Testimonio
14-11-2017
(Caos y Confusión)
El 14 de noviembre del 2017, el Señor me dio otro sueño. Yo vi a muchas personas, estas personas estaban preocupadas, a su alrededor había mucho caos, y estaban como atribulados porque ellos no entendían el porqué de esta situación. Entonces mientras yo así les veía, y lo que sucedía, yo alrededor de ellos comencé a ver personas corriendo, ellos corrían de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, era como que una desorientación, una angustia que ellos no podían parar. Entonces mientras estaba viendo esto y no entendía que era lo que estaba pasando, apareció mi acompañante y me dijo: ¿qué ves?. Entonces le dije: veo mucha confusión y tribulación entre ellos. Entonces me dijo: ¿sabes por qué?. Y le contesté: no, no, no entiendo. Entonces me dice que ellos siguieron hombres antes que nuestro grande y soberano Dios, y ahora todo era caos y confusión para ellos, era más sencillo para ellos estar engañados y autoengañarse, aunque muy dentro de ellos sabían que estaban errados y callaban la voz del Espíritu Santo. Entonces cuando me dijo eso, hizo una pausa y luego me dijo: y ahora todo está perdido para ellos. Cuando me dijo así, mi corazón latió fuertemente, es una sensación que yo quisiera, con palabras, como explicarles, pero imaginen todas las cosas que están pasando en este mundo y las que aún faltan, y saber que no tenemos protección, que vamos a estar en esas situaciones tan terribles, en esa tribulación tan terrible y que no tengamos ese ser que nos protege, Cristo Jesús, el Espíritu Santo, sus santos ángeles, es terrible, es terrible, yo no, yo no quisiera que ninguno de nosotros pudiera sentir esa sensación que yo sentía en ese momento al ver esas personas lo que estaban pasando. Entonces miré y vi como el Espíritu Santo estaba trabajando en la mente y en el corazón, con un tierno amor, un amor tan grande que cubría todo su ser, más una gran copa negra venía y ahogaba lo que el Espíritu Santo estaba haciendo, lo hermoso que estaba trabajando en ellos. Entonces yo pregunté: ¿por qué? ¿por qué está pasando esto?. Entonces me dijo: mira y escucha. Entonces comencé a mirar y escuché [a] todos los que más estaban atormentados, entonces atendía atentamente y pude ver cómo éstos rechazaban todo toque del Espíritu Santo en sus vidas. Vi a unos que estaban leyendo la biblia y el espíritu de profecía más ellos eran selectivos en el aprendizaje de la misma “algunas cosas pues si las vamos a hacer y otras cosas pues no, eso no nos parece”. Entonces vi otro grupo de personas, a estas personas, venían [otras] personas y les hablaban de tener una relación más íntima con Dios, de ayunar, de orar, de buscar al Señor de mañana, lo primero en la mañana, lo último en el día también antes de acostarse, pero su corazón no se enternecía, era como si estuviera uno hablando a una pared, eran como inamovibles en sus sentimientos. Otros grupos que estaban también allí, vi como que ellos tenían como sueños, visiones, Dios les hablaba, aún audiblemente fuera de su oído, ellos podían escuchar la súplica del amado Señor apelando a su mente y corazón, más ellos como que anteponían su criterio y su vanagloria a dicha súplica, y no hacían caso también, entonces éste se retiraba también tristemente. Había otro grupo, los más que decían ser audaces, les llegaba la enfermedad o la catástrofe y en esos momentos el Espíritu Santo venía a apelar a su corazón por un arrepentimiento genuino, más su corazón era tocado en esa angustia y como que querían, pero más luego que salían de esto, su corazón era otra vez devuelto a la maldad, al endurecimiento que tenían en el tiempo antes de pasar la catástrofe. Otro grupo más me fue mostrado, entonces yo veía como estas personas en accidentes fuertes, de diferentes formas, casi al borde de la muerte, eran también tocados por el Espíritu Santo. Pero éstos en los últimos momentos eran rescatados, pero aún otro, tras otro, tras otro accidente ni aun así se humillaban al Señor, era como que en el momento “Señor ayúdame” clamaban, pero ya luego ya no más. Entonces había otro grupo, a éstos sólo les importaba vivir en los placeres y momentos de este mundo, y veían con desprecio el mundo venidero, y no tenía atractivo inmediato para ellos así que ellos ni tan siquiera le ponían atención. Entonces en ese momento, vi como muchos jóvenes, como que su corazón iba de continuo a este mundo en placeres, en hobbies, viajes, cruceros, otras tierras, películas, música, pornografía, adictos a juegos, coleccionando montones de dinero, o deseaban tener montones de dinero. Entonces todo esto eran trampas, hasta llevarlos al fuego de la consumación, que caía de arriba y salía de abajo en el día final. Entonces en ese momento vi como el enemigo se despertaba al lado de sus