Amados, abril 19, 2019. En sueños se me ha dejado saber que la anarquía, dentro del pueblo que conoce, se levantará aún con más fuerza. Dijo mi acompañante: la persecución empieza por la casa. Vi como muchos que profesan ser el pueblo remanente de Dios están tomando el mal contra aquellos que se rigen por un escrito esta. Vi como sus miradas eran diferentes para con nosotros, y su hablar enfurecido daba muestra de su odio por nosotros. Mientras alabábamos a Dios y buscábamos su rostro en humillación y ruego, vi como a ellos se les pasaba el tiempo en la misma rutina diaria. Dijo mi acompañante: ¿quién podrá permanecer ante el juicio? el limpio de manos, el que no albergó cohecho en su corazón, el que no ama la mentira y es apartado del mal. En el cielo hay libros, me dijo, y cada uno de ellos, el Dios de la ciega pasa su hoja a revisión de cada mortal, allí sólo su dedo puede escribir la palabra perdón en el libro de la vida; allí también está el libro de las memorias de donde se traspasan nombres a los libros de la vida y de la muerte, ningún mortal podrá ver los movimientos que hay hoy en estos libros, más estos son revisados con gran escrutinio; la rebeldía humana, fruto del pecado acariciado los hace ciegos a tan solemne momento, y sólo sus ojos fijados en el mundo visible los incapacita de entender las glorias del mundo invisible pero real que está ante nosotros. Recordad a Tomás, este creyó porque vio, más bienaventurados fueron los que creyeron sin ver; el hombre se envalentona ante el único que puede ser su garante y él mismo pone sobre sus hombros la sentencia de muerte. {Daisy Escalante Testimonio: 19-04-2019, p1}
En esos momentos, amados, fui llevada a un grande granero, este era enorme, yo no podía ver dónde terminaba su altura, vi como ángeles entraban y salían de él, cuando entraban llevaban algo en sus manos más cuando salían sus manos estaban vacías, les vi salir prestamente y llegaban a un campo precioso de espigas maduras y engrosadas que éstos colectaban con presteza, y las ponían en un saco, y al llenarlo regresaban al enorme granero. Se me permitió acercarme a aquel gran campo precioso y pude notar que estos ángeles no tomaban todas las espigas, vi como de un perímetro de un pie cuadrado tomó una espiga y dejó las demás. Yo me preguntaba por mí misma el por qué éstos habían dejado aquellas espigas si eran idénticas a las demás que habían tomado. Entonces fui al lugar y toqué aquellas espigas que se veían lozanas y engrosadas, al tocar éstas se desmenuzaron en mis manos y llegó un gran viento y se las llevó, no lo podía creer, eran idénticas en tamaño, grosor y hermosura, más estaban vacías, no había en ellas fruto. Seguía observando la obra de aquellos bellos ángeles, éstos trabajaban arduamente sin detenerse. Mientras observaba esto fui llevada de vuelta frente al granero que no podía ver donde terminaba por lo enorme que era. Vi entonces cómo llegaban más ángeles para poner sus sacos llenos. Mi acompañante dijo: observa. Vi cómo este granero estaba lleno en su totalidad y ya no había más espacio para otro saco. Los ángeles que salieron prestamente de aquel lugar miraron el precioso campo lleno de espigas, aparentemente lozanas y gruesas, y mientras ellos miraban, vi como un viento fortísimo arremetió contra aquel hermoso campo y todas las espigas fueron arrancadas y nunca las vi más. Estos, los ángeles lloraban y les oí decir: ya está listo el granero, soberano Rey. Vi como una luz refulgente alumbró aquel enorme granero, este brillaba con una luz indescriptible que cegaba la vista. Escuché entonces una voz proveniente del cielo que dijo: es hora. Pregunté: ¿es hora de qué?. Y mi acompañante contesto: es llegada la última fase antes de la venida del mesías príncipe, todo lo que pueda ser removido lo será, y todo lo que pueda ser guardado lo será, estad apercibidos y rogad al Dios de la siega que os junte en su granero. Vi entonces una gran conmoción, como los humanos erán investidos por decisión propia por espíritus malignos o por el Espíritu Santo. Comenzó un movimiento mundial sin precedentes y todo hombre fue probado [en extremo.] Vi como los investidos del Espíritu Santo salían movidos por un poder proveniente de lo alto, y aunque los malignos lo trataban de detener éste era indetenible. Vi entonces descender otro granero del cielo, tan enorme como el anterior, vi el movimiento de ángeles nuevamente y como éstos iban a todos lados en el mundo recogiendo espigas, estos, los que eran movidos por el Espíritu Santo los malos querían detenerlos a toda costa, más esto era indetenible. Vi que el infierno con todo su poder batallará en vano en tratar de parar este movimiento indetenible, y el maligno rugía como cuando el león le es arrebatada su presa. Éste no podía controlar ya a los que antes había controlado, y sus esfuerzos eran en vano. Vi entonces un parar de todo movimiento, y escuché una voz del cielo que decía: los reinos del mundo han pasado a ser de Dios y de su reino y todo será hecho nuevamente. La voz surco el mundo y todos pudieron escuchar. {Daisy Escalante Testimonio: 19-04-2019, p2}
En este momento, amados, cuando esto estaba ocurriendo desperté, y me dijeron: Ezequiel 2:9-10. Quiera Dios que cada uno de nosotros podamos estar en el granero del Señor. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 19-04-2019, p3}
"9Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella [había] un rollo de libro. 10Y lo extendió delante de mí, y [estaba] escrito por delante y por detrás; y [había] escritas en él endechas, lamentaciones y ayes." {Ezequiel 2:9-10}