Amados, el 28 de septiembre de 2017, a las 6:30 de la mañana el Señor me dio un mensaje para compartir por esto de la situación del huracán maría y todo lo que está pasando, pues se había hecho muy difícil mandar audio, solamente textos, en algunos lugares salían.
Cumpliendo ahora este cometido y que estoy en un lugar donde se puede hacer, estoy aquí para compartírselos, el Señor dice así: he aquí yo traeré calamidad tras calamidad y destrozo tras destrozo, dice El Eterno. Mi pueblo es muy rebelde y ni aún con la calamidad se arrepienten, ¿no habrá algo que yo no haya hecho para salvarlos? ¿acaso no conspiran contra mí; maldicen mis sábados? mi mano está alzada pero ellos no ven. Ay de los que siguen a ciegos, y de los que tienen boca y raciocinio y no ejercen su derecho. Vivo yo, dice El Eterno, que no cambio, y lo que pienso hacer vendrá ya sin vacilar. ¿Será que el asno montes podrá cazar presa? ¿o que el león pueda comer hierba?, vivo yo, seguía diciendo: que ni uno, ni el otro en este mundo podrán cambiar su naturaleza sino en la patria celestial. Así mismo este pueblo rebelde, decía, no podrá cambiar su naturaleza. He aquí yo traigo sobre ellos quebranto, calentura y cansancio de espíritu. Porque a una me desecharon, y a una se ensoberbecieron. ¿Será acaso, seguía diciendo Él, que han encontrado por ellos mismos la fórmula para escapar a tan gran mal? ¿acaso un recio viento los podrá aguantar? con todo esto su alma no está conmigo, escarnio sobre escarnio vendrá sobre ellos porque mi boca lo ha hablado. Estoy listo a recibir al errante, al humilde y sincero, pero al incauto y perverso mi alma dominará. ¿acaso, seguía diciendo Él, no necesita mi protección? ¿será que ellos son más fuertes que el turbión?. Así dice El Eterno: mío es el tiempo y la hora es, en que yo traeré juicios en mi misericordia, para que le reconozcan las personas y sepan que hay un Dios fuerte y celoso que visita la maldad y da la recompensa a cada uno según se la merece.
Entonces amados hizo una pausa y comenzó a hablar nuevamente, y dijo: mi pequeño rebaño, humilde y fiel, ¿no tendré yo de ti cuidado y compasión? Apréstate, pues gran tempestad se aproxima pues los que traman contra ti traición ya están a la mesa. Anda en mis caminos y no mires ni a derecha ni izquierda, ni a tu corazón suban deseos para con este mundo porque en un momento todo será rastrojo y tus esfuerzos y vida ¿para qué te fueron?. Se solicitó, decía, en ocuparos en alimentar vuestra relación conmigo, no pagan su corazón en lo que está en este mundo, decía, mejor dicho; no pongan su corazón en lo que hoy es y mañana deja de existir, pues vuestro adversario el diablo busca tus deseos y caprichos para adormecer tu conciencia, y si le dejas perecerás. Buscadme y viviréis, seguía diciendo, en esto Él se enfocaba más, seguía repitiéndolo; buscadme y viviréis, decía El Eterno, ¿acaso no podré ser vuestro refugio y salvación? ¿acaso los vientos tempestuosos no se aniquilan a mi voz? Vivo yo, seguía diciendo El Eterno, que sólo en mí habrá salvación y seguridad, para mi verdadero pueblo y no en otro.
Prepárate pueblo, volvía a repetir, toma mis armas y alístate a la batalla final, pues grande y recia será para mí y para todos aquellos que no estén escondidos en mí. Sé valiente, esfuérzate, y yo te daré la corona de la vida, decía. Corre, corre, decía, en un momento dado, prepárate, pues es inminente, el fin de todas las cosas, cree en mí y aunque estés muerto vivirás. He aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra y todo será para siempre en santidad, gozo, y paz. Allí nada te hará daño, y podrás vivir eternamente feliz, ¿acaso son pocas estas maravillas para ti? Preguntaba, todos verán cómo te he amado, y tus perseguidores caerán a tus pies.
