Testimonio
15-05-2018 #01
(3 Audios, parte I)
Amados, el 15 de mayo 2018, en sueños se me entregó un versículo; Jeremías 2:8. Luego que lo leí, fui llevada a una ciudad donde había habido un fuerte temblor, este temblor era de tal magnitud que los carros no podían transitar pues había pasado un terremoto muy fuerte. Había personas buscando con gran desespero a sus familiares, y caminaban por las calles de arriba abajo tratando de encontrar su familiar o amigo perdido. Una dama en el sueño me entregó un bebé, a lo mejor tenía un año de edad y me indicó que lo cuidara hasta que se supiese qué hacer pues sus padres habían muerto. Así que yo asombrada pregunté: ¿cómo ella sobrevivió y sus padres no?, me contestó: sus padres habían salido por el anatema. En ese momento me dieron Jeremías 4:5 y Jeremías 8:5. Entonces en el sueño yo pregunté: ¿cuál anatema?, y me dijo: la película en el teatro del lugar donde estaban. Entonces en ese momento salí de ahí con la niña en brazos y comencé a cuidarla hasta que pudiera ser adoptada por alguien. Le enseñaba de Dios pero increíblemente a su corta edad era atraída por cosas raras y extrañas. Así que mientras yo caminaba con la niña, encontré una joven que me dijo: por más que corrí, solo pude llegar a la esquina de tal iglesia y en su patio me quedé, ya que no pude entrar pues estaba yo llena de anatemas. En este momento cuando me dijo estaba llena de anatemas, pensaba yo: Señor, realmente tú me tienes que clarificar esto porque no entiendo muchas cosas. Entonces ella siguió diciéndome: pensé que afuera iba a morir, más el agua comenzó a bajar antes de llegar a mis pies. Abracé aquella joven, la llevé a un lugar más a salvo y en ese momento me entregaron Jeremías 16:20-21. Salí de ahí, fui con la bebé a un lugar más retirado de la ciudad y allí vi tres jóvenes y un adulto, éstos luchaban por vivir; estaban mallugados, mojados y las ropas estaban desgarradas, estaban atónitos por lo que había ocurrido y hablaban entre sí y yo los escuché decir: ¿cómo pudo pasar esto? dijo uno al otro, pero cuando le dijo eso al otro, el otro contestó: por lo menos nuestros dispositivos no se mojaron, ni se rompieron. Entonces en ese momento miré y vi como cada uno de ellos llevaba un celular y se aferraban a él como si fuera su salvavidas. Yo les insistía que oraran por los demás y dejaran sus actividades, pero no lograba convencerlos. De repente un hombre alto, lo vi que estaba en su taller arreglando algo, y salió y le pregunté: ¿cómo está?, y me contestó: estoy con mucho trabajo, y esta grieta es enorme y voy a repararla. De repente miré así hacia su lado, donde él me señaló y vi una calle que tenía una grieta bien grande y tremenda. Entonces yo le dije: ¿cómo lo hará?. A lo cual él me contestó: entre muchos lo haremos. Entonces yo lo vi retirar y lo vi entrar a un hoyo de esa carretera, era un hoyo bien profundo, yo estaba muy preocupada, pero yo lo vi como que estaba tranquilo y me di cuenta de que no se daba el mismo cuenta del peligro que le acechaba. Vi como una correntía fuerte venía y lo comenzó a arrastrar, así que yo comencé a correr a su lado pero yo no podía sujetarlo, más este cuando yo me acerqué a él para ayudarlo y me incliné, me arrebató la niña de las manos y se hundió con ella. Entonces en ese momento yo grité por ayuda, pero nadie me escuchaba, y mientras yo estaba en ese desespero, más abajo en la corriente el hombre pudo salir a flote un poco, entonces en ese momento vi que tenía la niña y se la