Amados, el 23 de junio 2018, a las 9:15 de la mañana, alrededor de esa hora estaba meditando en las cosas que están pasando gravemente en el pueblo que dice ser el pueblo de Dios y conocedor de sus verdades, estaba yo leyendo la matutina Maranatha cuando en esos momentos escuché una voz que me dijo: no se entiende la palabra ecumenismo.
En ese momento todos mis sentidos se pusieron alerta y seguí escuchando: el ecumenismo es más que una unión interreligiosa, es la unión con el enemigo de Dios para llevar a cabo sus planes, y desterrar todo lo que es santo e ir en pos de lo profano. Siendo así, el primer ecuménico, el príncipe del mal, ha instigado a todos en su fatal pensar. Y preguntó: ¿y crees tú que por esta práctica librarás tu alma? ¿crees que puedes librarte y librar a otros de tu suerte fatal? lisonjeas a la juventud con sueños satánicos y los envalentonas contra mí ¿acaso no lo sabré?, risas y chistes, modas y desfiles, teatro y danza, ¿y te atreves a decir “casa de Jehová es está”?, vivo yo que nunca mi presencia pisará tal lugar, y mis ángeles allí no entrarán.
El Espíritu Santo fue desechado y a una fue apartado, no morará allí el entendido pues quebranto tras quebranto sigue este pueblo, cavaste hondo y enterraste mis dichos para que tus abominaciones no fueran descubiertas ¿acaso te olvidaste del libro de las memorias? ¿acaso humano escribe en él? faltos de entendimiento y tardos en hacer lo bueno, con mi adversario fue tu bandera y su misma suerte sobre ti ha sido echada, la verdad desfiló en medio tuyo más no la quisiste, y como a Jerusalén, ¿quién será por ti? tus risas se volverán llanto y tus amantes correrán tras de ti cuando caigas bajo la mano del opresor y vean que mi mano se ha apartado, los que entran en tus puertas son ciegos y perros mudos los reciben ¿podrá el desnudo cubrir al que no tiene vestido? ¿podrá el hambriento dar de comer? ¿podrá el condenado a muerte librar a otro? pueblo ciego, falto de entendimiento, que ama la mentira y se siente seguro en la falsedad ¿acaso conoces el tiempo? ¿acaso sabes la hora? tus seguidores te aplastarán cuando sepan que su tiempo es pasado ¿y quién te ayudará? pervertiste mi verdad, la vendiste por precio y los que te siguen en tu maldad recibirán también su justo precio, calumniaron la verdad, y aman la mentira, tu voz alzas diciendo: “Jehová está en medio de vosotros” “Jehová está en medio de vosotros”, más yo os digo: mi presencia no está allí como nunca ha estado en los lugares de Baal, te envalentonaste, pero allí correrá el valiente, te ensalzaste pero serás humillada, no hay dentro de tus puertas paz porque yo he puesto guerra y los que por precio te buscan pronto contigo caerán, tus hechos todos los conozco y conocí tus más íntimas prevaricaciones hasta hoy, bueyes gordos acorneadores te dirigen, encebados en la grosura de sus fornicaciones, pan leudado está en sus mesas y reparten vino adulterado ¿cuántos entraron en el arca? ¿cuántos se salvaron en Sodoma, Gomorra, Adma, y Zeboím? así también será en la venida del Hijo del hombre, otros ocuparán tu lugar por cuanto no atendiste el consejo de Jehová tu Dios.
Extraños entrarán y te saquearán, y en ese día sabrás que Jehová se había apartado de tus puertas y que su complacencia ya no estaba contigo, el que oiga, escuche y actúe, ese librará su alma pues ¿cómo pueden andar dos en un camino si no es del mismo pensar? apartaos y no toquéis lo inmundo para que os vaya bien y viváis. Estas son las palabras fieles y verdaderas que recibí en ese momento, y luego se me dio un pasaje de la biblia: Habacuc 2:4-20. Quiera Dios que cada uno de los que escuchen estas palabras, puedan entender y puedan tomar bandera, bajo la bandera del príncipe Emmanuel. Que el Señor me los bendiga.
"4He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es recta en él; mas el justo por su fe vivirá. 5Y también, por cuanto peca por el vino, [es] un hombre soberbio, y no queda en casa; el cual ensancha como el infierno su alma, y [es] como la muerte, que no se sacia; antes reúne para sí todas las naciones, y amontona para sí todos los pueblos. 6¿No han de levantar todos éstos refrán sobre él, y sarcasmos contra él? Y dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! Y, ¿hasta cuándo había de amontonar sobre sí barro espeso? 7¿No se levantarán de repente los que te han de morder, y se despertarán los que te han de quitar de tu lugar, y serás a ellos por rapiña? 8Porque tú has despojado a muchas naciones, todos los que han quedado de los pueblos te despojarán; a causa de la sangre de los hombres, y de la violencia de la tierra, de las ciudades y de todos los que moran en ellas. 9¡Ay del que codicia ganancia deshonesta para su casa, para poner en alto su nido, para ser librado del poder del mal! 10Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado [contra] tu alma. 11Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá. 12¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad! 13¿No [es] esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos pues, trabajarán para el fuego, y las gentes se fatigarán en vano. 14Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar. 15¡Ay del que da de beber a su compañero! ¡[Ay de ti] que le acercas tu odre y le embriagas, para mirar su desnudez! 16Te has llenado de deshonra más que de honra; bebe tú también, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová volverá sobre ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria. 17Porque la rapiña del Líbano caerá sobre ti, y la destrucción de las fieras lo quebrantará; a causa de la sangre de los hombres, y de la violencia de la tierra, de las ciudades, y de todos los que moran en ellas. 18¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿La estatua de fundición, que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra? 19¡Ay del que dice al palo; Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí él está cubierto de oro y plata, y no [hay] espíritu dentro de él. 20Mas Jehová [está] en su santo templo; calle delante de Él toda la tierra." {Habacuc 2:4-20}