camas. Entonces por alguna razón, cuando ellos se acostaban, como que él se acostaba ahí, pero siempre estaba ahí con ellos y se levantaba también con ellos. Entonces les susurraba, les sugería estas cosas del mundo, y así sus mentes desde el despertar estaban cautivadas ya por el enemigo de Dios y de ellos, aunque se hacía pasar por su amigo. Entonces en ese momento vi como el Espíritu Santo venía a ellos y les hablaba, para que reconocieran su condición, para que se arrepintieran, más ellos le repelían, pues para ellos esto no era atractivo, era más atractivo lo que el enemigo de Dios y el enemigo de ellos les decía. Entonces vi cómo se resistían, hasta que se terminó, ellos saliéndose del tiempo de la gracia, el Espíritu Santo de Dios se alejó. Entonces mi acompañante me dijo: igual con adultos, ancianos y niños, a menos que nos reconozcan y acepten la luz de súplica, y se vuelvan completamente a la senda antigua, perecerán. Entonces yo vi como jóvenes, jóvenes bajo grandes luchas y penurias, pobreza restricción, lloraban y clamaban por busca de la dirección de Dios; en este otro grupo ya vi más jóvenes consagrados, ellos día y noche buscaban que el Señor los dirigiera, y vino como rápidamente a ellos la respuesta, de que el Espíritu Santo estaba ahí, más quedaba aguardando porque quería probarlo, saber si su fe iba en crecimiento. Entonces cuando pasó un tiempo, ya entonces, la dirección llegaba y éstos comenzaban a afianzarse en Dios, y salían corriendo, ellos entendían como cuando se afianzaban en el Señor su cometido, entonces ellos salían corriendo sin dudas y con una alegría y con un esmero para llevar a otros las nuevas de salvación y tratar de rescatar otros jóvenes, aunque no era fácil el trabajo porque muchos no querían aceptar. Entonces aunque los ataques llegaban con fuerza, ángeles del Señor yo veía como los protegían, como les hacían barrera mientras ellos cumplían el cometido del Señor. Entonces cambió esa escena y vi otro grupo, vi muchos eruditos, estos eruditos los vi vivir en angustia y negrura por haber manchado la verdad y retener y oprimir la obra del Espíritu Santo en la vida de su rebaño. Entonces yo los veía caer al suelo como cuando cae una palma real por un fuerte viento, ellos trataban y trataban y trataban de levantarse, pero estaban agarrados de su autosuficiencia aunque el Espíritu Santo les impelía que se agarrarán de Cristo el cordero inmolado, no lo hacían, porque eso requería de ellos reconocer, tenían que arrepentirse y enmendar lo que habían hecho, y su orgullo era tal, para reconocer sus equivocaciones, que ellos preferían ir a la perdición en vez de perder su puesto y posición. Entonces en eso también vi otro grupo, pero este grupo se componía de familias. Estas familias estaban viviendo vidas dobles, muchos cargos en la iglesia, con buenos trabajos de ganancia, con buena casa, carro, vestidos costosos, pero dentro viviendo desgracia porque ellos luchaban, pero en su exterior vivían vidas frustradas porque por su vida mundana el Espíritu Santo se había apartado de ellos, entonces ya la luz no les llegaba y ellos caminaban a ciegas. Entonces por más que ellos se afanaban y con más que buscaban la luz, vino a ellos, más ellos prefirieron la oscuridad, y mientras estaba viendo todos estos grupos, todas estas formas en como el enemigo de las almas nos entrampa, ya entonces mi acompañante me dijo: basta, es el momento de que entiendas todo esto, y que vayas y le digas a las personas que si no hacen una entrega total y absolutamente al Señor; no van a poder pasar la prueba final. Entonces en ese momento desperté, desperté con una agonía en mi corazón, con el pecho apretado al darme cuenta a través de este sueño, de cómo el Espíritu Santo trabaja con una forma y de unas maneras impredecibles en la vida de nosotros, con una insistencia por nuestra salvación como el cielo trabaja Padre, Hijo y Espíritu Santo trabajan junto con sus ángeles en todo este ministerio de la salvación del ser humano, y como nosotros le corremos a esa salvación, amados hermanos no le corramos a la salvación, dejémonos caer en las manos de Cristo Jesús porque Él es el único que nos puede salvar, Él es el único que conoce el camino al cielo, Él es el único que nos puede liberar de todas estas angustias y todas estas penurias, y es el único que nos está ofreciendo la vida eterna. El enemigo ya estuvo allá, sus ángeles malos que trabajan con él ya estuvo allá y ellos luchan para que nosotros no lleguemos allá. Amados hermanos, por favor no le hagamos caso al enemigo ni a sus ángeles, ni a las cosas que nos ofrezcan de este mundo porque todo esto va a pasar, lo único que tenemos delante de nosotros es verdaderamente lo que realmente importa, es seguir a Jesús y vivir con Él eternamente. Que el Señor me los bendiga.