rebate de las manos, la limpié como pude y me percaté de que su salud no estaba del todo bien pero aún estaba con vida. Así que corrí y le di una hoja a comer, no sé cuál hoja fue pero le di una hoja a comer y vi cómo la niña volvió a respirar normalmente. Vi que el hombre no hacía nada por salir del hueco de aquella calle y le insté a hacerlo, a lo que él me contestó que lo iba a hacer más luego porque iba a atender una llamada, su dispositivo estaba sonando. Lo vi allí que estaba bregando con el celular y un carro venía hacia él, así que lo insté a salir pero él se resistía, no se daba cuenta del peligro que le venía encima. Así que puse la niña a salvo y lo reprendí y comencé a halarlo hasta que se salió. Estaba esta persona, estaba mal, no coordinaba, sus movimientos no eran, pues bien, no estaba bien y caminaba tambaleándose, era de movimientos lentos, así que pedí ayuda a uno de los tres jóvenes más ninguno la presto. Entonces en ese momento le ayudé a sentarse en suelo firme lejos de la calle, y fui para ver los jóvenes y preguntarles por qué no hacían caso al pedido de ayuda que les hice. Vi que ellos caminaban hacia una tienda, no me estaban haciendo caso y siguieron caminando hasta esa tienda cercana que había allí, entraron y yo entré también tras ellos. Vi como que en esa tienda había muchas cosas, pero había algo que llamó mucho mi atención más que todas aquellas otras cosas que vi al principio, eran unas como estatuillas antiguas de metal que colgaban de un enorme carrusel del techo de la tienda y decía: llevé uno para protección. Así que miré y vi que todos eran iguales y pregunté: ¿cómo saber las personas cuál elegir si todas se parecen?. Entonces al yo hacer esa pregunta, que la pensé y la exterioricé y la dije en voz alta, una Señora me miró y me dijo: esta es la clave. Me mostró la clave, esta era por la posición que ocupaban en aquel carrusel, y al ver la clave vi que decía de esta manera tan tremenda: anatema del 1 al 4 para el carro, anatema de 5 al 8 para el hogar, anatema de 9 al 12 para los hijos, anatema del 13 al 16 para el trabajo. Al ver esto, me espanté y dije: esto es jerarquía de demonios, conjuros malignos. Entonces la Señora riéndose me dijo: no, éstos son protecciones blancas y negras para todos. Vi cómo en aquella tienda había de todo para niños, jóvenes, adultos, ancianos. Vi videojuegos, sonajeros, películas, electrónicos, cosas de deporte, cosas de casa, cosas aún comestibles, y todos tenían que ver con aquel gran carrusel. No podía creer lo que había en aquel cartel tamaño póster cuando me quedé mirándolo, allí habían varias secciones y decían de la siguiente manera: sección de anatemas 1, electrónicos; sección de anatemas 2, zapatos y carteras; sección de anatemas 3, accesorios; sección de anatemas 4, joyería; sección de anatemas 5, ropa; sección de anatemas 6, electrodomésticos; sección de anatemas 7, comida; sección de anatemas 8, casas; sección de anatemas 9, carros; sección de anatemas 10, dinero; sección de anatemas 11, religión; sección de anatemas 12, pornografía. Amados quedé aterrada al ver esto y dije: oh Dios, ¿quién nos podrá librar de esto?. En ese momento mi acompañante me dijo: lee y entiende, y me dio Miqueas 4. Me fue mostrado un escenario donde los primeros padres de la raza humana vivían felices con lo que conocemos ahora lo mínimo. Esto luego de que ya estaban en suelo de pecado. Ellos tenían un huerto que lo cultivaban donde estaba la comida ahí y su agua, tenían algo pequeño para