Amados, agosto 28 del 2019. En la mañana, el Señor me habló acerca de que debía leer Ester 4, mientras estaba leyendo este capítulo, vino palabra del Señor a mí diciendo: esto, para los que aún están en el lugar donde no deben estar, porque el ayuno y oración el 9 de octubre, día de expiación, por el decreto de Azuero instigado por Amán, es mandado. {Daisy Escalante Testimonio: 28-08-2019 #01, p1}
Quiera Dios que cada uno de nosotros podamos estar en el lugar donde Dios quiere que cada uno de nosotros estemos, no seamos estorbos nosotros mismos de que la voluntad de Dios se cumpla en nuestras vidas; porque Dios nos da las instrucciones, nos las ha dado a todos, pero muchas veces nuestra conveniencia, nuestra falta de interés en las cosas espirituales, las cosas de este mundo que nos ahogan con tantas fatigas y situaciones, las dejamos que se antepongan ante nuestra responsabilidad y nuestro deber ante Dios; esto, si realmente nosotros queremos nuestra salvación, si realmente estamos luchando por ella, quiera Dios que sí. Oro y ruego al Señor para que todos sus hijos en la ancha faz de la tierra puedan encontrarse con el grande y soberano Dios, realmente con seriedad, para que así el que comenzó a hacer la obra pueda acabarla, porque si él no la acabara en nosotros, no es porque Él no sea fiel, sino porque fuimos nosotros los que estorbamos este proceso; quiera Dios que no sea así, y que podamos ser más que vencedores en Él. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 28-08-2019 #01, p2}
"1Luego que supo Mardoqueo todo lo que se había hecho, rasgó sus vestiduras, y se vistió de cilicio y de ceniza, y se fue por medio de la ciudad clamando con grande y amargo clamor. 2Y vino hasta delante de la puerta del rey; porque no era lícito pasar adentro de la puerta del rey vestido de cilicio. 3Y en cada provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto llegaba, [tenían] los judíos gran duelo, y ayuno, y lloro, y lamentación; cilicio y ceniza era la cama de muchos. 4Y vinieron las doncellas de Esther y sus eunucos, y se lo dijeron; y la reina tuvo gran dolor, y envió vestiduras para hacer vestir a Mardoqueo, y hacerle quitar el cilicio de sobre él; mas él no las recibió. 5Entonces Esther llamó a Atac, [uno] de los eunucos del rey, que él había hecho estar delante de ella, y lo mandó a Mardoqueo, con orden de saber qué era aquello, y por qué. 6Salió, pues, Atac a Mardoqueo, a la plaza de la ciudad que [estaba] delante de la puerta del rey. 7Y Mardoqueo le declaró todo lo que le había acontecido, y de la suma de la plata que Amán había prometido que pagaría a los tesoros del rey por la destrucción de los judíos. 8También le dio la copia de la escritura del decreto que había sido dado en Susán para que fuesen destruidos, a fin de que la mostrara a Esther y se lo declarase, y le encargara que fuese al rey a suplicarle, y a pedir delante de él por su pueblo. 9Y vino Atac, y contó a Esther las palabras de Mardoqueo. 10Entonces Esther dijo a Atac, y le mandó decir a Mardoqueo: 11Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey saben, que cualquier hombre o mujer que entra al rey al patio de adentro sin ser llamado, [hay] una sola ley para él: Debe morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para entrar al rey estos treinta días. 12Y dijeron a Mardoqueo las palabras de Esther. 13Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Esther: No pienses en tu alma, que escaparás en la casa del rey más que todos los judíos. 14Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación se levantará para los judíos de otro lugar; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si has llegado al reino, para un tiempo como éste? 15Y Esther dijo que respondiesen a Mardoqueo: 16Ve, y junta a todos los judíos que se hallan en Susán, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. 17Entonces se fue Mardoqueo, e hizo conforme a todo lo que le mandó Esther." {Ester 4}