Amados, agosto 19 del 2019. En sueños yo estaba parada mirando al cielo, estaba mirando las estrellas, y en ese momento vi una línea, una línea horizontal, yo veía su principio y su fin; y mientras yo miraba ésto, una mano escribió al principio de la línea, del lado izquierdo de la línea, un número, 2020; y al final de la línea escribió otro número, 2023. Yo miraba y seguía tratando de entender, más yo no entendía nada, pero la mano siguió escribiendo y debajo del 2020 escribió lo siguiente “término para unos”, y debajo del 2023 puso “término para otros”. Mientras yo estaba parada ahí mirando todas estas cosas, una voz me dijo lo siguiente: muchos piensan que aún hay mucho tiempo, más para estos aquí ya se les será demasiado tarde, porque aquí ya no hay más tiempo para el que conoció y no obedeció, y tampoco para aquellos que reciban la verdad y no la acepten. En ese momento, amados, ahí desperté.
Hay tantas cosas que no entiendo, pero hay otras que dentro de mi ser si las puedo comprender, y sé que el Señor en su infinita misericordia nos está queriendo decir a gritos, a cada uno de nosotros, que nos tenemos que preparar y coger en serio nuestra salvación, si realmente queremos quedar dentro de la puerta de la misericordia. Amados, esto es, esto ha sido demasiado grande para mí, al punto de que he orado y he pedido al Señor grandemente que me ayude, y que me ayudara a sacar este audio porque en mi ha tenido una impresión muy, muy, muy grande; espero, oro, ruego al Señor que cada uno de los entendidos pueda entender, y que podamos hacer preparación para encontrarnos con nuestro Señor Jesús; las cosas que estamos viendo en el mundo, si no nos dejan entender a nosotros que nuestro Señor está a las puertas, y que tenemos que deponer todo lo que nosotros queremos, todo lo que nosotros deseamos, todo lo que tenemos por Dios, lamentablemente quiero decirles que podrán ganar el mundo pero van a perder su alma; sin embargo, si somos fieles, si somos valientes, si somos leales al reino celestial, no vamos a tener gran cosa en este mundo pasajero, de por cierto, porque pronto va a quedar envuelto en llamas y va a ser destruido, pero si vamos a tener por siempre y por la eternidad la ganancia celestial, la inmortalidad, vivir en ese mundo mejor, felices para siempre, libres del pecado, libre de todas las cosas que vivimos y vemos en este mundo, de todas estas situaciones tan difíciles.
Amados hermanos, viendo esta situación que está pasando, con este huracán Dorian, y todas las demás cosas que están pasando en el mundo, ¿cómo osamos todavía decir: no me hables de que el tiempo está cerca, porque aún ésto dista? Dios nos perdone y nos ayude a entender que el tiempo está demasiado corto, se nos está cortando frente a nosotros, y sin embargo nosotros estamos atónitos pensando en las cosas de este mundo, como si esto no se estuviera acabando, quiera Dios que tanto niños como jóvenes, adultos y ancianos puedan entender, porque ciertamente todas estas cosas que están pasando, se me dejó saber que irán más y más y más y más en aumento, esto no se va a detener, y si esto no es suficiente para que el que dice ser el pueblo de Dios despierte, no va a ser culpa del Señor de que muchos se pierdan, porque todas las evidencias como en Jerusalén están puestas sobre la mesa. Quiera Dios que cada uno de nosotros podamos entender y nos demos cuenta.
No estoy poniendo fechas con esto de la venida del Señor, porque esto no es lo que se me está hablando en este momento, no estoy poniendo fechas tampoco para el término de la gracia, porque está dicho que esto no se sabe, más si tengo que decir fielmente estos dos números, porque eso fue lo que se me mandó a decir. Quiera Dios que cada uno de nosotros podamos entender, y dejemos de tergiversar la verdad, y saquemos los preconceptos, muramos al yo, muramos a todas esas cosas malignas que satanás ha entretejido dentro de nosotros, y podamos dejar que Cristo Jesús sea el que reine en nuestras vidas, para que así, este carácter, que es lo único que vamos a llevar al cielo, pueda por gracia de Cristo Jesús ser transformado a su imagen y semejanza. Que el Señor me los bendiga.