vivir, tenían ropa duradera, modesta, abrigada; piedras de molino donde allí se molía el grano, vasijas de barro, algo sencillo, su trabajo en el huerto ese era, el alimento que recibían tanto físico como el alimento espiritual. Se me dijo que todo lo demás era una carga impuesta por anatemas que el enemigo imponía más y más al hombre para hacerlos esclavos, solo el que lo entienda, confía, y ejecute lo podrá disfrutar, me decía. Pregunté: ¿qué es pues anatema?. Se me contestó: todo aquello que ocupa el lugar de Dios, es deseo por las cosas de este mundo, es alimentar el yo externo e interno, es sacar a Dios del primer lugar y poner algo de estos anatemas en primer lugar, eso es Habacuc 2:4, y será culpable de traición en el juicio, y me dio Apocalipsis 14:8. Salí de ahí y exhorté a los tres jóvenes a que no adquirieran nada, nada de aquel lugar, pues todo era anatema, pero ellos salieron murmurando y con su móvil en mano. Vi al hombre que había dejado descansando junto al camino parado a la orilla de un precipicio, fui donde él y vi que miraba lo ocurrido, lo que había pasado en la llanura. En eso le vino a este hombre un estornudo bien fuerte y se balanceó y vi como ya iba a caer, así que tiré de él, pero vi cuando se fue al vacío porque no pude agarrarle, lo vi caer y vi cómo exhalaba su último suspiro, pedí ayuda a los tres jóvenes más no la prestaron, corrí hacia el accidentado y vi como otra persona le trataba de levantar sin resultados positivos. En ese momento grité: Señor mi Dios ayúdame ¿dónde estás?. En este momento mi acompañante llegó y me dijo: el gran Yo Soy se alista, está en sus últimos preparativos, no está ajeno a ningún dolor, y pronto tendrán su fin, más tú pese a la aflicción exhorta e instruye, no desmayes, anima tu ser pues aún lo más grande está por venir, ahora estás con los de a pie y pronto será con los de a caballo, nadie que porte anatemas podrá sobrevivir pues éstos caerán encima de aquellos y los aplastarán. Caí al suelo de dolor y sufrimiento y dije: esto es terrible, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?. En ese momento me contestó: Éxodo 20:1-4, ¿porqué vivís en la opulencia sabiendo que vuestra heredad no es ésta, me decía? ¿no sabéis que el que tiene dos capas debe darle una capa al que no tiene? ¿por qué pues sois afanosos en acumular bienes? ¿y lo que tienes para quién será? mí ojo ve vuestras casas llenas de anatemas, llenas de lujos y acumulo de glotonerías y placeres, mezquinos en buscarme, y deleitosos en sus bienes, ¿acaso aún los ricos no se volvieron a mí, por reconocer que sus anatemas le estaban alejando de mí? Entonces en ese momento me dio Salmo 40, por un momento calló, y levantó su mano derecha al cielo y dijo: vivo yo, que ninguno que acumule tesoros terrenales podrá participar de la herencia eterna; su pueblo le alabará, y me dijo: Salmo 103. Y su herencia los reconocerá, y me dictó: Salmo 18. Esto que se te ha mostrado es la forma natural y sutil por la cual el hombre, no pensante, pierde no tan sólo su vida sino su alma; viven tras sus beneplácitos y con ella llegará su destrucción. Se me indicó amados no callar y poner en pleno manifiesto los anatemas pues nadie podrá ser guardado en tal situación. En ese momento se me dio a Habacuc 2:20 y también se me dio Josué 7:12-13. Lo entrego a ustedes amados hermanos según lo recibí. Que Dios nos dé entendimiento y sabiduría para poder discernir y darnos cuenta de lo que el Señor nos quiere decir. Que Dios me los bendiga.

