Amados, febrero 20, 2019. En sueños estaba en una guagua [autobús], era una guagua o tráiler de pasajeros bien grande, que tenía muchos cuartos de cocina, sala, baño, etcétera. Allí vi muchos conocidos, unos cocinaban para vender, otros hacían cosas para negociar. Luego de ver dentro de este tráiler que tenía muchas personas, se me indicó salir. Salí del tráiler y comencé a verlo por fuera como se me indicó, por dentro ese tráiler tenía toda la comodidad para vivir y negociar y todos se sentían seguros. Ya al verlo por fuera comencé a darme cuenta que el tráiler estaba en una cuesta muy pronunciada y tenía gomas [llantas]. {Daisy Escalante Testimonio: 20-02-2019, p1}
Vi entonces un hombre alto con sombrero de ala ancha y su aspecto era terrible, él subía al tráiler y le seguí hasta la puerta del mismo y lo vi apretar un botón. El tráiler comenzó a moverse y grité: salgan, salgan. Pero todos aterrados no se movían. Unos decían: no puedo tirarme de aquí, tengo mis cosas, deja recogerlas. Otros decían: si salto me robaran las cosas. Oí una mujer decir: ¿cómo mantendré mis hijos?, ya ni aún puedo cuidar bien su salud con lo que tengo, y si salto lo poco que tengo se perderá. Fuera del tráiler, veía el tráiler moverse calle abajo hacia la deriva, vi a través de las ventanas del tráiler un joven conocido y grité con todas mis fuerzas su nombre y le dije: salta, salta. Y él me miró y angustiado comenzó a tratar de salir, y las ventanas cerradas no se las podían abrir, más éste cogió algo dentro del tráiler y rompió una ventana y salió por ella; se cortó y se golpeó, pero pudo salir. {Daisy Escalante Testimonio: 20-02-2019, p2}
En ese momento, al ver yo que la ventana estaba abierta, escuchaba lo que hablaban los del tráiler y grité otra vez y les dije: salgan, salgan. Más ninguno más salió. El tráiler agarró velocidad y ahí muchos comenzaron a gritar, pero en ese momento llegó el fin de la carretera y vi como el tráiler se despeñó, y ya no los pude ver más. Agarré al joven herido por la mano y caminamos hacia una pequeña casa, donde había pocas personas orando y clamando y aferrándose a Dios por el sufrimiento de todos haber perdido a alguien en aquel tráiler, allí consolados por Dios y descansando en sus brazos de amor, agradecimos a Dios por su protección y salvación; todo era caos, desgracia a nuestro alrededor, más nos sentíamos seguros de su grande y poderosa salvación. {Daisy Escalante Testimonio: 20-02-2019, p3}
Bendito Dios por su amor y por su misericordia, porque a pesar de que no hacemos las cosas muchas veces como Él quiere que las hagamos, su misericordia siempre, su apelación siempre está ante nosotros para que podamos por su ayuda y por su misericordia ser más que vencedores. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 20-02-2019, p4}