Testimonio
30-10-2021 #03
¡Oh, Señor! ¡perdona nuestros pecados! Aquellas iniquidades, en nuestra vida, por las cuales el enemigo de las almas se ha ensañado con nuestra descendencia. Ellos fueron formados en ellas, a causa de nosotros no tener tu Ley presente en nuestros dichos, y por frontales ante nuestros ojos.
¡No te apartes de nosotros, oh Jehová! Y pon un espíritu recto sobre nosotros, para que no luchemos con la fe, sino que podamos ser vencidos por ella.
¡No escondas de nuestra herencia tu rostro!, y revélate como Rey de reyes y Señor de señores.
Tú eres el que sacia de bien nuestra boca, el que subyuga nuestro impetuoso corazón. ¡A ti clamamos por la herencia que nos has dado!
No permitas, por amor a ti mismo, que ellos sean estopa que se lleva el viento.
Úngenos con tu presencia y pon un espíritu recto dentro de nosotros, para que nuestro ser tenga una alabanza continua en nuestra boca a causa de tus misericordias.
No permitas que los inicuos se gloríen a causa de la destrucción de nuestra simiente, con la cual Tú has multiplicado nuestra descendencia.
Abatida está nuestra alma y nuestro espíritu perturbado, al ver cómo, aquellos que hemos cargado en nuestro regazo, se han descarrilado.
El maligno les acecha y no perciben el peligro, porque la serpiente los ha adormecido.
¡Clamamos a ti por ellos, porque Tú eres el Dios de nuestra salvación!
Confiado hemos en tus palabras con las cuales se han vivificado nuestras almas.
Acuérdate de ellos y pon tropiezo en sus vidas para que reconozcan que solamente Tú eres Dios y [que] por tu poder se rige el universo.
Haznos justos para que nuestra voz pueda ser por ti escuchada y [para que] no apartes de nosotros tu oído.
Límpianos cada día más y más, hasta llevar, así, tus vestiduras, por tu gracia y misericordia. Sana nuestro corazón y cura nuestros pensamientos, para que nuestra boca sólo alabe tu Nombre.
Haznos plenamente agradecidos por vivir plenamente confiados en ti.
Danos la sabiduría para caminar íntegramente en este mundo que te desprecia.
Nos miren nuestros vástagos, aquellos que Tú nos has dado, y te vean a ti en nuestros pasos.
Cansados estamos de ver sus caminos; haz que nuestros ojos sólo te vean a ti, para que nuestra alma siempre esté en reposo.
Haz que nuestra lengua no estorbe tus propósitos, y que nuestro rostro pueda siempre reflejar tu paz.
Haznos sabios en tus palabras, y que nuestros ojos reflejen tu santidad.
Quita de nuestra vida todo aquello que impida, en nosotros, tus propósitos, aún si fuere la carne de nuestra carne y el fruto de nuestro vientre. Pues amamos más tus caminos que cualquiera de nuestra descendencia y, aún, [más que] nuestra vida misma.
Haznos reflejar tu paciencia y amor, y que no nos cansemos por ello, porque nuestra fortaleza proviene de ti.
Haznos acordarnos de los días buenos, y [que] los malos puedan quedar en el olvido.
Haznos mirar las flores que nos regalas cada día y los pajarillos que Tú envías a nosotros con sus cantos. La brisa del viento y el arroyo de las aguas, y el fruto que haces crecer, de la tierra, para nuestro sustento.
Haznos recordar que todo existe porque Tú así lo planificaste, para vivir, así, confiados en tu voluntad.
Guíanos en tus sendas, aunque nuestra simiente nos deseche y ayúdanos a amarlos sin caer en sus redes.
Líbranos de todo aquello que no te honre para que nuestras noches puedan ser de paz en tu regazo.
Guárdanos del lazo cazador, porque en ti hemos confiado y pon temor en nuestros adversarios por verte a nuestro lado y tu presencia estar siempre con nosotros.
Nos mire nuestra simiente, y diga: "ciertamente Jehová está en su medio".
Que mientras nos postramos ante ti, Tú dejes ver tu poderío en ellos y, así, juntos poder disfrutar tu reino por siempre.
Sea hecha tu voluntad en nuestra vida. Y que pase en nosotros, según tu voluntad, todo lo necesario, para estar a cuentas contigo; pues reconocemos que sólo Tú eres Rey y Soberano en nuestras vidas.
En el nombre de tu Hijo amado te lo pedimos, Amén".
Estas fueron las palabras que recibí del Eterno para esta hora.
Quiera Dios que podamos descansar en ellas, que el Señor nos bendiga."