Testimonio
19-09-2021
La escena cambió, y yo veía unas pequeñas casas de madera, y los que, allí, vivían. Éstos estaban muy preocupados pues, estaban en casa, pero sin alimento. Vasta tierra había a su alrededor más, estaba sin una planta de comida, ¡y no sabían qué hacer! Entonces, se me dijo: "anda, diles que obren". Fui y se los dije. Todos se miraron y se burlaron, y no se movieron de sus asientos. Se me ordenó salir de allí, y se me dijo: "la indolencia los ha llevado [a] esto". Ahí desperté.
¡Oh, amados hermanos! ¡Qué tremendo que el Señor nos haya dejado tantas instrucciones y que, por la indolencia, perezcamos! Quiera Dios que esto se pueda apartar de las filas del Eterno. Que la indolencia no tenga ni parte ni suerte con ninguno de nosotros para que, así, podamos, —cumpliendo las Palabras del Eterno—, tener la seguridad de este mundo, la seguridad física. Y que busquemos al Señor de todo corazón, con humildad y contrición de espíritu, para que podamos tener la mayor de todas las protecciones, que es su protección, para cada uno de nosotros. ¡Que el Señor nos bendiga!"