Amados, junio 16, 2018. Frente a mí estaba en sueños este personaje, era muy precioso, era resplandeciente, y en sus manos traía unas semillas. Mientras yo miraba esas semillas, que eran grandes, eran preciosas, eran muchas semillas, él comenzó a hablar y dijo: {Daisy Escalante Testimonio: 16-06-2018, p1}
La mies está madura, mis mensajeros están casi listos, ellos son los que dividirán al mundo entero en dos, en la paja y en el trigo, con mi mensaje. Esforzaos en toda sabiduría y ciencia celestial pues a quien quiero la doy, avanzad en el entendimiento de la palabra de vida, y no divaguéis entre lo inmundo y lo verdadero. Ninguno que no haga este hábito podrá subsistir en la prueba final, sólo la fe a un escrito está serán su arma contra el maligno. {Daisy Escalante Testimonio: 16-06-2018, p2}
No hay mies sin siembra de semilla y no hay cosecha si ésta no crece, ¿qué estaremos dispuestos a hacer para tener un buen cosecho, preguntó? y Él mismo contesto: el buen agricultor hace esto; prepara la tierra, corta la maleza, suelta la tierra, prepara los surcos, abona el suelo naturalmente, siembra la planta, tapa sus raíces, la aterra, la cobija de las temperaturas extremas y le da agua a su tiempo cada mañana, la cuida de los invasores, la poda y la vuelve aterrar a su tiempo. Al hacer este vínculo con ella y proveerle todo lo necesario, esta crece fortalecida y pronto se verá su robusto fruto. {Daisy Escalante Testimonio: 16-06-2018, p3}
Al tener frutos requerirá más alimentos y más riego, alimento semanal y riego dos veces a diario mientras ésta mantiene su fruto. Refresca sus raíces para una buena asimilación de alimento, y refresca con heno la tierra para que conserve su humedad. Estos cuidados haced en mi huerto, pues es un don de Dios. Recoged mi lluvia a su tiempo y da acción de gracias y cuidar dicho precioso don, pues cada ser depende de ella para subsistir. Todo esto y aún más hace el buen agricultor. El buen agricultor se acuesta pensando en su huerto y se levanta mirando su huerto, sabe y entiende que la subsistencia de sus plantas es la suya propia. No la abandona, sino que está con ella hasta el fruto final. La cuida y protege como su posesión más preciosa, mira los tiempos y conoce las estaciones, y se prepara para ellas. Almacena la lluvia y guarda el torrente del líquido precioso para el tiempo malo. Reconoce cuál de sus siembras es apta para cada estación, y la cultiva feliz, confiando de que siempre tendrá con el método el producto deseado. {Daisy Escalante Testimonio: 16-06-2018, p4}
Yo soy el agricultor decía, que paso mis cuidados a todos en el mundo, y mi semilla es buena, más la tierra árida, pedregosa, la poca profunda y llena de espinas la ahogan y aún está, ella, presa fácil del depredador. Esto os lo he dicho antes, cada vez que cultivéis, sabéis de que de igual manera yo hago con cada uno de vosotros y aún más. En el sembrar aprenderéis y seréis consciente de mis cuidados por vosotros, esto os acercará a mí y los preparará en oración y reflexión, en llanto y ruego, en arrepentimiento, amor, justicia y verdad para la cosecha final. {Daisy Escalante Testimonio: 16-06-2018, p5}
Mis libros están abiertos a dicho conocimiento, buscadme y me hallaréis porque me buscaréis de todo vuestro corazón, Y yo sanaré vuestra tierra y traeré la lluvia a su tiempo si se humillare mi pueblo e invocaré mi nombre con manos limpias y con corazón contrito y humillado, y así hallaréis descanso para vuestras almas y seréis saciados. {Daisy Escalante Testimonio: 16-06-2018, p6}
Después de esto amados, se me dieron unos versículos Colosenses 2:9; Mateo 13; Marcos 4; Lucas 8; 2 Crónicas 7:12-22; Colosenses 4:5; 1 Samuel 2:9; Habacuc 2:9; Filipenses 2:9-11; Óseas 2:8-9; Colosenses 2:4; Abdías 1:3; Miqueas 4:6-13; Proverbios 2; Apocalipsis 22:1-7. Espero en el Señor que esto sea de bendición para cada uno, empezando por mí primeramente, y nos demos cuenta de que el buen agricultor desea que cada uno de nosotros estemos preparados para lo que ya nos viene encima. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 16-06-2018, p7}
"9Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad," {Colosenses 2:9}
"1Y aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. 2Y grandes multitudes se juntaron a Él, y entrando Él en una barca, se sentó, y toda la multitud estaba a la ribera. 3Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 4Y cuando sembraba, parte [de la semilla] cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 5Y parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó luego, porque no tenía profundidad de tierra; 6Pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 8Mas parte cayó en buena tierra y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 9El que tiene oídos para oír, oiga. 10Entonces vinieron los discípulos, y le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? 11Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado el saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. 12Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; mas al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 13Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14Y en ellos se cumple la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, mas no percibiréis. 15Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane. 16Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos porque oyen. 17Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. 18Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador. 19Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que fue sembrado junto al camino. 20Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al instante la recibe con gozo, 21pero no tiene raíz en sí, sino que es temporal; pues cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego se ofende. 