"8Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron por Baal, y anduvieron tras [lo que] no aprovecha." {Jeremías 2:8}

"5Anunciad en Judá, y publicad en Jerusalén, y decid: Tocad trompeta en la tierra. Pregonad, juntaos, y decid: Reuníos, y entremos en las ciudades fortificadas." {Jeremías 4:5}

"5¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, no han querido volverse." {Jeremías 8:5}

"20¿Ha de hacer el hombre dioses para sí? Mas ellos no [son] dioses. 21Por tanto, he aquí les enseñaré esta vez, les enseñaré mi mano y mi poder, y sabrán que mi nombre [es] Jehová." {Jeremías 16:20-21}

"1Y acontecerá en los postreros días [que] el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y será exaltado más que los collados, y los pueblos correrán a él. 2Y vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y Él nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. 3Y juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. 4Y cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos [lo] ha hablado. 5Bien que todos los pueblos anduvieren cada uno en el nombre de sus dioses, nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios eternamente y para siempre. 6En aquel día, dice Jehová, juntaré a la que cojea, y recogeré a la descarriada, y a la que afligí: 7Y haré un remanente de la que cojea, y de la descarriada una nación poderosa; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora para siempre. 8Y tú, oh torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión vendrá hasta ti: y el señorío primero, el reino vendrá a la hija de Jerusalén. 9Ahora ¿por qué gritas tanto? ¿No [hay] rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto? 10Duélete y gime, hija de Sión como mujer de parto; porque ahora saldrás de la ciudad, y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia; allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos. 11Ahora también muchas naciones se han juntado contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo sobre Sión. 12Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era. 13Levántate y trilla, hija de Sión, porque tu cuerno tornaré de hierro, y tus uñas de bronce, y desmenuzarás muchos pueblos; y consagrarás a Jehová su despojo, y sus riquezas al Señor de toda la tierra." {Miqueas 4}

"4He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es recta en él; mas el justo por su fe vivirá." {Habacuc 2:4}

"8Y otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, aquella gran ciudad, porque ella ha dado a beber a todas las naciones del vino de la ira de su fornicación." {Apocalipsis 14:8}

"1Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos. 3No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra." {Éxodo 20:1-4}

"1«Al Músico principal: Salmo de David» Pacientemente esperé en Jehová, y Él se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2Y me sacó del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová. 4Bienaventurado el hombre que pone en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían a la mentira. 5Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar; si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados. 6Sacrificio y ofrenda no te agradan; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. 7Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro [está] escrito de mí: 8El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado; y tu ley está en medio de mi corazón. 9He predicado justicia en grande congregación; he aquí no he refrenado mis labios, Jehová, tú lo sabes. 10No he encubierto tu justicia dentro de mi corazón: Tu fidelidad y tu salvación he proclamado: No he ocultado tu misericordia y tu verdad a la gran congregación. 11Tú, oh Jehová, no retengas de mí tus misericordias; tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. 12Porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista; son más numerosas que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla. 13Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme. 14Sean avergonzados y confundidos a una los que buscan mi vida para destruirla; vuelvan atrás y sean avergonzados los que mi mal desean. 15Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ajá, ajá! 16Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea engrandecido. 17Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi Libertador eres tú; Dios mío, no te tardes." {Salmos 40}

"1«Salmo de David» Bendice, alma mía a Jehová; y bendiga todo mi ser su santo nombre. 2Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. 3Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; 4el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; 5el que sacia de bien tu boca [de modo que] te rejuvenezcas como el águila. 6Jehová el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. 7Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. 8Misericordioso y clemente [es] Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. 9No contenderá para siempre, ni para siempre guardará [el enojo]. 10No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. 11Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 12Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13Como el padre se compadece de [sus] hijos, se compadece Jehová de los que le temen. 14Porque Él conoce nuestra condición; se acuerda que [somos] polvo. 15El hombre, como la hierba son sus días, florece como la flor del campo; 16que pasa el viento por ella, y perece; y su lugar no la conoce más. 17Mas la misericordia de Jehová desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; 18Sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. 19Jehová afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos. 20Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis sus mandamientos, obedeciendo a la voz de su palabra. 21Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad. 22Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, a Jehová." {Salmos 103}

