Testimonio
25-09-2021
La exhortación acabó y, en la sala, entraron dos perros que peleaban a muerte. Ya, de tanta lucha, estaban exhaustos. Se me puso una correa de perro en mis manos y se me dijo: ata uno". Me acerqué lentamente a ellos y gané la confianza de uno, y se dejó poner la correa, y, así, pude llevarlo lejos del otro, para que no hubiera más peleas.
Crucé la calle y, ahí, toqué a la puerta de una casa, una dama salió, le saludé y le comenté lo del perro. Y me contestó: "yo estoy buscando un perro como ese, ¿me lo puedo quedar?" Le contesté: "sí. De hecho, se le está buscando dueño, pues está muy sufrido". Ella, rápido, se le acercó y comenzó a curar sus heridas. Dijo: "mi hijo está buscando un perro, pero más grande". Rápido le dije: "el otro que se peleaba con él es más grande, si quiere, se lo traigo y los amarramos separados en lo que su hijo llega y se lo lleva". A lo que ella contestó: "¡claro que sí! Por favor, ¡tráigamelo!" Fui a buscarlo, y se lo entregé amarrado.
Al regresar con las personas me dijeron: "nosotros hemos estado por meses buscándole dueño a esos perros, y tú, de una vez, le encontraste, ¿qué hiciste?" Les dije: "orar, pedir a Dios ayuda, por sus criaturas. ¡Él es misericordioso y nos la concede!" Pronto, un hombre se acercó y dijo: "¿orar? ¡como si Dios tuviera tiempo para un perro! Yo le pedí, luego que salimos de la junta, de tratar el problema de los perros, que nos ayudara, y nunca lo hizo". Entonces le contesté: "he aprendido que mis problemas los llevo a Dios y no a hombres y Él siempre se encarga de ellos. Así, confío y descanso plenamente en Él. Siempre veo su mano en su providencia, trabajando en pro del bienestar y salvación de muchos.
En ese momento, ahí, desperté; y meditaba en esto. Pronto, escuché estas palabras: "¡Nunca! ¡Nunca hagáis del brazo humano vuestra fortaleza, sino apoyaos en Mí y traed ante todo vuestras cargas a Mí y Yo os haré descansar!"
¡Me regocijé tanto en el Señor! Porque, realmente, amados hermanos, Él nos deja saber a cada paso todo lo que debemos hacer, con amor, ternura y paciencia. Estas cualidades que nos hacen caminar cada día tras sus pisadas; su amor, verdad y justicia, envuelve su creación. Y Él está al pendiente de todo, y de todos, pues no cae un pajarillo al suelo sin que Él lo note.
¡Bendito sea Su Nombre por siempre! Busquemos, pues, primeramente, el reino de Dios y su justicia y todo lo demás será dado por añadidura. Llevemos toda nuestra causa ante Dios, primeramente, por más pequeña que sea, y tengamos la firme convicción de que Él nos escucha, porque así es. Que el Señor nos bendiga a todos."