Testimonio
27-09-2019
(Elevad la Norma)
Amados, 27 de septiembre del 2019. Se me dejó saber que el enemigo de Dios trabajó muchísimo desde el cielo y desde el edén para bajar la norma de salvación, pues sabía que esto sería la ruina del mortal; la duda y la vacilación será la causa principal de perder la herencia eterna. Se me dejó saber que si somos adventistas nominales y no profesos, de nada nos valdrá lo sabido, pues estaremos condenados por vuestras obras. Nadie debe juzgar a nadie, más hay uno que juzga, y éste tiene sus ojos por toda la tierra buscando a la gente pensante. El testimonio de la verdad traerá por sí mismo la persecución y la división, y esto es inevitable, porque el testimonio directo de la verdad alza la norma y la gran mayoría está cómoda en su estado de éxtasis y letargo. Adúlteros, adúlteros dirigen las congregaciones, y la lascivia se sienta en los bancos a escuchar. Cada séptimo día, fielmente el prevaricador, sale de su aposento a socializar con la iniquidad, y el que mide los corazones está al tanto de esto. Recordad la rebelión de Coré, recordad a Datán y Abiram, cuál fue su suerte al bajar la norma; recordad, se me siguió diciendo, a Elí que no levantó la norma y no reprendió a sus hijos, y éstos en sus prevaricaciones consiguieron la muerte suya y la de su padre; recordad a David, como un desvío trajo la maldición a su reino; recordad a Moisés, cuando caminó a Egipto y no había cumplido con la circuncisión de su hijo y el ángel de la muerte salió a su encuentro; recordad a Samuel, Samuel que fue fiel a Dios en todo, y sus hijos diestros en toda maldad por decisión propia, más él se mantuvo alejado de ellos y fielmente siguió a Dios hasta el fin; recordad a Daniel, que dentro de un imperio pagano mantuvo lealtad a Dios; recordad a Jeremías, que aunque sus ojos fueron océanos llenos de agua, sus lágrimas no pudieron impedir el castigo a la ciudad rebelde; recordad a Amán, que su propia maldad lo sepultó a él y a toda su familia; recordad a Jonathán, que aunque su padre Saúl era atormentado y poseído por demonios, él permaneció a su lado sin razonar la causa y el efecto y encontró la muerte; recordad a Elías, que cuando tuvo a su hijo pudo experimentar vívidamente cuanto lo amaba su Señor Cristo Jesús, y eso lo acercó más a él, más el amor por su hijo no le impidió el progreso hacia la santidad sin la cual ninguno verá al Señor; recordad a Sansón, ¿acaso sus padres faltaron a su cometido en su crianza, lo cual lo llevaría a él a la lujuria y a la disipación? de ninguna manera, él fue criado en el tierno y amante amor del Señor, con celo cristiano y gran reverencia según la piedad de sus padres, sus propias decisiones lo llevaron a la muerte prematura, y por las oraciones y crianza de sus padres su alma en los últimos momentos fue alcanzada; recordad a Noe, se me dejó saber también, junto a sus tres hijos y otros más construyeron por ciento veinte años el arca, en la cual ellos y su familia se salvaron, y tras grande maravilla y evidencia uno de ellos envileció su corazón; recordad a Lot, que por complacer a su familia fue a Sodoma y Gomorra y permaneció allí orando pero concediendo con el deseo familiar, y esto lo llevó a perder todas sus posesiones, esposa y cosechó la depravación de sus dos hijas; recordad a Jacob, que el engañó a su hermano le acarreó la más grande miseria en su familia, porque el engañador será engañado, y el abusivo será abusado, miseria, sufrimiento y amargo dolor acompañaron toda la vida de Jacob, sólo su escapatoria fue un genuino arrepentimiento y un caminar detrás de Cristo Jesús, sólo así la paz llegaba a su corazón, entre las contiendas entre sus doce hijos, dos mujeres celosas, y una hija deshonrada, Jacob vivió las más cruentas amarguras, más su salvaguarda fue aferrarse a Dios. ¿para qué os he dejado estas palabras y aún más, y rogáis a mí por respuestas cuando éstas están ya dichas? que todo aquel que desee gobernarse bien y gobernar su casa lea el pentateuco antes de que sea demasiado tarde. No se me dijo más amados, tenemos gran tarea, sacar lápiz y papel y a la luz de la palabra de Dios aprendamos del maestro. Que el Señor me los bendiga.