22Y el que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este mundo, y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 23Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye la palabra y la entiende, y lleva fruto; y lleva uno a ciento, y otro a sesenta, y otro a treinta por uno. 24Les relató otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que sembró buena semilla en su campo; 25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26Y cuando la hierba salió y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27Y vinieron los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28Y él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29Mas él dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y en el tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi granero. 31Otra parábola les relató, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; 32el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, tal, que vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas. 33Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado. 34Todas estas cosas habló Jesús por parábolas a la multitud, y sin parábolas no les hablaba; 35para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta que dijo: En parábolas abriré mi boca; Enunciaré cosas que han estado escondidas desde la fundación del mundo. 36Entonces Jesús despidió a la multitud, y se fue a casa, y sus discípulos vinieron a Él, y le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo. 37Respondiendo Él les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; 38El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino; y la cizaña son los hijos del malo. 39El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 40Así como la cizaña es recogida y quemada en el fuego; así será en el fin de este mundo. 41El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todo lo que hace tropezar, y a los que hacen iniquidad; 42Y los lanzarán al horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. 44Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo; el cual hallándolo un hombre, lo esconde, y gozoso por ello, va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. 45También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas; 46el cual, hallando una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. 47Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que fue echada en el mar, y atrapó de toda clase; 48la cual llenándose, la sacaron a la orilla, y sentados, recogieron lo bueno en cestas, y lo malo echaron fuera. 49Así será en el fin del mundo; los ángeles vendrán, y apartarán a los malos de entre los justos, 50y los lanzarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 51Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor. 52Entonces Él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. 53Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, se fue de allí. 54Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene Éste esta sabiduría y [estos] milagros? 55¿No es Éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? 56¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene Éste todas estas cosas? 57Y se escandalizaban en Él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 58Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos." {Mateo 13}
"1Y otra vez comenzó a enseñar junto al mar, y una gran multitud se reunió alrededor de Él; tanto que entró en una barca, y se sentó [en ella] en el mar, y toda la multitud estaba en tierra junto al mar. 2Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: 3Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; 4y aconteció que al sembrar, una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo y la devoraron. 5Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó, porque no tenía profundidad de tierra; 6pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7Y otra parte cayó entre espinos; y crecieron los espinos y la ahogaron, y no dio fruto. 8Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto que brotó y creció; y produjo, una a treinta, otra a sesenta, y otra a ciento [por uno]. 9Y les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. 10Y cuando estuvo solo, los que estaban cerca de Él con los doce le preguntaron sobre la parábola. 11Y les dijo: A vosotros es dado el saber los misterios del reino de Dios; mas a los que están fuera, todo es hecho por parábolas; 12para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan y les sean perdonados [sus] pecados. 13Y les dijo: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? 14El sembrador [es el que] siembra la palabra. 15Y éstos son los de junto al camino; en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que fue sembrada en sus corazones. 16Y de igual modo, éstos son los que son sembrados en pedregales; quienes habiendo oído la palabra, al momento la reciben con gozo; 17pero no tienen raíz en sí, sino que duran poco tiempo; pero luego, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida se escandalizan. 18Y éstos son los que fueron sembrados entre espinos; los que oyen la palabra, 19pero los afanes de este mundo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 20Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra y la reciben, y llevan fruto, uno a treinta, otro a sesenta, y otro a ciento por uno. 21Y les dijo: ¿Se trae el candil para ponerse debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerse en el candelero? 22Porque nada hay oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que no haya de ser descubierto. 23Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 24Y les dijo: Mirad lo que oís; porque con la medida que medís, se os medirá, y a vosotros los que oís, más os será añadido. 25Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 26Y dijo: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin saber él cómo. 28Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga. 29Y cuando ha dado el fruto, en seguida se mete la hoz, porque la siega es llegada. 30Y dijo: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola le compararemos? 31[Es] como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; 32pero después de sembrado, crece, y se hace la más grande de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de manera que las aves del cielo pueden anidar bajo su sombra. 33Y con muchas parábolas semejantes les hablaba la palabra, conforme ellos podían oír. 34Y sin parábola no les hablaba, mas a sus discípulos en privado les aclaraba todas las cosas. 35Y aquel día, cuando cayó la tarde, les dijo: Pasemos al otro lado. 36Y despidiendo a la multitud, le recibieron como estaba en la barca; y había también con Él otras barcas. 37Y se levantó una gran tempestad de viento, y las olas azotaban la barca, de manera que ya se anegaba. 38Y Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y despertándole, le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? 39Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento. Y se hizo grande bonanza. 40Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo es que no tenéis fe? 41Y temieron en gran manera, y se decían el uno al otro: ¿Qué clase de hombre es Éste, que aun el viento y el mar le obedecen?" {Marcos 4}
