Testimonio
29-03-2024
En sueños yo veía un predicador, y muchas personas que le escuchaban. En un momento, éste paró, y pensó: ¿Qué haré para poder impactar más sus mentes? Inmediatamente mandó a preparar un guisado con bastante carne, y así, todos felices, comieron hasta saciarse. Y él les seguía hablando, y ellos le seguían en todo discurso.
Vi entonces otro predicador. Éste, no había muchos escuchándole. Él no ofrecía comida física, sino espiritual. Muy pocos estaban allí, pero todos estaban prestando mucha atención. Y éste no desistía, aunque otros (no de los que estaban poniéndole atención, sino otros que venían de afuera), les paraban, y les decían que se fuera, que desistiera, pero éste, no había quién lo hiciera desistir. No hubo forma de desviarlo a cambiar de estrategia su discurso. Éste, ¡era firme como una roca!, y perseverante, como cuando se está por terminar una gran carrera. No había nada que detuviera ninguno de los dos discursos de estos predicadores. Nada en el mundo podía convencerlos, ni al uno, ni al otro, de cambiar de proceder.
En ese momento, ahí desperté. Quedé meditando en esto. Y dije: ¡Oh, SEÑOR, qué tremendo! ¡Ambos caminos van a todo “galope” en curso! Pero, mantengámonos firmes detrás de Las Pisadas del MAESTRO, porque solamente siguiéndolo a ÉL, siguiendo Sus Enseñanzas, Su Real Enseñanza, es que seremos vencedores por Su Gracia y por Su Misericordia. Es mi ruego y oración que así sea, en la vida de cada uno de nosotros. Que EL SEÑOR nos bendiga.