"1«Al Músico principal: [Salmo] de David, siervo de Jehová, el cual dijo a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo:» Te amaré, oh Jehová, fortaleza mía. 2Jehová es mi Roca, mi castillo y mi Libertador; mi Dios, mi fortaleza, en Él confiaré; mi escudo, el cuerno de mi salvación, y mi alto refugio. 3Invocaré a Jehová, [quien es digno] de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos. 4Me rodearon los dolores de la muerte, y torrentes de hombres perversos me atemorizaron. 5Dolores del infierno me rodearon, me previnieron lazos de muerte. 6En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios: Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos. 7La tierra se estremeció y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó Él. 8Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por Él encendidos. 9Inclinó los cielos, y descendió; y densa oscuridad había debajo de sus pies. 10Y cabalgó sobre un querubín, y voló: Voló sobre las alas del viento. 11Hizo de las tinieblas su escondedero, su pabellón en derredor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos. 12Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; granizo y carbones encendidos. 13Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones encendidos. 14Envió sus saetas, y los dispersó; lanzó relámpagos, y los destruyó. 15Entonces aparecieron los senderos de las aguas, y se descubrieron los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del aliento de tu nariz. 16Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas. 17Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, pues ellos eran más fuertes que yo. 18Me asaltaron en el día de mi quebranto; pero Jehová fue mi apoyo. 19Él me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí. 20Jehová me pagó conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. 21Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios. 22Pues todos sus juicios [estuvieron] delante de mí, y no eché de mí sus estatutos. 23Y fui íntegro para con Él, y me guardé de mi maldad. 24Por tanto Jehová me pagó conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos. 25Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. 26Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso. 27Y tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos. 28Tú, pues, encenderás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. 29Pues por ti he desbaratado ejércitos; y por mi Dios he saltado sobre muros. 30En cuanto a Dios, perfecto es su camino: La palabra de Jehová es acrisolada: Es escudo a todos los que en Él esperan. 31Porque ¿quién [es] Dios fuera de Jehová? ¿Y qué roca [hay] aparte de nuestro Dios? 32Dios es el que me ciñe de poder, y hace perfecto mi camino; 33quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas; 34Él adiestra mis manos para la batalla, y el arco de acero será quebrado por mis brazos. 35Me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido. 36Ensanchaste mis pasos debajo de mí, para que mis pies no resbalasen. 37Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, y no volví hasta acabarlos. 38Los herí, de modo que no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies. 39Pues me ceñiste de fuerza para la pelea; has sometido bajo mis pies a los que se levantaron contra mí. 40Y me has dado la cerviz de mis enemigos, para que yo destruya a los que me aborrecen. 41Clamaron, y no hubo quien [los] salvase; [aun] a Jehová, pero Él no les respondió. 42Y los molí como polvo delante del viento; los eché fuera como lodo de las calles. 43Me libraste de las contiendas del pueblo; me pusiste por cabeza de gentes; pueblo que yo no conocía, me servirá. 44Así que hubieren oído de mí, me obedecerán; los hijos de extraños se someterán a mí; 45Los extraños se debilitarán, saldrán temblando de sus escondrijos. 46Viva Jehová, y bendita sea mi Roca; y enaltecido sea el Dios de mi salvación: 47Es Dios quién por mí cobra venganza, y sujeta pueblos debajo de mí. 48El que me libra de mis enemigos: Tú me enalteciste sobre los que se levantan contra mí; me has librado del hombre violento. 49Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, y cantaré salmos a tu nombre. 50Grandes triunfos da a su rey, y hace misericordia a su ungido, a David y a su simiente, para siempre." {Salmos 18}

"20Mas Jehová [está] en su santo templo; calle delante de Él toda la tierra." {Habacuc 2:20}

"12Por esto los hijos de Israel no podrán estar delante de sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda; por cuanto han venido a ser anatema. Ya no seré más con vosotros, al menos que destruyáis el anatema de en medio de vosotros. 13Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana, porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema [hay] en medio de ti, Israel; no podrás estar delante de tus enemigos, hasta tanto que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros." {Josué 7:12-13}