Testimonio
18-08-2017
(Isaías 42)
Saludos amados, tuve un sueño en agosto 18, 2017. En este sueño vi que estaba en un lugar donde había un cuarto muy grande, había allí muchas mesas y sillas de lujo, allí se estaba celebrando una reunión y cada invitado que llegaba allí le daban tres libros, y cuando ellos comenzaban a hojear y a ver estos libros, ellos todos estaban maravillados al verlos, yo lo podía ver así. En ese momento, mi acompañante me dijo: que observara bien, que observara bien lo que había en los libros. Así que me acerqué a los libros y comencé a verlos, y vi que cada libro tenía una mujer, era la misma en diferentes formas, en los diferentes libros, pero estaba esta mujer allí en un aspecto sensual y provocante. Así que inmediatamente cerré los libros y observé lo que allí decían y hacían los demás respecto a estos libros, que les habían dado. Así que veía como todos se reían y estaban felices, ellos expresaban su felicidad por los logros de aquella mujer impura, que aparecía en estos libros. Así que comencé a ver mejor los rostros de aquellas personas, me acerqué para poderlos ver y pude notar que yo los conocía. Cuando siempre me acerco y veo personas así que conozco, es muy impactante para mí. Entonces en ese momento, cuando los vi, fue muy grande mi impactó, porque pude ver que eran líderes de la iglesia adventista del séptimo día, y también líderes de iglesias locales. Entonces ellos estaban allí comiendo, estaban disfrutando, se estaban gozando por los logros de esta mujer que aparecía en estas tres revistas. Entonces mientras para ellos todo era felicidad, mis ojos se enfocaron en una presa de agua que estaba más arriba del local donde estaban ellos. Entonces está presa tenía agua, está agua estaba sumamente sucia, tenía mucha basura, y vi cuando de repente la presa se rompió y toda esa agua caía sobre ellos y los arrastraba sin piedad. Entonces en mi desesperación por quererlos ayudar, no sé cómo, de repente, tuve una soga en mis manos, la soga era gruesa y fuerte. Entonces la lancé al agua y les gritaba que se agarrasen, que se agarrasen para que vivieran. Entonces unos se comenzaron a agarrar, pero cuando ya estaban cerca de mí, en la orilla, ellos yo veía que se fijaban en mi rostro y que me reconocían, y soltaban la soga despreciativamente, entonces la corriente los arrastraba y se los comenzaba a llevar. Entonces así pasó con uno, tras uno, con el otro y entonces yo en mi desesperación ya no sabía qué hacer, pero les seguía gritando que por favor que agarraran la soga. Entonces en eso, uno de los que estaba en el agua, agarró la soga y cuando ya llegó cerca de mí, me miró, me reconoció, pero yo vi que era un laico, entonces él tenía un susto de espanto en el rostro, entonces ya lo ayudé, salió del agua, pero los demás no querían hacer caso. Entonces comencé a llorar, comencé a llorar al verlos desaparecer en aquellas aguas, y yo no podía hacer más por ellos. Estaba tan desesperada y tan desesperada que en ese momento la escena se me cambió. Entonces vi, luego varios grupos de personas reunidas, pero no tenían líder. Entonces estos estaban muy angustiados por no tener líder, pero con todo eso ellos leían la biblia, estaban también leyendo el espíritu de profecía, pude ver allí los libritos rojos que ellos tenían y comenzaban a cantar himnos de alabanza a Dios. Y ellos cantaban, y cantaban, pero fuera de esos grupos yo podía ver que había una gran tormenta, el viento estaba azotando con mucha furia y destrozaba todo lo que iba a su paso. Ellos estaban atemorizados, los que estaban en estos grupos, pero seguían cantando y oraban aún más. Así que mi acompañante me dijo: observa. Y siempre que se me dice observa, es como si se me acercara al lugar donde está pasando el hecho. Entonces vi como los integrantes de cada grupo comenzaban a brillar, pero uno siempre de los que estaba en el grupo, se destacaba más en brillo. Entonces mi acompañante exclamó: bendito el que viene en el nombre del Señor. Entonces los grupos comenzaron a sentirse seguros y comenzaron a estar felices, yo podía ver que ellos estaban felices, se veían contentos, yo podía verlo en sus rostros. Entonces mi acompañante me dijo: escucha, Dios toma control de sus verdaderos hijos, no temas, Él sabe lo que está haciendo. Yo estaba entonces en ese momento, ya la tristeza pasada había pasado en mí, y ya estaba gozosa, ya no temía la destrucción de aquel fuerte viento que yo veía que estaba arreciando. Entonces el panorama cambió, todo fue felicidad, todo fue paz en aquel momento. Entonces en ese momento, así de paz y felicidad allí desperté. Y ahí cuando estaba despierta, me dijeron: comparte Isaías 42. Así que se los dejo amados de asignación, yo también para mí, fue mi asignación, me he gozado en el Señor y de saber que a pesar de las situaciones difíciles, el Señor siempre nos muestra su misericordia y su paz. Que el Señor me los bendiga a todos.

"1He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido [en quien] mi alma tiene contentamiento. He puesto sobre Él mi Espíritu, Él traerá juicio a las naciones. 2No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las plazas. 3No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; sacará el juicio a verdad. 4No se cansará, ni desmayará, hasta que haya establecido juicio en la tierra; y las islas esperarán su ley. 5Así dice Jehová Dios, el Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus frutos; el que da respiración al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan. 6Yo Jehová te he llamado en justicia, y sostendré tu mano; te guardaré y te pondré por pacto del pueblo, por luz de los gentiles; 7para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas. 8Yo Jehová; éste [es] mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. 9Las cosas primeras he aquí vinieron, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias. 10Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar y cuanto hay en él, las islas y los moradores de ellas. 11Alcen [la voz] el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de la roca, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo. 12Den gloria a Jehová, y proclamen en las islas su alabanza. 13Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos. 14Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; [ahora] daré voces como la mujer que está de parto; asolaré y devoraré juntamente. 15Tornaré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques. 16Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré pisar por las sendas que no habían conocido; delante de ellos tornaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. 17Serán vueltos atrás, y en extremo confundidos, los que confían en los ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros [sois] nuestros dioses. 18Sordos, oíd; y vosotros ciegos, mirad para ver. 19¿Quién [es] ciego, sino mi siervo? ¿Quién [es] sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién [es] ciego como el perfecto, y ciego como el siervo de Jehová, 20que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye? 21Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla. 22Mas éste [es] pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para presa, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid. 23¿Quién de vosotros oirá esto? [¿Quién] atenderá y escuchará respecto al porvenir? 24¿Quién dio a Jacob por despojo, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? Pero no quisieron andar en sus caminos, ni obedecieron su ley. 25Por tanto, derramó sobre él el furor de su ira, y la fuerza de guerra; le prendió fuego todo en derredor, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso." {Isaías 42}