"1Y aconteció después, que caminaba Él por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con Él, 2y algunas mujeres que habían sido sanadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios, 3y Juana, esposa de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes. 4Y cuando se juntó una gran multitud, y vinieron a Él de cada ciudad, les dijo por parábola: 5El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue hollada; y las aves del cielo la comieron. 6Y otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. 7Y otra parte cayó entre espinos; y creciendo los espinos juntamente con ella, la ahogaron. 8Y otra parte cayó en buena tierra, y nació, y llevó fruto a ciento por uno. Y hablando estas cosas, dijo a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga. 9Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola? 10Y Él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. 11Ésta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. 12Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo y quita la palabra de su corazón, para que no crean y sean salvos. 13Y los de sobre la piedra, [son] los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; que por un tiempo creen, pero en el tiempo de la prueba se apartan. 14Y la que cayó entre espinos; éstos son los que oyen; mas yéndose, son ahogados de los afanes y las riquezas y los placeres de [esta] vida, y no llevan fruto. 15Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto con paciencia. 16Ninguno que enciende un candil lo cubre con una vasija, o lo pone debajo de la cama; mas lo pone en un candelero, para que los que entran vean la luz. 17Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz. 18Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, le será dado; y a todo el que no tiene, aun lo que parece tener le será quitado. 19Entonces vinieron a Él su madre y sus hermanos; y no podían llegar a Él a causa de la multitud. 20Y le fue dado aviso, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera, y quieren verte. 21Entonces respondiendo Él, les dijo: Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios, y la ponen por obra. 22Y aconteció un día que Él entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. 23Pero mientras navegaban, Él se durmió. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y se anegaban, y peligraban. 24Y viniendo a Él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado Él, reprendió al viento y al levantamiento de las aguas; y cesaron, y fue hecha bonanza. 25Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Qué clase de hombre es Éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen? 26Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está al lado opuesto de Galilea. 27Y llegando Él a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad que tenía demonios por ya mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. 28Éste, cuando vio a Jesús, dio voces, y postrándose delante de Él, dijo a gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. 29(Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre; pues hacía mucho tiempo que le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; pero rompiendo las cadenas, era arrastrado por el demonio a los desiertos.) 30Y Jesús le preguntó, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. 31Y le rogaban que no les mandase ir al abismo. 32Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó. 33Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arrojó por un despeñadero en el lago, y se ahogó. 34Y cuando los que los apacentaban, vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos. 35Y salieron a ver lo que había acontecido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús; vestido, y en su juicio cabal, y tuvieron miedo. 36Y los que lo habían visto, les contaron cómo había sido sanado aquel endemoniado. 37Entonces toda la multitud de la tierra de los gadarenos alrededor, le rogó que se fuese de ellos; porque tenían gran temor. Y Él, subiendo en la barca, se volvió. 38Y aquel hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le permitiese estar con Él; mas Jesús le despidió, diciendo: 39Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él. 40Y aconteció que cuando Jesús volvió, la multitud le recibió [con gozo]; porque todos le esperaban. 41Y he aquí un varón llamado Jairo, que era príncipe de la sinagoga, vino, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; 42porque tenía una hija única, como de doce años, y ella se estaba muriendo. Y yendo, la multitud le apretaba. 43Y una mujer que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, 44vino por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se estancó el flujo de su sangre. 45Entonces Jesús dijo: ¿Quién me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién me ha tocado? 46Y Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque sé que ha salido poder de mí. 47Entonces, viendo la mujer que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de Él le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48Y Él le dijo: Hija, ten buen ánimo; tu fe te ha salvado; ve en paz. 49Hablando aún Él, vino uno del príncipe de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto, no molestes más al Maestro. 50Y oyéndolo Jesús, le respondió, diciendo: No temas; cree solamente, y será sanada. 51Y entrado en casa, no dejó entrar a nadie, sino a Pedro, y a Jacobo, y a Juan, y al padre y a la madre de la muchacha. 52Y lloraban todos, y hacían duelo por ella. Y Él dijo: No lloréis; no está muerta, sino duerme. 53Y se burlaban de Él, sabiendo que estaba muerta. 54Mas Él echó fuera a todos, y tomándola de la mano, le habló, diciendo: Muchacha, levántate. 55Entonces su espíritu volvió, y se levantó en seguida; y Él mandó que le diesen de comer. 56Y sus padres estaban atónitos; pero Él les mandó que a nadie dijesen lo que había sido hecho." {Lucas 8}
