Testimonio
20-11-2021 #01
La escena cambió y me vi con las mismas personas en un salón amplio. Allí vi que un hombre entró, saludó, se presentó y comenzó a hablar, a contar un testimonio que le había ocurrido a él, hacía poco, en su vida. Él dijo: "yo soy arquitecto y constructor. Un día estábamos haciendo una torre de varios pisos. Al llegar, vi a los trabajadores todos en sus puestos, todos eran muchos. Mientras yo les miraba, y agradecía a Dios por la oportunidad de permitirnos hacer dicha torre, comenzó a temblar, y, a su vez, la torre comenzó a tambalearse. Todos comenzaron a gritar y a correr por los pisos de esta. Agarré mi alto parlante y les dije: "la torre se está inclinando hacia la izquierda, corran todos a la derecha y sujétense fuerte".
Pronto, noté que, en los que corrían, estaba mi prometida —que estábamos ya ultimando detalles para muy pronto casarnos—, y dije: "no puedo quedarme aquí debo ir a ayudarlos y salvar a mi amada". Dije: "Señor, ¿qué hago, soy sólo un hombre frágil ante ésta grande estructura, ayúdame". Pronto, escuché una voz que me dijo: "sé un cristiano de contrapeso". "¿Un cristiano de contrapeso?" dije. "¿Qué es eso?" Y yo me preguntaba esto, pero no vacilé, corrí en ayuda de todos, y de mi amada. La estructura seguía moviéndose y, cuando llegué, casi, donde todos, escuché la voz nuevamente que me dijo: "sé un cristiano de contrapeso".
Pronto, unas fuerzas se apoderaron de mí, me acerqué al grupo que allí estaban, aterrorizados, y les dije: "sean cristianos de contrapeso. Oremos todos de rodillas". Les vi caer a todos de rodillas. Mientras estábamos todos orando, allí, y clamando al Señor, mientras las oraciones subían hacia el Eterno, y mientras más intensas eran, menos movimiento había en la torre. Así fue, tras las oraciones, parando el movimiento poco a poco de aquella grande estructura. Al terminar de parar el movimiento completamente, ninguno deseaba moverse. Pronto, se escuchó una fuerte voz que dijo: "hay que ser siempre cristianos de contrapeso". Mientras el hombre que contaba su experiencia aún hablaba, llegó, en ese momento, la que era su esposa, ya, en esos momentos. Ella reafirmó su historia, y se veían muy felices. Allí, él terminó la charla. En ese momento, yo desperté.
Y me repitieron varias veces: "hay que ser cristianos de contrapeso". Yo meditaba en esto, en estas palabras de que debemos ser cristianos de contrapeso. Yo oraba al Eterno referente a esto; y pedía, a Él, su sabiduría para entender todas las cosas. Quiera Dios que podamos entender a cabalidad lo que el Eterno nos quiere dejar saber en ésta hora. Es mi ruego y oración. Que el Eterno nos bendiga."