Amados, 23 de abril 2019. En sueños vi niños que jugaban en un parque, que era como una jaula gigante. Estos se reían y corrían de un lado para otro. Pronto esta escena pasó, y vi como en otro parque, idéntico al anterior, escuchaba risas y ruido como de niños al correr en su juego, más al mirar no veía niños de carne y hueso sino muchos robots con estatura de niño que hacían los ruidos, risas de estos niños más sin ninguna expresión humana. Éstos caminaban lento y sus movimientos robotizados eran todos al unísono, vi muchos padres y madres mirar a aquellos niños robots, y éstos, los padres lloraban amargamente, su angustia era tal que su desespero les hacía desmayar.
Entonces pregunté: ¿qué es esto?. Y contestó mi acompañante: estos, los padres, no echaron a ver su perdición, ni reprendieron sus actos, éstos los niños eran dueños de sus actos a su antojo y ahora son máquinas sin alma, la desesperación será tal que sus padres agonizarán, más no echarán a ver su real condición hasta esto ser cumplido.
Amados, desperté horrorizada al ver y saber esto, porque hay camino que al hombre parece derecho pero su fin es camino de muerte. Les exhorto a no ser como Elí que por congraciarse con sus hijos ofendió a Dios, y por el contrario, si queréis ayudarles a andar por el buen camino, sed firmes y con vuestro ejemplo encaminarlos por la senda del bien, de paz y de justicia para que así podáis ser ayudados por pequeño socorro. Que el Señor me los bendiga.