Testimonio
14-09-2021
Pronto, ante mí, todo desapareció. Yo me veía mirando hacia el cielo. Allí, una enorme mano, como un puño cerrado, estaba suspendida en los aires. Al yo observarla, éste puño se abrió y salió un polvo rojo que recorrió y acaparó rápidamente todo el aire. Éste se tornó opaco y sentí un poco de dificultad respiratoria: mis ojos lloraban, mi nariz [despedía agua], mi lengua se puso algo reseca, al igual que mi piel.
Mientras sentía todas estas reacciones, y me preguntaba qué era lo que estaba sucediendo, se me dijo: "aún el mundo no comprende la magnitud de las cosas y se aventura a estar fuera de debajo de los árboles. Al perder su cobija y filtración están siendo contaminados y, muy pronto, habrá fatales resultados. La desobediencia crea, al que la porta, la más aguda de las crisis en el ser humano, pues lo pone a él mismo, por voluntad propia, donde el mal le llega con facilidad. Todo el que se aventure en tal situación no será eximido de esto. Grandes eventos, de carácter muy sufrido y doloroso, están frente a vosotros, y el que no esté en plena obediencia, perecerá".
Allí, en ese momento, ya no vi más, ya no se me dijo más. Pero dejo esto con vosotros para que meditemos en la importancia de obedecer estrictamente el mandato del Señor. ¡Ojalá que podamos entender! Y más que entender, ¡que podamos, pronto, actuar!
Que El Señor nos bendiga."