Testimonio
14-03-2019
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(Avanzad a todo Vapor)

Amados, marzo 14, 2019. En sueños yo vi que estaba en las cercanías de una calle muy amplia, yo veía como muchos hermanos adventistas transitaban por ella y ésta llegaba a una montaña, y estos la comenzaban a subir en sus carros. Mientras ellos más subían más empinada era la calle y ésta era de tierra, las instrucciones eran "avanza a todo vapor, sin soltar el acelerador y así podrás llegar a la cima". Yo observaba cómo muchos subían, y casi comenzando algunos y otros a medio camino, obviaban las instrucciones y caían sin control al precipicio. Uno a uno les vi subir, y vez tras vez se repetían las mismas instrucciones sin ningún resultado. Vi luego una hermana, ella montó en su pequeño vehículo y me dijo: por favor sube conmigo. Se me permitió ir con ella y comenzamos la marcha. Sentí en mi ser el reto de la grande subida y comencé a ver el temor de ella, la alenté a continuar y no sacar el pie del acelerador, ésta llorando decía: no puedo más, debo parar, poner freno. Le dije: no lo hagas, si no perecerás. Puse mi mano en su pierna del acelerador y presioné, y el carro aceleró más, y con marcha pero con mucha dificultad pero a paso continuo llegamos a la cima. Allí se nos ordenó bajar del vehículo el cual al bajarnos yo no le vi más. {Daisy Escalante Testimonio: 14-03-2019, p1}

El camino era muy escabroso y de grande inclinación hacia abajo, era peligroso, más se nos dieron unas instrucciones: "sólo mirar donde poníamos nuestros pies". Así lo hicimos por un momento y comenzamos el descenso, más llegando a piedras grandes la hermana deseo descansar, yo le exhorté a avanzar más ella deseó quedar allí descansando; al parar sus pies resbalaron y alcancé a agarrarle su mano, mis fuerzas comenzaron a fortalecerse y pude sostenerla por la cintura en el aire y continuar con ella hasta llegar a un lugar más abajo, y allí me ayudaron con ella unos varones que ayudaban a llegar al suelo plano y seguro a cualquier persona que llegara tras el largo y difícil camino donde ellos. Se me ordenó continuar el camino al dejar la hermana y esta que quedara con ellos, más está al verme retirar corrió y me sobrepasó y su vida volvió a estar en peligro; vi cómo tras una montaña, grandes llamaradas de fuego salían de la tierra, y esta, la tierra, temblaba como ebrio; corrí hasta la hermana y le insté a que volviera a su lugar seguro, mucho fue la batalla, pues su resistencia era grande hasta que cedió y retomó su retirada. {Daisy Escalante Testimonio: 14-03-2019, p2}

Luego fui llevada a una llanura, allí muchas personas yo las veía haciendo sus quehaceres de trabajo diario, muchos agobiados por esto, al terminar pasaban frente a un gran cristal donde tras ellos había un hombre, y ellos entregaban su hoja de honorarios de trabajo y éste les entregaba un papel verde. Ellos se quedaban mirando este papel, y tristes y acongojados se retiraban. Fui entonces exhortada a decirles: suelten todo y recibirán cien veces más. Pero éstos agobiados no lograban entender cómo hacerle. Escuche estas palabras y las instrucciones de repetirlas en voz muy fuerte: no te goces con lo que tienes, negocea con lo que se te ha dado, negocea con lo que tienes. Entonces comencé a caminar entre ellos y a repetir estas palabras: negocea con lo que tienes, negocea con lo que tienes. Unos pocos comenzaron la acción y comenzó el movimiento, en sus casas abundaban los inmuebles y comenzaron a venderlos, y más hojas de papel verde llegaban a sus manos; éstos vendieron todo lo que poseían, casas, carros, enseres, y así al hacerlo eran llevados por ángeles excelsos en gloria a un gran campo frondoso de bellos árboles y aguas cristalinas. Allí pagando con lo que tenían entraron a poseer la tierra donde rápido comenzaron a trabajar y cosechaban con arduo trabajo al cien por uno. Estos comenzaron a recibir bendiciones celestiales, y toda carencia aparente era resuelta y así la felicidad y sabiduría celestial era su guía diaria. {Daisy Escalante Testimonio: 14-03-2019, p3}

Vi entonces los que habían quedado, sus rostros tristes y grises era un reflejo de su amargura. Estos tenían todo lo que los demás soltaron y no eran felices. Vi como entre ellos las pasiones bajas les envolvieron y pasaron a ser más desenfrenados que los animales. Prontamente sentí un temblor y se me animó a salir, y salimos de aquel lugar que temblaba el suelo, vi llamas de fuego salir tras una montaña, y fuego en forma de rayos llegaban a las personas que gritaban despavoridas. Les insté a salir rápidamente, pero era muy tarde, todo pronto quedó envuelto en llamas. Fui entonces llevada a una gran puerta, ésta se abrió y vi un gran escritorio, allí uno sentado en él; veía como entraban familia de dos en dos por aquella puerta, y escuché decir: dos menos uno es uno, uno tomado y el otro dejado, allí será el llorar y el crujir de dientes. Vi la agonía del que era rechazado y la tristeza del que era aceptado al ver su familiar rechazado, con gran amor y ternura el que estaba sentado en el gran escritorio explicaba al aceptado la causa del porque su acompañante era rechazado, mientras le explicaba veía como lágrimas caían de sus ojos encima del gran escritorio, la puerta se cerró y ya no vi más, sólo escuchaba repetidas veces: dos menos uno es uno, uno será tomado y el otro será dejado. {Daisy Escalante Testimonio: 14-03-2019, p4}

Ahí amados desperté, quiera Dios que cada uno de nosotros podamos ser aceptados en Cristo Jesús. Luchemos, luchemos esta carrera de tal manera que podamos llegar. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 14-03-2019, p5}