Amados, esta madrugada de sábado, amaneciendo, el 15 de abril del 2017. Estaba yo durmiendo y en mis sueños vi este personaje blanco, con vestiduras blancas largas hasta el piso, que se me paró al frente, y yo no podía ver su rostro porque brillaba pero pude ver que extendió sus manos y traía una tabla, traía una tabla en las manos y me dice: vengo, he salido delante del Señor y he sido comisionado para hacerte entender cómo guardar los mandamientos. Pero cuando yo miro, solamente veo una tabla y veo cuatro mandamientos en vez de los diez, y yo me asusté y dije: pero es que son diez, no son cuatro. Y él me dice: ahora vengo para enseñarte los primeros cuatro, la primera tabla, luego voy a ser enviado para enseñarte los otros seis. Yo me sentí un poco asustada al principio porque en mi mente siempre estaba el diez, el diez, el diez, pero cuando él me dijo así, me tranquilicé. Y empezó, me dijo: es que los mandamientos, la gente no se ha dado cuenta, pero es algo que va más allá de lo que la mente humana puede entender y de la vitalidad que tienen, lo vital que son para que podamos ser sellados para estar delante del Señor. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p1}
Así que él me comenzó a dar el primer mandamiento: No tendrás dioses ajenos delante de mí. Cuando me dijo "no tendrás dioses ajenos delante de mí", me comenzó a explicar, me comenzó a explicar: Dios es tan santo, Dios es tan sublime, si yo me levanto por las mañanas y no tengo mi mente en Dios, ya hay un dios ajeno ahí, porque estoy pensando en otras cosas; si yo salgo de mi casa, lo primero que debo hacer es inclinarme delante de mi Dios, pedirle a Dios que me cuide, que me guíe, que me ilumine, que me proteja, para yo estar en ese camino por donde Él me va a llevar ese día. Si yo estoy en su naturaleza, me puso un ejemplo y me lo recordó, y a mí eso sí me pasó ayer en el preparativo para el sábado; yo estaba bregando con una ropa en mi jardín que tenía colgada en un cordel, y de repente veo que un caracol se subió a una de las camisas, y yo agarré el caracol y dije: mira qué hace este aquí. Y cogí y lo tiré y el caracol pues ahí salió por el aire y no sé, sabrá Dios dónde fue a caer. Y el me acordó ese evento. Y me dijo: no, esa es la creación de Dios, esa es la creación de Dios y tenemos que tratarla con respeto; si Dios es tu Dios y Él está en primer lugar, todo y cada cosa que está viva en la naturaleza, ya sean las plantas, los animales o las otras personas, son la creación de Dios y si Dios es mi Dios y yo no tengo dioses ajenos delante de Él yo tengo que respetar eso, porque es la creación de mi Dios, Él es mi único Dios supremo. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p2}
Otra de las cosas que también me dijo es: que si nosotros en todo momento estamos poniendo el yo, nuestra conveniencia, lo que nosotros queremos, nuestros anhelos, todo, antes de hacer la voluntad de Dios, ya estamos poniendo un dios ajeno delante de Él. Y me dice: todos, todos, todos, todos, están pecando en este primer mandamiento, inclusive tú. Y cuando me dijo así, pues yo decía: Señor, pero es que no, es que, imagínate vivimos en este mundo y vemos tantas cosas y todo lo tenemos ahí al frente. El me decía: tienes que tener mi ley en tu mente, tienes que tener la ley del Señor en tu mente, en todo momento y en todo lugar, para que así puedas no incurrir en tener otros dioses delante de Él; porque Él es demasiado de santo, en todo momento y en todo lugar, esa era la comunión y eso era lo presente que tenían Moisés, que tenían Elías, que tenían Enoc, que tenían Abraham, que aprendió a tener Jacob al final de su jornada aquí en la tierra. Entonces yo decía: Señor, pero quién podrá llegar a esto en este tiempo de tanta corrupción, de tantas situaciones, de tanto corre, corre; y él me decía: hay un pueblo, hay un pueblo, pero ellos no han entendido a cabalidad la importancia tan grande de mi ley. Él me daba un lapso de tiempo para que yo pudiera asimilar lo que me estaba diciendo, y volvía y me lo repetía: no tendrás dioses ajenos delante de mí. Y hasta ahí quedaba: no tendrás dioses ajenos delante de mí. Y me comenzaba a enseñar; cómo que yo podía ver cuando estábamos haciendo las cosas del diario, ya sea los que están en las casas, o en los trabajos, o en el campo; cómo sus pensamientos estaban en otras cosas, cuando el deber era estar con el pensamiento -todo el tiempo-, en las cosas de Dios. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p3}
