Testimonio
21-09-2019 #01
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(La Ira de la Bestia)

Amados, 21 de septiembre del 2019. En sueño estábamos en un lugar, era una ciudad donde las personas que no encajaban con las leyes, eran puestas en cuartos, donde solo se veía hacia afuera por encima de una pared entre techo y pared. Vi a algunos salir porque estaban tan delgados ya, que cabían por la hendidura, y al salir les llegaba su muerte. Entonces dentro de un cuarto cerrado vi dos personas, éstas oraban y clamaban a Dios. Mientras lo hacían, un hueco largo de piso a techo, en el lado derecho de la pared se abrió, y pudieron salir, y la orden fue: ve al camino que está en construcción. Les vi caminar hacia allá con otras personas, pronto el encargado de la construcción dijo: ¿cuántos son?. Y ellos dijeron: todos estos. Vi madres con niños pequeños, y adultos que allí iban. {Daisy Escalante Testimonio: 21-09-2019 #01, p1}

Dijo entonces: estas son las instrucciones para caminar por el camino, los niños no se pueden soltar de sus padres en todo el camino hasta llegar, todo adulto debe seguir uno tras otro para que no seáis lastimados por la maquinaria pesada que existe en el camino, y no estorbéis a los que trabajan arduamente en el camino. Así lo hicimos, y al pasar frente a él nos dijo nuevamente: caminen hasta divisar lo lejos, a lo lejos el fin, y ahí se les dirá que hacer. Caminamos enérgicamente por aquel polvoriento camino, miramos muy bien donde pisábamos porque las piedras nos hacían tambalear y temíamos caer. Pronto comenzamos a ver a lo lejos lo que parecía el fin, y nos salieron muchos problemas pero en extremo, al punto que aún era difícil mover nuestros propios pies; comenzamos entonces en ese momento a luchar más no podíamos tocarnos los unos a los otros, cada uno veía al otro luchar hasta el cansancio, y aún los vi caer al piso y comenzar a gatear, e incluso arrastrarse, les animaba a continuar y aún yo misma en el piso arrastrándome no podía continuar sin pensar que ellos quedaban atrás. Mientras luchábamos, y estábamos ahí en el piso, por continuar nuestro camino, una bestia nos salió al frente, ésta estaba resuelta a no dejarnos pasar, casi parándonos la marcha, pero escuchamos la voz que dijo: avanzad y no le temáis, no le miréis y avanzad. Comencé a avanzar, pero vi a los demás aterrados, les grité: avancen, no la miren, avancen sin mirar. Vi a algunos avanzar pero la mayoría permanecía mirando la bestia, y no avanzaban porque el terror invadía su ser, los que no lograron dejar de mirar la bestia feroz pararon su avance, pero un grupo avanzamos mirando solo el final del camino; rápidamente rebasamos la bestia, queríamos mirar atrás para ver qué pasó con los que se movían, pero no se nos fue concedido. {Daisy Escalante Testimonio: 21-09-2019 #01, p2}

Entonces sólo escuché el rugir de la bestia y gritos de humanos, y no oí más. Nos sentimos más animados entonces a avanzar, y seguíamos gateando por el camino, casi arrastrados, y comencé a ver que al final del camino había una puerta enorme preciosa, era resplandeciente, mis ojos no podían dejar de verla y avance hacia ella. Escuché una voz que dijo: tres esfuerzos más. Y siguió diciendo: estamos aquí, muy pronto la puerta se abrirá para que mis hijos entren. Y me dijo: ve a los tuyos, y diles que estoy a las puertas, el que perseverare hasta el fin ese será salvo, persevera hasta el fin y yo te daré la corona de la vida. Ahí desperté. {Daisy Escalante Testimonio: 21-09-2019 #01, p3}

Amados, que más tiene que decir el Señor, qué más tiene que hacer el Señor por cada uno de nosotros, Él es el alfa, Él es la omega, Él es el principio, Él es el fin, Él es el que va al frente de nosotros con su mano levantada guiándonos por este camino a puerto seguro. Amados, quiera Dios que podamos seguir las huellas del maestro, y que podamos llegar sin mirar a nadie, porque este camino, aunque a veces estamos en grupos estudiando la palabra de Dios juntos como familia, la verdad es que este camino, amados hermanos, es solitario, porque es la vida de cada uno de nosotros los mortales la que está en juego, y cada uno tiene que decidir si seguir al Señor o seguir a los hombres. Quiera Dios que decidamos por el Señor, porque todo en este mundo, todos los habitantes de este mundo estamos siendo medidos por Cristo Jesús, individualmente cada uno de nosotros, quiera Dios que podamos dar la medida por su gracia, por su misericordia, por sus méritos en Cristo Jesús. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 21-09-2019 #01, p4}