"12Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. 13Si yo cerrare los cielos, para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 14Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 15Ahora estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, a la oración en este lugar: 16Pues que ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. 17Y tú, si anduvieres delante de mí, como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis derechos, 18yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón [que] gobierne en Israel. 19Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mis preceptos que os he propuesto, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, 20yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, y la pondré por proverbio y escarnio en todos los pueblos. 21Y esta casa que es ilustre, será espanto a todo el que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa? 22Y se responderá: Por cuanto dejaron a Jehová Dios de sus padres, el cual los sacó de la tierra de Egipto, y han abrazado dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso Él ha traído todo este mal sobre ellos." {2 Crónicas 7:12-22}
"5Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo." {Colosenses 4:5}
"9Él guarda los pies de sus santos, mas los impíos perecen en tinieblas; porque nadie prevalecerá por su propia fuerza." {1 Samuel 2:9}
"9¡Ay del que codicia ganancia deshonesta para su casa, para poner en alto su nido, para ser librado del poder del mal!" {Habacuc 2:9}
"9Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre; 10para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla; de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre." {Filipenses 2:9-11}
"8Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que les multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal. 9Por tanto yo volveré, y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino [que le había dado] para cubrir su desnudez." {Oseas 2:8-9}
"4Y esto digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas." {Colosenses 2:4}
"3La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra?" {Abdías 1:3}
"6En aquel día, dice Jehová, juntaré a la que cojea, y recogeré a la descarriada, y a la que afligí: 7Y haré un remanente de la que cojea, y de la descarriada una nación poderosa; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora para siempre. 8Y tú, oh torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión vendrá hasta ti: y el señorío primero, el reino vendrá a la hija de Jerusalén. 9Ahora ¿por qué gritas tanto? ¿No [hay] rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto? 10Duélete y gime, hija de Sión como mujer de parto; porque ahora saldrás de la ciudad, y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia; allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos. 11Ahora también muchas naciones se han juntado contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo sobre Sión. 12Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era. 13Levántate y trilla, hija de Sión, porque tu cuerno tornaré de hierro, y tus uñas de bronce, y desmenuzarás muchos pueblos; y consagrarás a Jehová su despojo, y sus riquezas al Señor de toda la tierra." {Miqueas 4:6-13}
"1Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos atesorares dentro de ti, 2de manera que inclines tu oído a la sabiduría, y apliques tu corazón a la prudencia; 3Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia alzares tu voz; 4Si como a la plata la buscares, y la procurares como a tesoros escondidos; 5Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. 6Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca [viene] el conocimiento y la inteligencia. 7Él reserva la sana sabiduría para los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. 8Él guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. 9Entonces entenderás justicia, juicio, y equidad, y todo buen camino. 10Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y el conocimiento fuere dulce a tu alma, 11la discreción te guardará, te preservará la inteligencia, 12para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades; 13que dejan las sendas derechas, por andar en caminos tenebrosos; 14que se alegran haciendo el mal, que se deleitan en las perversidades del vicio; 15cuyas veredas son torcidas, y torcidos sus caminos. 16Para librarte de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras; 17que abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios. 18Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, y sus veredas hacia los muertos. 19Todos los que a ella entraren, no volverán, ni tomarán los senderos de la vida. 20Para que andes por el camino de los buenos, y guardes las sendas de los justos. 21Porque los rectos habitarán la tierra, y los perfectos permanecerán en ella; 22mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán desarraigados de ella." {Proverbios 2}
"1Y me mostró un río puro de agua de vida, límpido como el cristal, que provenía del trono de Dios y del Cordero. 2En el medio de la calle de ella, y de uno y de otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol [eran] para la sanidad de las naciones. 3Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán; 4y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. 5Y allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de lámpara, ni de luz de sol, porque el Señor Dios los alumbrará; y reinarán por siempre jamás. 6Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor Dios de los santos profetas ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben acontecer en breve. 7He aquí, yo vengo pronto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro." {Apocalipsis 22:1-7}