Porque él me decía: si buscan el reino de Dios y su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura, todo, porque Él sabe las necesidades básicas que nosotros tenemos aquí en la tierra, pero como primero estamos buscando según esas nuestras necesidades básicas, Él no puede ayudarnos y no nos puede dar lo que realmente estamos pidiendo, porque no lo estamos buscando a Él, y Él no va a pasar por encima de su ley que ha estipulado, es primero buscarlo a Él y luego Él nos va abrir las puertas para que nosotros podamos hacer y obtener las cosas que necesitamos en esta vida para estar aquí el tiempito que nos queda, porque Él ya está regresando. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p4}
Ya luego de eso, me dijo: no te inclinarás a ellas ni las honrarás. Y yo decía: Señor, pero ahí no, no, no estamos adorando ídolos. Entonces él me decía: no es que esto va mucho más allá; cuando nosotros ponemos el yo en primer lugar, nosotros nos estamos inclinando ante ese ídolo; cuando yo me levanto por la mañana y mi primer pensar es en lo que yo quiero, lo que voy a comer, lo que voy a hacer, ya ese es mi ídolo, ya me estoy inclinando ahí delante de él. También me decía: cuando tú vas a hacer algo y por tu propio plan tú lo haces y no le consultas al Señor y no lo pones en oración, ya tú te estás inclinando ante eso y eso es lo que mi pueblo debe entender; el motivo por el cual Elías, Enoc, Moisés y Jacob al final de su vida, y Abraham pudieron llegar a donde llegaron fue porque ellos no tenían criterio propio, ellos todo primero lo pasaban por el escrutinio de la vista de Dios, del pensamiento de Dios, todo se lo consultaban "Señor tú sabes que estoy pensando en hacer esto pero ¿qué quieres tú? ¿está bien?" presentarle ese plan a Dios; y el Señor se los transcribía a ellos en su mente si no era correcto o le pasaba la palabra "aceptado" si es que estaba correcto; y eso mi pueblo no lo está haciendo, por eso es que no están recibiendo el discernimiento como debe ser para saber los tiempos en que estamos, porque están violando la ley de Dios; todo es lo que ellos quieren, como ellos lo quieren, como ellos lo planean, y el cielo no funciona de esa manera; en el cielo todo es según Dios, así lo estipula, así todos hacemos, y todos estamos en armonía, y todos estamos en tranquilidad, y todos podemos gozar de esa paz que solamente Él nos puede dar por medio de la obediencia. Y me lo volvía a repetir: no tendrás dioses ajenos delante de mí, no te vas a inclinar a ellos, no los vas a honrar. Y me repetía: ustedes los seres humanos honran mucho el yo, honran mucho los títulos, honran mucho las celebridades, honran mucho las personas que según ustedes son más altas unas que otras en cuestión de pensamiento; y sin embargo estamos obviando el pensamiento de Dios, el pensamiento de aquel que realmente es el que los puede guiar y los puede llevar hacia la Canaán celestial. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p5}
Después me dice: no tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano porque Él no va a dar por inocente a aquel que tome su nombre en vano. Ya ahí, no hubo palabras; me llevaron frente a un trono que brillaba, yo veía a uno sentado ahí, pero yo no podía ver quién era. Brillaba demasiado, y yo veía ángeles, y estos ángeles nomas iban a mencionar el nombre de Dios, se inclinaban, ponían su rostro casi en el suelo y sus alas los cubrían. Y él me decía: si nosotros que somos seres santos, cuando vamos a hablar del nombre de Dios -me dijo muchos nombres, los cuales todo se referían a Dios- nos inclinamos; nosotros nos espantamos cuando vemos como ustedes mencionan el nombre de nuestro Creador, de su Redentor, de su Salvador, y ustedes como si nada, no se inclinan, es una irreverencia. Estamos violando el mandamiento cuando decimos el nombre de nuestro Dios apresuradamente en refranes, descomedidamente sin darle la reverencia que Él se merece. Y yo veía como venían otras como personas -por así decirlo- y tenían coronas, ellos llegaban delante del trono de Dios y lo primero que hacían