Testimonio
21-08-2018 #02
(El Cielo en Todo su Esplendor)
El 21 de agosto amados hermanos tuve un sueño maravilloso donde veía el cielo en todo su esplendor, cosas maravillosas, cosas que casi no se pueden describir, y allí el amado Señor estaba junto a aquellos que serán los vencedores, allí junto al árbol de la vida instruyéndoles, hablándoles, todos estaban felices, preciosos, todos estaban en gran tranquilidad sin ningún pesar ni ninguna zozobra como la que vivimos en este mundo. Mientras contemplaba esta escena mi acompañante me dijo: 1 Corintios 2:9 y ahí desperté. Qué maravilloso ese momento cuando estemos allá con el Señor donde ya no tengamos ningún tipo de preocupación, ninguna angustia, ninguna zozobra. Que ya estemos en paz, felices con nuestro Señor para siempre. Luchemos amados hermanos, luchemos de tal manera que podamos llegar a la patria celestial, no importa lo que tengamos que dejar, no importa lo que tengamos que hacer, pidiéndole al Señor que nos ayude a cambiar este carácter tan mal formado que tenemos por el pecado, amados hermanos. Nada en este mundo vale en comparación a lo que el Señor tiene para aquellos que le aman y obedecen y hacen su voluntad. Es mi ruego, es mi oración que cada uno de nosotros podamos llegar allá y no importa lo que tengamos que dejar atrás por más que nos duela, no es nada en comparación a lo que Dios tiene para cada uno de nosotros. La atmósfera de paz, amor, tranquilidad, justicia que se respira en la patria celestial, no es nada amados en comparación a lo más bonito que podamos ver acá en este mundo, no es nada en comparación. Eso es lo que nuestro amado Señor nos quiere dar, eso es lo que nos está ofreciendo, por eso nos está rogando, la Majestad del cielo no tiene por qué rogar, el Creador a su creación no tiene por qué rogar, sin embargo lo hace para que nosotros lo aceptemos, amados hermanos, no desechemos estas oportunidades que el Señor nos está brindando, busquemos, busquemos su rostro de todo corazón, humillémonos delante de él, leamos su palabra, leamos el espíritu de la profecía donde Él nos ha dejado todas las cosas plasmadas para que sepamos lo que está por venir, lo que está pasando y lo que Él nos quiere dar, para que así amados hermanos podamos ser imbuidos de su Espíritu Santo y podamos, amados, en este mundo proclamar ya el último mensaje y así poder llegar todos juntos a la patria celestial. Quiera Dios que cada uno de nosotros podamos tener este mismo sentir y este mismo deseo. Que Dios me los bendiga a cada uno de ustedes, amados hermanos, y si no nos conocemos personalmente aquí, que nos conozcamos en la patria celestial. Que el Señor me los bendiga.

"9Antes, como está escrito: Ojo no ha visto, ni oído ha escuchado, ni han subido en corazón de hombre, las cosas que Dios ha preparado para los que le aman." {1 Corintios 2:9}