Entonces aún el infierno reconocerá que eres mío, y nada contra ti prevalecerá. Esfuérzate un poco más y déjame tomarte de la mano para cruzar el valle de sombra y de muerte decía, porque no habrá quien escape sino el que esté bajo la sombra del altísimo, y éste les reconozca como suyo. Ay de los que dicen ser judíos y no lo son, ay de los que se han juntado con Jezabel y Acab, ay de los que se corrompen por ganancia y tuercen el derecho, ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo, y maquinan maldad para hacer tropezar al inocente. Porque en un momento vendré a ellos con destrucción repentina y no escaparán. La hora llega en que cada uno recibirá lo que sembró, anda pueblo mío, cierra tras ti tus puertas mientras pasa la indignación, pues sólo en mí hay refugio, solo mis ángeles te pueden proteger, sólo en mí hallaréis descanso, y dijo una pregunta: ¿acaso no me necesitáis, decía?.
Echad votos conmigo y no lo que quebréis, y así viviréis, los magnates maquinan lo que ya está escrito, pero en mi nada está escondido y al que quiero lo haré saber. Prepárate pueblo mío, volvía a repetir, la ahora llega y nadie lo podrá detener porque aún para esto hay plazo. ¿De parte de quien estarás? o ¿a quién servirás?. Vivo yo, dice El Eterno, que desde que la creación yo lo establecí por la eternidad durará. Mi sábado es santo y para él no existe variación, en mí, ni en este mundo, ni en el venidero. Rijo el universo con mi ley y todos ellos se sujetan y son sustentados por mí, ¿acaso en la tierra habrá variación? Vivo yo, que ni una jota ni una tilde pasará y mi ley por siempre prevalecerá. Esfuérzate, decía, como aquel que lucha para ganar con todas sus fuerzas y sostén mi ley en alto y no olvidéis que sólo con mi ayuda lo podrás lograr y así mi verdadero carácter brillará el mundo y los últimos podrán decidir. Esfuérzate volvió a decir, esfuérzate, y lo repitió varias veces, sé valiente y recibirás grande galardón porque la boca de Jehová lo ha hablado. No temas, pues ángeles ya están comisionados para contigo y aquellos que lo busquen. He aquí estoy a la puerta y llamo ¿me recibirás?.
Hermanos cumpliendo mi cometido de decirles estas cosas, según el Señor asimismo me lo dictó. Quiero adjuntar a esto, como el Señor a nosotros cumplió esta promesa, en la parte de que los ángeles nos protegen, porque cuando estábamos bajo el combate del huracán maría, tras 30 horas de vientos continuos, un techo vibrando de madera, nosotros clamamos al Señor, y yo clame al Señor y le dije: Señor, tú nos dijiste que teníamos que ir a lugares apartados donde nadie quiere estar, en las montañas, que hiciéramos una casa pequeña donde hubiera un terreno, donde pudiéramos sembrar, donde tuviéramos nuestra propia agua, hemos humildemente con lo que hemos podido, hacer esto acá con tu ayuda, y estamos aquí porque este es nuestro refugio, y tú así lo estipulaste, y nosotros en esta tempestad hemos corrido a este refugio que tú nos has permitido hacer, y ahora estamos viendo que este viento nos está queriendo llevar el techo, por favor Señor haz algo, ayúdanos.
Y cuando estábamos en una desesperación así bien fuerte, mi esposo me dice: Daisy, estoy preparado para morir, ya esto se va, tenemos que prepararnos. Entonces cuando yo escuché eso y seguí clamando al Señor, el Señor me dio palabra y me dijo: no van a morir, no van a morir porque su misión aún no ha acabado. Yo tengo un ángel en el techo que está aguantando el techo de su casa para que no se fuera. Amados hermanos, y así fue, el Señor posó allí su ángel, nosotros comenzamos a cantar y alabar al Señor, cuando salimos la devastación fue tremenda en toda la comarca, cerca de donde estábamos todas las casas con techos de madera y sin se fueron, las casas completas de madera todas quedaron hechas añicos, y pudimos ver como la mano del Señor preservó nuestro humilde techo allí, no le hemos podido pasar las fotos porque todo se está haciendo muy difícil pero en cuanto podamos ya las tenemos para enviárselo para que las vean. El Señor cumple su palabra, amados hermanos. Hagamos la voluntad de Dios, sigamos las directrices de Dios, hagamos todo lo que él nos pide porque amados esto no es para nosotros nada más, estamos viendo en todo alrededor del mundo lo que está pasando, así que si estamos bajo las alas del altísimo y somos su propiedad y cumplimos cada cosa de la que él nos pide, vamos a encontrar la victoria en él y la protección de sus santos ángeles. Que Dios me los bendiga amados hermanos y sigamos hacia adelante, porque el Señor está muy cerca, todo lo que estamos viendo nos indica que nuestra redención está muy cerca. Que Dios me los bendiga.