era quitarse su corona de la cabeza, iban inclinándose hasta que quedaban arrodillados y ponían su corona al lado de ellos, y bajaban la cabeza completamente hacia el suelo, lo reverenciaban; y ya luego Él les extendía las manos y ellos se incorporaban otra vez; se levantaban sin ponerse la corona, la corona la mantenían en la mano en su pecho; yo veía como que hablaban algo pero no sé qué es lo que estaban hablando; y cuando ya se iban a despedir, otra vez se inclinaban, otra vez se les extendía la mano, ellos se levantaban, luego se ponían de espaldas a Él porque ya se iban; entonces se ponían su corona y así se iban. Y él me dijo: esta es la reverencia, esta es la reverencia que practicamos aquí en el cielo, esta es la reverencia que nosotros tenemos delante de nuestro Dios, y esta es la reverencia que ustedes deben comenzar a practicar desde la tierra porque esto es lo que ustedes van a venir a hacer acá cuando sean salvos. Fue tan lindo, fue tan maravilloso, fue tan solemne ese momento, que ahora yo entiendo cuando a veces leo las visiones de Elena G. de White o los sueños que ella tuvo, porque ella decía que cuando iba allá, pedía no regresar, porque es estar en ese lugar que humanamente todos deseamos, de paz, de tranquilidad, de ya no haber más corre-corre, no más problemas; pero si les puedo decir hermanos como me lo volvieron a repetir, que ese amado hogar que tanto deseamos los que esperamos la venida y añoramos que el Señor venga, ya a buscar a su pueblo, está a las puertas, está a las puertas, y pronto vamos a estar allá. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p6}
Y luego pasó al cuarto mandamiento: acuérdate del día sábado para santificarlo, seis días trabajarás y harás toda tu obra, más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna; tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas; porque en seis días hizo Jehová los cielos, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el día séptimo; por tanto, Jehová bendijo el día sábado, y lo santificó. Hay amados, acá también se me dio la demostración, yo fui llevada a ver a Adán y Eva cuando estaban en el huerto del Edén. Era maravilloso, ver esa pareja, ¡wow! en ese mundo tan bello, tan maravilloso. Muy diferente a lo que vemos nosotros ahora; ahora me puedo dar cuenta que nosotros lo que estamos viendo es nada más una pisca de lo que quedó después que el pecado entró. Era tan bello, tan maravilloso, tan perfecto; allí no existían las enredaderas así entretejiendo los árboles de la forma tan fea que se ve hoy, allí las flores todas eran maravillosas. Vi que era viernes, y ya casi a la puesta de sol, aparecía un coro de ángeles en el cielo; comenzaron a cantar unos himnos tan bellos, tan maravillosos; no, no recuerdo ninguno porque no los conozco, pero no puedo olvidar lo maravilloso que era, y es que ellos cantaban y cantaban y cantaban tan solemne, tan pausado, tan tranquilos; pude percibir que cantaron siete veces, siete tonadas distintas, es decir siete cánticos distintos; la santa pareja miraba maravillados y tan pronto terminaron de cantar apareció Jesús, apareció Jesús con ellos, a recibir el propio sábado que Él instituyó desde el huerto del Edén. Estaba allí Él, también estaba otra persona que el ángel me dijo que era el Padre, más yo lo que veía era solamente sus espaldas; y entre medio de los árboles soplaba una brisa suave, refrescante, podíamos sentirla en el rostro, más los árboles no se agitaban con la furia como vemos ahora cuando el viento le pega a los árboles; era algo tan apacible, y las flores se movían de lado a lado con esa majestuosidad, algo tan maravilloso, y el que estaba conmigo me dijo: ese es el Espíritu Santo que está aquí con nosotros, porque los tres se unieron ese primer día de reposo para recibir el santo sábado con la santa pareja. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p7}
