Amados, abril 27, 2019. En sueños yo estaba en una enorme ciudad. De donde yo estaba, veía desde los sótanos hasta sus rascacielos que todo estaba atestado de personas, estos los que allí vivían, estaban como si nada les preocupara, yo les veía, ellos estaban muy concentrados en sus labores cotidianas, pero de pronto un gran ruido se escuchó y todo comenzó a moverse, los gritos desde lo alto hasta los sótanos eran de terror, vi que no sólo era un ruido lo que hizo moverse todo, yo comencé a ver como el cielo cambiaba de colores como una aureola boreal, era bellísima en color más su presencia era símbolo de destrucción. Mientras observaba esto, vi madres correr con sus hijos despavoridos, ellos iban calle abajo buscando un lugar seguro. El movimiento pasó y pude ver, como bajo escombros, niños y adultos habían quedado allí sepultados. Estos que antes nada les preocupaba ahora estaban llenos de terror o sepultados. Dije: Señor, misericordia. Más se me contestó: estas ciudades llenas de vicios, su pecado ha subido en demasía y su retribución es llegada. Apartaos de ella para que no seáis talados, porque como el tamo serán arrasadas como cuando da el viento. Vi luego como aves carroñeras llegaban a comer los cuerpos que yacían muertos allí. El desastre, la peste, el terror era muy grande en aquel lugar. Pronto todo cambió, y fui elevada para ver más extensión de la tierra, y pude ver que estas catástrofes eran en muchas grandes ciudades. Las ruinas seguían una a la otra, fue muy triste y terrible ver esta gran destrucción por doquier, el mar estaba desquiciado, los movimientos de tierra, la peste y el terror eran simultáneos. Luego de ver todo esto se me dijo: la clave es Romanos 8:12-13. Dijo mi acompañante: observa y analiza está clave en todos sus aspectos y viviréis. Luego me dijo: Ezequiel 9. Entonces me levanté rápidamente a leer estas dos citas, y algo muy fuerte me urgió a tomar el libro eventos del tiempo del fin, allí habría en la página 221, el capítulo 14 que se titula calamidades. En manuscritos 127 del 22 de noviembre de 1897, y la página 222 de dicho libro, el manuscrito 134 del 19 de octubre de 1898. Se me dejó saber que el Señor ha comisionado ángeles excelsos para protección de aquellos que serán herederos del reino, más un ángel exterminador le sigue, es una obra de carácter singular y solemne y sólo seremos vencedores si estamos anclados en la verdad y permanecemos inmóviles a ella. Dijo mi acompañante: a la ley y al testimonio, sólo así seremos librados del ángel exterminador. Que el Señor me los bendiga.
"1Y clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno [trae] en su mano su instrumento para destruir. 2Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos [había] un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al altar de bronce. 3Y la gloria del Dios de Israel se alzó de sobre el querubín sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y [Jehová] llamó al varón vestido de lino, que [tenía] a su cintura el tintero de escribano; 4y le dijo Jehová: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. 5Y a los otros dijo a mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. 6Matad viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; mas a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que [estaban] delante del templo. 7Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, e hirieron en la ciudad. 8Y aconteció que cuando ellos los herían y quedé yo [solo], me postré sobre mi rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Has de destruir todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén? 9Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá [es] grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: Jehová ha dejado la tierra, y Jehová no ve. 10Así también yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia, [sino que] haré recaer el camino de ellos sobre su cabeza. 11Y he aquí que el varón vestido de lino, que [tenía] el tintero a su cintura, respondió una palabra diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste." {Ezequiel 9}