Testimonio
15-01-2021
(Dragón que Emerge del Lago Marrón dentro del Continente)
Enero 15, 2021. En sueños yo veía como muchos hacían preparativos y se internalizaban en las montañas tupidas de frondosos árboles. Allí en diminutas cabañas, que los albergaban del clima y la noche eran felices, preparando un pedazo de tierra para sembrar verduras y frutos menores. Vi a otros en las orillas de su lugar poner ramas alrededor y allí sembraban enredaderas comestibles como calabazas, chayotes, parcha y leguminosas de variedad de enredaderas; vi un pequeño huerto de maíz y un espacio para tubérculos, otros sembraban arroz, cebada o algún otro cereal; veía también allí caña de azúcar y variedad extensa de plantas medicinales; lejos del área de siembra veía árboles frutales pequeños pero dando su fruto; les veía ir al río a asearse, a lavar su poca ropa y buscar agua para regar sus plantas; luego de atender la huerta y la comida, todo receso era para el estudio de la palabra y meditar en ella; les vi elevar oraciones fervientes y cánticos de alabanza se escuchaban por doquier; así pasaban sus días felices en aquel hermoso refugio. Su levantar era con Dios, su caminar durante el día era con Dios, y su acostarse era con Dios. Todos, ya sea en familia, individual o en grupo esta era su costumbre. Mientras me regocijaba en esto, un estruendo se escuchó, oí el rugir de muchas aguas; un fuerte trueno también se oyó y un rayo pegó a una llanura y ésta se desquebrajó, todo ocurrió rápidamente. Fui entonces en ese momento elevada y vi el mar inundando la tierra, y ésta que se desquebrajó por el rayo, en ese hueco le vi llenarse de agua, y vi que se formó como un lago dentro de la tierra. Me fijé en la forma del continente y pude notar que era Norteamérica, vi entonces el mar que entró y formó un lago dentro del continente, su agua que se veía cristalina se comenzó a tornar color marrón, y ésta era llevada a todos lugares del continente para que todos tomaran de ella. Vi a unos poner objeción, pero otros eran pasivos y la tomaban sin pretextos aunque les acarreaba malestar al tomarla, agradecían por ella y la seguían tomando; los otros, los que no la tomaban y les parecía terrible, buscaban la manera de limpiarla a como diera lugar, pero era tan sucia aquella agua que vanos eran sus esfuerzos. Vi entonces a los conformistas luchar contra los que ponían objeción; en la lucha, vi como del lago de agua sucia que había dentro del continente salió un enorme dragón, y en su espalda venían colgadas tres enormes ranas que al ver el sol se salieron rápido de su espalda y brincaron entre la multitud que luchaba entre ellos. El dragón rugió y todos pararon la lucha atónitos y todos corrieron a esconderse. Vi que éste tocó tierra y se veía muy cómodo y complacido en ella, caminó y fue por todo lugar que le placía, le vi ir por tierra, por todas las Américas, y todos le tenían miedo. Luego le vi alzar vuelo y fue a toda isla y tierra donde habitaban personas, así fue dando la vuelta al globo terráqueo hasta volver a llegar a Norteamérica; su porte era terrible, sus ojos rojos como el fuego, su lengua cortada en la punta en dos adormecía al ser cuando ésta salía de su boca, a todo aquel que a su paso se le ponía. Con sus patas hollaba la tierra y la desgarrada, y con sus largos brazos despedazaba todo a su paso. Un rugido de su boca paralizaba el gentío en todo lugar y se apaciguaban. Pronto vi que las tres ranas grandes que salieron de la espalda del dragón y [que] se infiltraron en las masas se reproducían a grande escala, y las personas que ellas tocaban, su piel se tornaba como las de aquellas ranas. Fue terrible ver como masas de humanos eran dominados por estas ranas. Pronto se escuchó un estruendo, un viento recio como de huracán, y este viento salió del este y recorrió en unos instantes toda la tierra. Este viento tenía luz envuelta en sus ráfagas, y pronto vi una gran multitud llegar de muchas partes encumbradas del mundo a las llanuras. Éstos a su paso llevaban esta luz mientras se mezclaban con los demás. Vi a muchos que su piel aún no había sido infestada por las ranas, que al ser tocados por estos que llevaban luz, ellos también reflejaban luz y así seguían unos tras otros. Me regocijé al ver esto y exclamé: aleluya, gloria a Dios. Pronto, pronto el gran dragón vio el movimiento y corrió al encuentro de los portadores de luz. Rugía con gran furia mientras corría hacia ellos, nada lo detenía, todo era desmenuzado a su paso. Pronto noté que los portadores de luz se habían dividido de los que su piel se había tornado en piel de rana, y este feroz dragón estaba parado en medio de los dos bandos. Lo escuché rugir terriblemente y amenazó con destruir a todos los portadores de luz, vi entonces que rasguñó el suelo con sus pies y se preparó para echar carrera encima de ellos; emprendió la marcha y un ruido enorme surgió de los cielos, un ruido que conmovió las simientes de la tierra y descendió una llamarada como una bola de fuego gigante y consumió al feroz y enorme dragón y ya no le vi más. Ahí desperté y dije: aleluya, santo, santo, porque tú eres el que vive para siempre y tú desde el cielo riges la tierra y nada escapa a tu ojo, bendito por siempre. Amados, que maravilloso saber que los que somos hijos de Dios estamos siendo custodiados y protegidos desde lo alto; el enemigo podrá rugir, pero El Eterno, el que vive por siempre tendrá la última palabra y acabará con el mal sin quedar raíz ni rama. Luchemos la buena batalla de la fe aferrados a Cristo Jesús y así obtendremos la victoria. Vivir en Cristo es gozo y morir en Él es ganancia. Cuál sea nuestra suerte, alabemos al Eterno por siempre. Que El Eterno nos bendiga.