Julio 24, 2021. A las 4:30 de la mañana, luego que recibí las palabras del Eterno desde las tres de la mañana; quedé totalmente dormida, cansada, exhausta. Y soñé que yo veía una madre, que sus pechos rebosaban de leche; esta fue hasta un bebé que había en un sexto, lo tomó en sus brazos, lo llevó a su pecho, ésta luchó para que el bebé tomara leche pero éste se rehusaba; y ella sufría porque ella quería amamantarlo, darle de su leche; y sus pechos, destilaban hasta leche de tanto que se expandían por estar llenos de ella, pero el bebé no quería.
Entonces, mientras yo observaba esto se escuchó una voz que dijo a la mujer: saca tu leche manualmente con el implemento y ofrécesela. Vi cómo la mujer rápido tomó una bomba manual de sacar leche materna, extrajo su leche y quedó aliviada, y se la ofreció al bebé. Éste la rehusó nuevamente y le retiraba la botella de leche, a la mujer, de su boca. Mientras yo observaba esto, entró otra mujer y ésta traía una lata en sus manos. Vi que ésta era leche en polvo, la preparó y esta leche era muy aguada, como pude notar, y la puso en una botella; la ofreció al bebé, éste la tomó con gusto y no puso resistencia a ella.
Después de ver todo esto se me dejó saber que ese bebé es el pueblo que dice seguir las huellas del Maestro, y que muchos como ese bebé rechazan el alimento natural que les es dado, que les fortalecerá y les hará crecer en todos los aspectos; acostumbrados a la leche adulterada, no echan a ver el alimento real, y aunque Dios lucha con gran dolor por dar lo mejor a cada uno, es rechazado por muchos.
Luego de esto la escena cambió. Yo veía una casa, y vi al dueño de la casa; éste la alquiló a una mujer con sus hijos; pasado el tiempo el hombre fue a ver su casa, tocó a la puerta y nadie le abrió, volvió a tocar y no habrían, dio voces pues escuchaba gente en la casa pero nadie contestaba. Entonces vi que procedió a tocar más fuerte la puerta, allí abrió una mujer que le gritaba con insolencia y soberbia y le dijo: ¿cómo osas molestar? toma tu paga y vete. A lo que el dueño de la casa le contestó: voy a entrar a ver la casa, para ver si has cumplido con el contrato. Él entró y vio su casa, estaba tan sucia, con muchas cosas que ya no servían, huecos en las paredes que se podía ver de un cuarto a otro, y un chorro de agua muy sucia salía del baño hasta la sala. El dueño al ver esto replicó: has destruido mi casa, te la di limpia, en excelentes condiciones, y tú y tus hijos la han destruido; hoy mismo te irás de ella, ya que te advertí que si así hacías este sería tu fin. Vi que la mujer y los hijos le gritaron enfurecidos, más éste no se mutó, y la mujer fue echada fuera con sus hijos por los ayudantes de aquel hombre. Acto seguido: la repararon, la limpiaron, y ya estando totalmente recuperada de aquel gran desastre, estuvo lista para darla como vivienda a otras personas que la merecían y que cumplían con los requisitos.
La escena volvió a cambiar y vi que caminando por una gran ciudad iba una mujer con sus hijos. Le vi parar y señalar al cielo. Miré a donde ella señalaba y allí veía a seres alados brillantes que se paseaban de una nube a otra. Vi que la mujer corrió para ver si podría llegar debajo de esa nube. Y para su sorpresa, al llegar cerca de ésta, vi una enorme torre que llegaba hasta esas nubes; esta torre era de cristal y tenía varios que estaban en ella. La mujer se acercó y éstos la vieron y rápido la llamaron y le hicieron la invitación a ella y a sus hijos. Éstos muy amables y cooperadores le ayudaron a ella y a sus hijos a entrar; entró a una sala donde allí un hombre muy elocuente hablaba. Allí se me indicó acercarme para escuchar, y escuché que el hombre que hablaba, hablaba de lo que no sabía, eran especulaciones pero dichas como verdad. Luego le indicaron a la mujer y a sus hijos ir a otra sección de aquella torre de cristal. Ésta subió al siguiente nivel y allí otro hombre les mostraba una película que afirmaba, según él, todo lo que les enseñó el hombre del primer nivel. Allí la mujer terminó y siguió subiendo de nivel hasta que en uno de estos niveles encontró a otros, y allí otro hombre les enseñaba y les preparaba según él para encontrarse con los ángeles en las nubes. Allí el hombre repitió las mismas especulaciones que el hombre del primer piso de la gran torre de cristal.
Allí se me indicó hablar, más antes pregunté: ¿por qué ahora y no al principio?. Más se me contestó: el libre albedrío, cada quien debe decidir luego de tener expuestas las evidencias. Entonces abrí mi boca, y las palabras salían de ella como torrentes de agua, las palabras que salieron de mi boca fueron éstas: mientras presten oído a doctrinas equivocadas y erradas, no tendrán paz; porque no se acercan a Dios sino que se despegan de éste, y el maligno entrará con la presunción, la disensión y la exclusión del camino verdadero; a esto le precede el rechazo de la advertencia, que sucede por la gran arrogancia que [se] crea (de crear) [al] estar vivo *el yo*; no prestéis oído pues no llegarán al cielo sino al lago de fuego, y desde ya sufriréis tormento; la paz huirá de ustedes y tormento en el espíritu no dejará descansar el cuerpo, y ahí comenzará a huir el sueño de vuestros ojos porque el que entrona vuestra mente es el maligno, el destructor.
Al terminar de decir estas palabras, la mujer con los hijos se paró y cogió a sus hijos de la mano y se dispuso a salir de aquella gran torre de cristal. Más recibía violencia y le exhortaban a no irse, le estorbaban el paso; y al unísono de pasar todo esto, los otros corrieron al último nivel de aquella gran torre, y al llegar a ella, las nubes donde se paseaban los seres de luz, éstos se tornaron en su forma real de demonios, invistieron a los que llegaron a la cúspide de la torre y los indujeron a tirarse al vacío, y así éstos lo hicieron. Oh amados, esto fue terrible; la mujer seguía luchando, pronto llegó al primer piso de aquella torre, y allí el hombre elocuente la amenazaba con destruir su reputación si se iba, más a ésta no le importó, tomó sus hijos y luego de gran violencia salió de aquel lugar; ésta casi desmayada de la gran violencia que recibió, cayó al suelo y casi dejaba de respirar; sus hijos trataban de reanimarla pero no lo conseguían, pronto una gran luz apareció, y como un poderoso rayo pegó en la gran torre de cristal y ésta explotó en miles de pedazos; y todos los que estaban en fila para entrar a ella se espantaron y corrieron para salvar su vida.
Otra luz surgió de los cielos y llegó a donde estaba la mujer, y la envolvió y la reanimó, y le fue mostrado el camino para salir de aquel lugar y llegar a lugar seguro, ella y sus hijos; allí custodiados por ángeles permanecieron seguros, y en su lugar todo el que por allí pasaba frente a ellos, éstos le advertían del peligro para que éstos no cayeran en desgracia.
Ahí amados desperté. Meditando en todas estas cosas. Oh amados hermanos, Dios siempre está al pendiente de sus hijos, siempre está al pendiente de su pueblo. Quiera Dios que su pueblo también pueda estar pendiente a las palabras del Eterno, es mi ruego y oración. Que el Señor nos bendiga.