20 de septiembre 2020, 10:05 de la mañana. Quiero compartir con ustedes una experiencia que ha estremecido mi vida. Yo estaba lavando la vajilla o trastes como se dice acá en el campo; los platos, cucharas, vasos que se acumulan en el día del sábado. Ya que como en el sábado no se lavan pues lo hago al otro día. Así que terminando de lavarlos, como mi lavadero es fuera de la casa, los puse en una bandeja honda que tengo para esto y procedí a llevarlos a la cocina para secarlos y acomodarlos. Yo sabía que en la cocina, al llegar con estos trastes limpios, tenía unas ollas que también estaban sucias y calderos que tenía que lavar. Así que puse la bandeja, con los utensilios que había lavado, sobre la mesa; y procedí a llevarme la otra bandeja honda, que tengo, con los calderos y ollas para lavarlos. Así tomé la bandeja de éstos y salí fuera de la casa al lavadero, puse la bandeja a un lado y comencé a sacar lo que había en ella para lavarlos. Cogí el paño con detergente que uso para hacer esto, y cuando estoy a punto de pegar la toalla con jabón al primer utensilio me doy cuenta que ya no eran las ollas sino los trastes y cubiertos que había lavado anteriormente. {Daisy Escalante Testimonio: 20-09-2020 #01, p1}
Entonces dije en altavoz: "pero ¿qué hacen estos trastes aquí? yo los dejé en la cocina y traje ollas y calderos "¿dónde están las ollas y los calderos?". Así que inmediatamente salí a la cocina con la bandeja de útiles limpios, y al entrar en la cocina me percaté que la bandeja de ollas y calderos estaba sobre la mesa donde había dejado la que ahora tenía en mano. Entonces en este momento, mientras me preguntaba cómo había pasado esto, escuché una voz que me dijo: "así de rápido puedo cambiar el corazón humano, más el problema es que así de rápido el corazón humano el humano no me lo entrega; así de imperceptiblemente transformo la vida de todo aquel que cambia su yo por mis dichos y me sigue de todo corazón, sin vacilar ni murmurar; pídanme colirio para ver, pues vais a ciegas por vuestro camino y no echáis a ver vuestra real condición; a menos que Yo, que escudriño la mente y el corazón, os dejo ver la realidad de vuestra condición; buscadme de todo corazón y viviréis, desechadme y moriréis". {Daisy Escalante Testimonio: 20-09-2020 #01, p2}
Amados esto fue tremendo, así vamos por la vida, ciegos ante nuestra real condición, mirando la enfermedad ajena cuando nosotros mismos la tenemos y aún en un estado más avanzado. El pecado, la pandemia que existe en este mundo desde que nuestros primeros padres pecaron en el jardín del Edén con una tasa de contagio de 100%, es nuestra enfermedad, que desde el vientre de nuestra madre somos contagiados por ella. ¿Quién alzará su voz para decir yo: "estaré a tu derecha o a tu izquierda Señor, en la patria celestial, si no somos curados de este mortal contagio?". La vacuna existe desde antes que naciéramos y es totalmente gratuita, solo debemos saber cómo encontrarla y aceptar que seamos vacunados por ella. Entonces ¿porqué muchos la desechan y pocos la aceptan, ante una pandemia con una tasa de mortalidad del 100%? hay sólo una condición para poder ser vacunados de esta mortal pandemia y es morir al yo, más existe un grave problema y es que no podemos morir al yo por nosotros mismos. El yo es un coronavirus tan contagioso y letal que no podemos ver por nosotros mismos si estamos cerca de él, porque no lo podemos ver con nuestros ojos mortales; luchamos con nuestras propias fuerzas para desinfectar según nuestro criterio propio todo a nuestro alrededor, y gastamos toda nuestra energía vital y vida en una desinfección que no nos beneficiará para librarnos totalmente de esta mortífera pandemia; cubriendo nuestra esencia y forma de vida tras una máscara que solo crea asfixia, induciendo respirar el mismo aliento mortífero que sale de nosotros mismos, mientras aparentamos seguridad externa ante el letal caos interno que sin duda nos acarreará sigilosa y paulatinamente la muerte prematura; el creador de la vacuna nos dice: "anda pueblo mío, cierra tras ti tus puertas mientras pase esta indignación, anda pueblo ven conmigo, ven que necesito examinarte para que pueda dejarte ver el grado de avance de esta pandemia mortal en tu vida, y así decidas si deseas mi ayuda o no; para esto necesito que hagas un alto y vengas a mi consultorio en las montañas, y allí, en intensivo trabajo y gran lucha, si te aferras a mí por voluntad propia, yo me haré cargo de eliminar este virus mortal en tu vida y así por mis méritos pondré mi vacuna en ti, mi sangre, y te haré subir a plena capacidad tus anticuerpos porque mi vacuna no es química que altera vuestra esencia humana, sino 100% natural, análoga a tu cuerpo; porque yo soy tu manufacturero, tu creador y redentor, y solo yo sé lo que es bueno para tu vida; luego que seas curado de esta pandemia mortal del pecado y vacunado con mi sangre y vivas en total salud espiritual, te daré inmunización permanente y nunca más este virus mortalmente contagioso llegará otra vez a tomar control de tus ser; esta inmunización, anhela dártela el otro consolador que mi Padre envió para estar con vosotros cuando yo ascendía al cielo a interceder por vosotros desde el santuario celestial; Él está listo y dispuesto a hacerlo, pues el plan trazado, antes de que existiera esta pandemia contagiosamente mortal, está activo; todo está listo para ayudarte, solo debes aceptar, porque aunque tengo todo el poder para obligarte, amo que mis criaturas vengan a mí por amor para poderlas curar, proteger y salvar; si hoy escuchas mi voz, no endurezcas tu corazón pues el tiempo es rápidamente acabado, pues el que ha de venir vendrá y no tardará, entended que esto es justificación por la fe. {Daisy Escalante Testimonio: 20-09-2020 #01, p3}
Amados, soy indigna de explicar estas palabras. Solamente quiero decir que el Señor todopoderoso nos muestra su amor en cada paso, en cada mensaje y en cada día a día de nuestras vidas. Que el Señor nos bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 20-09-2020 #01, p4}