Testimonio
20-01-2018
(Almacén Gigantesco)
Amados, enero 20, 2018. En sueños yo estaba en un plano y este plano estaba rodeado de montañas donde había una casa enorme con muchos cuartos. Yo me vi dentro de esa casa y comencé a ver cómo había personas con cadenas en cuello y pies, y caminaban a duras penas y con angustia en sus rostros, que se les veía. Otros estaban también amarrados, pero éstos con sogas, de igual forma que los primeros, y otros estaban como envueltos en hilo de tejer, también amarrados de cuello y de pies. Así que en esa casa de muchos cuartos, yo veía como muchos uniformados se paseaban por esa enorme casa llevando cajas a un solo lugar tras una puerta, donde en esa puerta nadie podía entrar. Muchos estaban llorando, otros gemían y otros estaban gritando al no tener acceso a ese lugar donde estaban llevando las cajas. Entonces de repente yo quedé frente a esa puerta y pregunté a uno que cargaba cajas: ¿qué hay que hacer para tener acceso a entrar por esa puerta?, entonces él se me quedó mirando y muy seriamente me contestó: sólo tocas y se te va decir que vas a hacer. Entonces espere que él entrara y toque yo la puerta, y entonces un Señor alto vestido de sotana blanca abrió y me miró, al yo entrar allí vi un almacén gigantesco, era como si yo hubiera entrado a muchos edificios de tamaño walmart pero todos juntos. Además de las cajas había muchas mesas y en estas mesas cajas abiertas, y yo vi que muchos desfilaban por ellas y estaban cogiendo de diferentes cajas lo que allí estaba, y lo estaban echando en unas bolsas que ellos llevaban. Entonces yo pregunté ¿qué había que hacer para participar de esto? y el personaje de sotana blanca me dijo: que solo tenía que aceptar esto. Y cuando me dijo así, me dio un papel y yo lo leí, era una sola palabra lo que tenía el papel, y estaba esa palabra en inglés, y lo que decía era “Sunday”. Entonces tiré el papel al suelo y dije: nunca, nunca voy a poder aceptar esto. Entonces el muy tranquilo se bajó y lo recogió y me dijo con voz fuerte y con el ceño fruncido: pues recibe tu suerte, apártate y no me molestes. Entonces en ese momento la puerta se abrió y entró un encadenado, yo vi entonces como este personaje aceptó el papelito, le quitaron las cadenas y los grilletes, le dieron una bolsa y pasó por las cajas cogiendo de entre todas. Entonces en ese momento dije, allí exclamando: Señor, quisiera ver qué hay en esas cajas. Porque estaban a mucha distancia de mí, en ese momento cuando estaba ahí, porque no me podía cómo mover, no querían dejarme pasar, apareció mi acompañante, entonces él me dijo: vamos y observa. Entonces pudimos pasar por ese lugar y vi lo que había dentro de las cajas, entonces comenzamos y seguimos pasando una puerta, y había un mega almacén de cajas de todos tamaños, allí había abastecimiento para muchos, las personas que salían de allí con sus bolsas se sentían seguras, pero no se veían que estaban felices. Así que salimos de aquel lugar y me preguntó mi acompañante: ¿que qué viste?, entonces le dije: vi comida, medicina, y abrigo. Me dijo: has visto bien, ayúdalos a prepararse; fue lo que me dijo. Entonces en ese momento fui llevada a muchas montañas, pero en una me llamó la atención porque se me mostró una cabaña, entonces había en estas cabañas, en esta cabañita yo vi un patrón, un patrón que ya había visto antes, ya antes se me había mostrado, había una pequeña jarra de agua, una pequeña mesa donde habían hojas verdes de diferentes clases, también habían en esa mesa frutas y nueces, también pude apreciar allí algunos tubérculos, pasé a un rincón de la cabaña y allí también vi un anaquel donde había muchos potes que eran de cristales, yo podía ver semillas como de habichuelas, garbanzos, lentejas, cosas así, y en otro rincón vi que habían frazadas, abrigo y algo de ropa. Entonces nos paramos en medio de la cabaña y miré por la puerta hacia afuera y vi que llovía y mi acompañante me preguntó y me dijo: ¿te mojas?, y le dije: no, no me mojo. Entonces me dijo: vamos. Salimos de la cabaña, el sol ya estaba afuera, fuimos a un huerto que rodeaba la casa, mis ojos se abrieron al ver aquellas plantas, estaban bellas, hermosas y su fragancia se regaba por todo aquel lugar. Allí encabezando ese huerto yo vi la altamisa, es una planta medicinal, la pude reconocer, también vi el anís, la menta, el poleo, el árnica, la hierba dulce, la malagueta, el incienso, la mirra, y otras que son todas plantas medicinales. Me dijo: está, esta es la verdadera medicina. Luego a un lado de la casa y al otro lado vi siembras de hojas de verdes, flores y frutos pequeños como pimientos, tomatillos. Y a lo lejos, árboles frutales que de muy buen tamaño, las podíamos coger con la mano, o sea era un tamaño que podíamos agarrar los frutos con la mano, no era el árbol muy grande. Era un pedacito de Edén aquel lugar que se me mostró, era bien sencillo, pero la morada daba paz y reinaba allí la paz en todos los lugares, y ninguna era impelido por el miedo, todos allí estaban tranquilos, todos estaban felices, nadie tenía miedo al hambre que se estaba viendo ya en medio de estas montañas, que tenía una gran llanura que había visto al principio. Así que en ese momento vi un grupito familiar bajo la sombra del árbol, era un árbol de mango, era un árbol bastante grande, allí vi como abrían el libro sagrado, la biblia, y leían y se gozaban en su lectura. Vi como llegaba otro integrante llevando consigo los libros del espíritu de profecía, y como lo aceptaban con gran felicidad, y corrían a abrir sus páginas para leer. Vi el título de aquel libro, es la primera vez que cuando veo espíritu de profecía puedo ver el título del libro, y era el libro el Conflicto de los Siglos, allí sus primeras páginas desplegaban ahora estos tiempos que estamos viviendo, y estaban allí recordándole que esto era importante para salvarles su vida. Así que ellos leían y se sentían gozosos y ellos lo aceptaban en su corazón. En ese momento yo les oí cantar, ellos cantaron dos himnos, dos himnos que pude reconocer; uno de ellos es Dejo el mundo y Sigo a Cristo, y el otro Prefiero a Mi Cristo. Salimos en ese momento de allí, y mi acompañante me dijo: te voy a decir algo que no debes olvidar, ve e instruye y ayuda; esas tres palabras, porque el tiempo es corto. Entonces ahí desperté. En esto amados yo veo el amor de Dios en todo esto, y como Jerusalén se repite, aunque Dios dejo dicha señal principal, su misericordia no paró de advertir el destino de aquella ciudad rebelde. Aún ahora hace lo mismo, Dios quiere librarnos de las pruebas que no podemos soportar, para que así sólo queden las que si podemos soportar, porque Él dijo que no permitirá nada más de lo que nosotros no podamos soportar, y con la prueba va a dar la salida. Así quiera Dios que los entendidos puedan entender, es mi ruego y oración. Que el Señor me los bendiga.