Amados, 19, 20 y 21 de enero del 2020. El Señor me repitió el mismo sueño por estas tres noches consecutivas. Yo veía como las personas comenzaban un trabajo, y sin terminarlo comenzaban otro. Les veía agobiados al ver tanto trabajo incompleto, y no por culpa de nadie sino por la negligencia de ellos mismos. Les vi como muchas veces, muchos les exhortaron a terminar dicho trabajo, pero la dilación y el desánimo los aturdía, y los descarrilaba de su deber; otros se imponían cargas o metas adicionales a su deber, dejando así a un lado su cometido; se me dejó saber que esto les traerá mucho dolor y sufrimiento, cuando se percaten que su tiempo perdido, o la desviación de su deber, les deje a ellos y a otros sumidos en el caos y la desesperación; ya el tiempo era cumplido, les vi, y su cometido había quedado incompleto; reproches, excusas, ya no eran válidos, el tiempo de hacer lo encomendado ya había pasado y no había vuelta atrás, ya no había más remedio; fue muy triste ver esas escenas de desesperación. Yo espero, ruego al Señor, que cada uno de vosotros, todos los que estamos en este momento de preparación, cumplamos con la parte que nos toca, cada día, comenzando y acabando, para que así podamos estar en acorde con lo que el Señor quiere de cada uno de vosotros. {Daisy Escalante Testimonio: 21-01-2020, p1}
Que el Señor les bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 21-01-2020, p2}