Amados, hoy es sábado junio 24, a las cinco y treinta y cuatro de la mañana desperté con un sueño muy terrible, que se me mostró de las cosas que están próximo a suceder.
Les voy a contar, me fue mostrada una iglesia, supe que era adventista por los libros que había allí del espíritu de profecía, y había también ahí hermanos que conocía, me pasearon por diferentes lugares en la iglesia, en los diferentes departamentos. Pero también fui llevada adentro para ver a una persona que estaba allí predicando, al oírlo quedé como espantada porque leía la biblia, se reía, y terminaba burlándose de lo que había dicho. Me fijé luego también en la congregación para ver cómo estaban tomando todo esto y todos estaban absortos en pensamientos que no eran de los que allí se estaba hablando, muchos estaban entretenidos mirando su celular, tabletas, diferentes cosas electrónicas; pude apreciar en este momento.
A nadie, ni aún al predicador le importaba lo que la biblia decía, así que se cumplió el tiempo de que terminó la predicación y salieron, todos se sentían felices porque habían consumido el horario fijo y establecido en sábado. Y mis ojos estaban tristes, sentía que estaba llorando en ese momento, y me fijé en mi acompañante, y cuando me fijé, fue tremendo porque su rostro ardía en fuego, y yo me asusté, me asusté mucho y me retiré de él y él me dijo no temas. Entonces me explicó porque yo lo estaba viendo así, entonces me dice que ese fuego que yo le estaba viendo a él, era el ardor de la ira de Jehová por el que dice ser su pueblo, pero no lo es.
Así que, fui llevada a unos cuartitos que parecía ser el comedor del lugar porque veía mesas, sillas; pero no estaban comiendo, solo estaban sentadas las personas ahí, se reían, gozaban y el que había predicado estaba ahí con ellos y estaban todos felices, verdad, se sentían felices ellos, pero el ángel que estaba al lado mío me dice: pueblo malo y rebelde, ¿será librado del castigo inminente? hizo esta pregunta, entonces amados, me llevó a las afueras de la iglesia, y yo vi un cuarto que estaba allí afuera y vi un hombre muy finamente vestido y me di cuenta por las ropas que llevaba, y vi que los vestidos eran como vestidos de fiesta y junto a él una mujer que yo miraba también muy linda vestida, entonces el ángel me dijo: esta mujer era pura pero hasta hoy, y el hombre que ves así vestido es profeta, mira cómo le sirven, entonces yo veía como le servían otras personas y lo vi también en amores que estaba bailando con la mujer pura y virgen como se me había dicho, de repente vi como que estos como matrimonio iban a la cama y ahí dijo mi acompañante, gritó: y yo me asusté porque dijo: vileza, vileza en mi pueblo. Así que me asusté y no me atreví a preguntar, pero el ángel me miró y su rostro estaba enojado y me dijo: esto es abominable, no lo toleraré más. Así que nos fuimos, esa escena pasó delante de mí y ya nos fuimos de ese lugar, fuera de la iglesia y vi unos cuartitos que eran como baños y fui a uno de ellos, pero para ir a ese baño había que subir unas escaleras para uno de los baños a los cuales yo quería ir, así que me tomé de la puerta, por la manigueta de la puerta y ésta se abrió, y cuando estoy justo en el momento de ahí tomar la manigueta de la puerta cuando se abre veo, siento y veo que la iglesia comienza a elevarse.
