoso Dios y serán librados de la destrucción; todos absortos en sus entretenimientos electrónicos y otros en sus propios pensamientos no prestaban atención a las palabras de mi ruego. Entonces dijo mi acompañante: apártate. Me aparté, y escuché un fuerte viento que arremetió contra aquel lugar, un viento que en extremo, tan fuerte, que barrió hasta las piedras y ya no les vi más. Fuimos entonces a otro lugar y allí hablé, yo estaba hablándoles de rodillas y con gran llanto, temía su rechazo y por ende su ruina, todos en silencio observaban, nadie decía una palabra, terminé e hice el llamado, dos personas pasaron al frente y dije: oh gracias Señor, gracias. Los demás no paraban de vernos, pero no accedían al llamado. Se me dijo sal con estas dos personas. Salí llorando y suplicando a los demás que se arrepintieran, al salir escuché una fuerte música, música con tambores, panderetas y otros instrumentos y todos cantaban tranquilamente; de repente vi como grandes bolas de fuego cayeron sobre aquel lugar y fue consumido, tirada en el piso dije: Señor, ya no puedo más, esto es demasiado, ¿Por qué?. {Daisy Escalante Testimonio: 31-05-2019, p1}

En ese momento me contestó: hija, solo estás viendo un momento de lo que yo veo a diario y conozco su fin. Este es un dolor inmenso, más ellos deben decidir. Me dijo: ven, vamos. Fui pues a otro lugar, todos adoraban y clamaban por su salvación, sentí paz en aquel lugar, sentí que todos estábamos en la misma página, ya no sentía temor, y dije: Señor, gracias por esta paz. Y me contestó: lee y entiende. En ese momento, se pusieron frente a mí dos citas bíblicas, y leí Jeremías 2 y Malaquías 4. Ahí, en ese momento desperté. {Daisy Escalante Testimonio: 31-05-2019, p2}

"1Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Anda, y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la lealtad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. 3Santidad [era] Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoran injuriarán; mal vendrá sobre ellos, dice Jehová. 4Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. 5Así dice Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad, y se tornaron vanos? 6Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos hizo andar por el desierto, por una tierra desierta y barrancosa, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre? 7Y os metí en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien: mas entrasteis, y contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad. 8Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron por Baal, y anduvieron tras [lo que] no aprovecha. 9Por tanto entraré aún en juicio con vosotros, dice Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé. 10Porque pasad a las islas de Quitim y mirad; y enviad a Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si ha habido cosa semejante: 11¿Acaso alguna nación ha cambiado [sus] dioses, aunque ellos no son dioses? Pero mi pueblo ha cambiado su gloria por lo que no aprovecha. 12Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dice Jehová. 13Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua. 14¿[Es] Israel siervo? ¿[Es] esclavo? ¿Por qué ha sido despojado? 15Los cachorros de los leones rugieron sobre él, alzaron su voz; [y] asolaron su tierra; quemadas están sus ciudades, sin morador. 16Aun los hijos de Nof y de Tafnes te quebrantaron la coronilla. 17¿No te acarreaste esto tú mismo, al haber dejado a Jehová tu Dios, cuando Él te guiaba por camino? 18Ahora pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del río? 19Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo [es] el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos. 20Porque desde hace mucho quebré tu yugo, [y] rompí tus ataduras; y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso corrías tú, oh ramera. 21Y yo te planté como vid escogida, simiente verdadera toda ella: ¿cómo pues te me has tornado sarmiento de vid extraña? 22Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, tu pecado está sellado delante de mí, dice el Señor Jehová. 23¿Como dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu proceder en el valle, reconoce lo que has hecho, dromedaria ligera que entrevera sus caminos; 24asna montés acostumbrada al desierto, que en el ardor de su deseo olfatea el viento; en su celo, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se cansarán; la hallarán en su mes. 25Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: No hay esperanza, no; porque amo a los extraños y tras ellos he de ir. 26Como se avergüenza el ladrón cuando es tomado, así se avergonzará la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas; 27que dicen al leño: Mi padre [eres] tú; y a la piedra: Tú me has engendrado; pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; pero en el tiempo de su tribulación dicen: Levántate, y líbranos. 28¿Y dónde [están] tus dioses que hiciste para ti? Levántense, a ver si te pueden librar en el tiempo de tu aflicción; porque [según] el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses. 29¿Por qué contendéis conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová. 30Por demás he azotado vuestros hijos; no han recibido corrección. Vuestra espada devoró a vuestros profetas como león destrozador. 31¡Oh generación! atended vosotros la palabra de Jehová. ¿He sido yo a Israel soledad, o tierra de tinieblas? ¿Por qué ha dicho mi pueblo: Somos señores; nunca más vendremos a ti? 32¿Se olvidará la virgen de su adornos, o la desposada de sus atavíos? pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días. 33¿Por qué realzas tu camino para hallar amor? Pues aun a las malvadas enseñaste tus caminos. 34También en tus faldas se halló la sangre de las almas de los pobres, de los inocentes; no la hallé en indagación secreta, sino en todas estas cosas. 35Y dices: Porque soy inocente, de cierto su ira se desviará de mí. He aquí yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado. 36¿Para qué discurres tanto, mudando tus caminos? También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria. 37También saldrás de él con tus manos sobre tu cabeza: porque Jehová desechó a aquellos en quienes confías, y no prosperarás por ellos." {Jeremías 2}

"1Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día vendrá y los abrasará, dice Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama. 2Mas para vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. 3Y hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo haré esto, dice Jehová de los ejércitos. 4Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel. 5He aquí, yo os envío a Elías el profeta, antes que venga el día de Jehová grande y terrible. 6Él convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres; no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición." {Malaquías 4}