Luego vi cómo se despidieron y fueron al cielo, y acá en la tierra llegó la noche; vi como ellos iban a descansar debajo de enramadas, y estaban gozosos y felices. Pero fui en ese momento llevada al cielo para ver como allá le hacían en el día sábado, y vi mucha gente, mucha gente que llegaba a la santa ciudad; todos ellos a recibir el sábado del Señor; mientras aquí estaba de noche, allá que no existe eso, estaban todos alabando y regocijándose en el Señor en su día santo. Yo le pregunté al ángel, le dije: pero acá hay dos noches, cuando para unos es de día para la otra mitad del mundo es de noche. Y él me decía: Él siempre está los días de día con sus hijos y a la recibida del sábado también, pero sale un momento, mientras uno y el otro lado está descansando, para gozarse también en el cielo con los otros seres que van a adorar de sábado en sábado, allá en la patria celestial. Fue tan maravilloso ver eso hermanos, y él me decía: mis sábados, mis sábados, me deshonran mis sábados; haciendo reuniones, hablando palabras que no son las palabras que Yo estoy esperando en este sábado, porque Yo estoy ahí con ellos y Yo estoy viendo todas las cosas; no abren mi palabra, no la escudriñan, no abren el espíritu de profecía, no quieren saber acerca de lo que Yo he revelado, están en sus propios pensamientos, algunos deseando que pasen esas 24 horas para hacer lo que ellos quieren, para seguir con sus planes, es como si esas 24 horas estorbaran, como si ellos no quisieran que existieran, pero por un compromiso de que los ven, o porque dicen que son adventistas del séptimo día, ahí están, pero su corazón no está ahí. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p8}
Y Él me mostraba muchas cosas, Él me mostraba como las personas, unos estaban pensando en los placeres sexuales, en los placeres mundanales, en todo tipo de cosas que el enemigo nos pone al frente, menos pensando en las cosas de Dios. Me dice: ¿sabes por qué Abraham, por qué Elías, por qué Enoc, por qué Moisés y Jacob al final de su vida pudo entender, y pudieron vencer, y pudieron llegar a ese ideal que yo espero de cada uno de ustedes?, porque ellos entendieron estas cosas; porque los primeros tres mandamientos de esta primera tabla, si no los obedecemos al pie de la letra y no los aplicamos en la forma en que te estoy describiendo, el sábado va a ser una tortura; porque no lo vamos a llamar delicia, porque se va a quedar ese switch (interruptor) prendido dentro de nosotros y todo el tiempo vamos a estar pensando en esas 24 horas acerca de lo que dejamos de hacer, de lo que tuvimos que parar, pero deseosos de que vuelva otra vez a comenzar el día domingo para seguir en nuestras andadas; el que quiera obedecer el sábado como es, respetarle como es, y darle el honor que se merece ese día, que es honrar al Rey de reyes y Señor de señores, es separar esas 24 horas para su servicio, para que Él nos instruya; porque Él deja su trono, Él deja el cielo para venir acá con nosotros a instruirnos; el mundo lo está perdiendo y si no logramos hacer que los primeros tres mandamientos florezcan en nuestras vidas, nunca vamos a poder lograr que el cuarto mandamiento sea como Dios quiere, y el que no obedezca aquí en la tierra a sabiendas, lo que es guardar el cuarto mandamiento como Dios quiere, no va a obtener la salvación. Y decía: diles, diles que por favor entren a la palabra, diles que Él está allí esas 24 horas para enseñarles, diles que aunque ellos no ven esa bendición; ahí está, que tomen de ella, porque lo que Él quiere es salvarlos. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p9}
Como siempre les digo, mi esposo me preguntó esta mañana cuando le estaba contando, sí era bueno que otras personas lo supieran. Y yo dije: bueno, van a decir que ¿qué me creo?, porque pues yo no pido estas cosas, estas cosas llegan. Pero yo amados les digo de todo corazón que yo no me creo nada, yo no soy nada, soy una pecadora igual que ustedes, una pecadora que necesita del Señor y que también necesita aprender estas cosas para poder ser salva igual que ustedes. Solamente se los comparto para que sea el Espíritu Santo del Señor el que nos dirija, y podamos hacer las cosas como Dios manda, porque Él está muy cerca, Él está muy cerca, y Él está mandando -entiendo yo- estas cosas para que realmente le pongamos importancia a lo que realmente es importante. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p10}
Hermanos, que Dios me los bendiga y pues ¿qué puedo decirles?. Que sea el Señor el que esté con cada uno de nosotros y nos ilumine y que pronto podamos estar todos en la patria celestial. Bendiciones para todos. {Daisy Escalante Testimonio: 15-04-2017, p11}