Se comenzó a elevar y se comenzó a elevar bien alto, tenía como algunos diez pies de elevación del piso, entonces yo quedé guindando de la puerta del baño y yo pedí ayuda porque la altura era muy alta y sentía que si me soltaba pues me iba a matar. Así que yo veía personas a lo lejos y yo les gritaba que me ayudaran, pero ellos se reían y no me ayudaban, pero el ángel que estaba otra vez ahí que regresó a mi lado me dijo: no temas, solamente suéltate. Así que me solté y caí muy suavemente al suelo, pensé que iba a caer más duro, pero caí suave, y él me dijo: mira. Hermanos cuando me dijo mira, yo vi que debajo de la iglesia había muchos animales feos y negros, unos se arrastraban, otros apreciaba que tenían como alas, era tenebroso y espantoso la cara de aquellos animales, sus ojos eran terribles, eran muy feos, todos eran negros, oscuros. Entonces yo quería salir corriendo, pero él me dijo: no temas, solamente observa. Y yo me quedé ahí pegadita a él porque tenía temor, mucho temor de lo que estaba viendo. Así que vi que estos animales estaban ahí y era espantoso, estaban, estaban debajo de aquella iglesia y esa iglesia flotaba como a 10 pies del suelo, pero de repente mientras ellos estaban ahí debajo me percato y me doy cuenta que están subiendo por las paredes de la iglesia, que estoy viendo que está flotando en el aire, y entonces se comienzan a entrar por las puertas y por las ventanas, entonces mientras ellos subían se veía como una gran suciedad, una negrura que seguía a su paso y todo se ponía negro y sucio.
Entonces comencé a escuchar muchos gritos fuertes, entonces me desesperé porque yo había entrado dentro de esa iglesia y conocía personas que había visto, entonces comenzaron esos gritos fuertes y lo que antes eran risas ahora pues se habían convertido en lamentos y gritos. Entonces comencé a ver como aquellas bestias devoraban todo su paso y caían de espanto al suelo, entonces ya yo no pude soportar más y me desmayé amados, me desmayé porque yo decía Señor, pero ¿cómo puede ser? y caí como muerta al piso. Entonces cuando volví en mí, el ángel me estaba levantando, yo le rogué que yo no quería ver más, que por favor que yo no quería seguir viendo, pero él me dijo que era preciso, que era preciso que viera, porque me dijo tienes que anunciar que la destrucción de la que dice ser mi pueblo está cerca.
Así que comencé a llorar, lloré tanto que no podía, ya no podía mirar lo que estaba ocurriendo y volví a caer al suelo, entonces el ángel me levantó otra vez y me dijo: basta, vámonos. Entonces ya luego salió todo ese panorama y todo cambió y me llevo a un lugar hermoso, amados aquellas montañas eran preciosas, eran muy lindas, había flores, árboles, un valle precioso y allí me dijo: observa. Entonces comencé a ver como detrás de los árboles salían personas, entendía que eran familias porque los veía en grupito, veía ese caballero, esa dama, los niños, veía que eran familias por lo que podía apreciar allí, ellos caminaban juntos y se sentían seguros en aquel paraje maravilloso que estaba yo observando, pero yo pregunté: ¿qué hacen ellos aquí? y mi acompañante me dijo: estos son los que escaparon de la destrucción. En un instante todo desapareció amados, sólo quedó el ángel y yo, y él me miró fijamente y me dijo: esfuérzate, no temas, corre y diles que no hay tiempo porque la destrucción es inminente.
Así que me vi otra vez que estaba en la ciudad, rodeada de todo tipo de desastre y calamidad, temblé, sentí ganas de salir corriendo pero él me dijo: calamidad sobre calamidad, porque el que ha de venir vendrá y no tardará, diles, diles que si no buscan el rostro de Dios no podrán subsistir, y cuando terminó de decir esto hizo una pausa, y para mi gran asombro volvió a repetir algo que me ha repetido en otras ocasiones: los entendidos entenderán, e hizo una pausa, y siguió diciendo: solo aquellos que se hallan escritos en el libro de la vida, y me dijo: corre y diles Oseas 11 y 12 está a punto de cumplirse.
Ahí me dejó, amados, y desperté, esto para mí es grande y fuerte, sufro, porque la iglesia depositaria de la verdad, está en muchos aprietos porque se ha apartado del cometido, quiera Dios, quiera Dios que podamos escapar de la destrucción, quiera Dios que podamos entender los mensajes que el Señor nos está mandando, quiera Dios que podamos llegar a la patria celestial.