Testimonio
14-02-2020
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(Dad Frutos Dignos de Arrepentimiento)

Amados, febrero 14 del 2020. Así dice el Señor: aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas; ¿no soy yo quien conozco vuestra mente y escudriño vuestro corazón? Entonces, pues dad frutos dignos de arrepentimiento, y dejad vuestras cargas sobre mí; pues sólo así yo seré a vosotros por Padre y por vengador de vuestros detractores; no os afanéis, solo en hacer el bien y vivir conforme a mi voluntad, y yo estaré en vosotros todos los días hasta el fin del mundo; escuchad y callad, y os daré en la medida de mi gracia la operación de todas las cosas, para que así mi dádiva, dada a vosotros sea completada; cantad alabanzas y pregonad ayuno en concierto con mi palabra; orad unos por los otros, y no seáis contenciosos, porque a éste le miraré yo para darle su justa paga; ¿acaso no sabéis que yo rijo el universo y a la voz de mi palabra surge la vida de acuerdo a los días que le mandé de existencia? aquel que oprima a su prójimo, y éste apele ante mí, me allegaré al opresor y le daré mi justicia; ay del que oprime al que le recibe, y ay del que aprovechando la oportunidad se promueve desvalido y desgasta la vitalidad de su prójimo, este será raído del libro de los vivientes, y mi rostro no le verá más; ¿porque quién es el grande en el reino de los cielos? ¿no es acaso el que sirve? ocupaos con temor y temblor en vuestra ocupación de preparación ¿habrá tiempo para hablar y dormitar, si vuestras horas están contadas? ¿habrá excusa en aquel día por vuestra indolencia? ¿acaso vuestras obras encomendadas, otros las harán y te será contado a ti por justicia? no os engañéis, pues Dios no puede ser burlado. Todo aquel que estorba el camino de mis hijos, trabaja para mi enemigo; no le escuchéis y aferraos a mí porque mía es la venganza y yo pagaré; cuidad de ver solo mis ojos, escuchar mis palabras, y andar sobre mis huellas, y el maligno no os podrá tocar; sólo así seréis preservados. Se me dijo lee Efesios 4 y 5 en este día santo del Señor. {Daisy Escalante Testimonio: 14-02-2020, p1}

Sean todos bendecidos con la palabra del Señor en este día. Que el Señor les bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 14-02-2020, p2}

"1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno del llamamiento con que sois llamados; 2con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportándoos los unos a los otros en amor, 3solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. 4Un cuerpo, y un Espíritu, como sois también llamados en una misma esperanza de vuestro llamamiento. 5Un Señor, una fe, un bautismo, 6un Dios y Padre de todos, el cual [es] sobre todo, y por todo, y en todos vosotros. 7Pero a cada uno de nosotros es dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 8Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. 9(Ahora, que Él subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10El que descendió, es el mismo que también subió sobre todos los cielos para llenar todas las cosas.) 11Y Él mismo dio a unos, apóstoles; y a unos, profetas; y a unos, evangelistas; y a unos, pastores y maestros; 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; 13hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. 15Antes hablando la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas, en Aquél que es la cabeza, [en] Cristo; 16de quien todo el cuerpo bien ligado entre sí, y unido por lo que cada coyuntura suple, conforme a la eficacia y medida de cada miembro, hace que el cuerpo crezca para la edificación de sí mismo en amor. 17Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos a la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19los cuales habiendo perdido toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para con avidez cometer toda clase de impureza. 20Pero vosotros no habéis aprendido así a Cristo; 21si es que le habéis oído, y habéis sido por Él enseñados de cómo la verdad está en Jesús. 22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a las concupiscencias engañosas; 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, que es creado según Dios, en justicia y en santidad verdadera. 25Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26Airaos, pero no pequéis: No se ponga el sol sobre vuestro enojo; 27ni deis lugar al diablo. 28El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, haciendo con [sus] manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padeciere necesidad. 29Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca; sino la que sea buena y sirva para edificación, para que dé gracia a los oyentes. 30Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. 31Toda amargura, y enojo, e ira, y gritería, y maledicencia, y toda malicia, sea quitada de entre vosotros; 32y sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios en Cristo os perdonó." {Efesios 4}

"1Sed, pues, seguidores de Dios como hijos amados; 2y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros a Dios, ofrenda y sacrificio de dulce fragancia. 3Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros como conviene a santos; 4ni palabras obscenas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias. 5Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 7No seáis, pues, partícipes con ellos. 8Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora [sois] luz en el Señor: Andad como hijos de luz 9(porque el fruto del Espíritu [es] en toda bondad, justicia y verdad), 10aprobando lo que es agradable al Señor, 11y no participéis con las obras infructuosas de las tinieblas, sino antes reprobadlas. 12Porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto. 13Pero todas las cosas que son reprobadas, son hechas manifiestas por la luz, porque lo que manifiesta todo, es la luz. 14Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. 15Mirad, pues, que andéis con diligencia; no como necios, sino como sabios, 16redimiendo el tiempo, porque los días son malos. 17Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál [sea] la voluntad del Señor. 18Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos del Espíritu; 19hablando entre vosotros con salmos, e himnos, y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones. 20Dando gracias siempre por todas las cosas a Dios y al Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. 21Sujetaos los unos a los otros en el temor de Dios. 22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor. 23Porque el marido es cabeza de la esposa, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y Él es el Salvador del cuerpo. 24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas [lo estén] a sus propios maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella; 26para santificarla limpiándola en el lavamiento del agua por la palabra, 27para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha. 28Así los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama. 29Porque ninguno aborreció jamás a su propia carne, antes la sustenta y la cuida, como también el Señor a la iglesia; 30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31Por esto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. 32Este misterio grande es; mas yo hablo en cuanto a Cristo y a la iglesia. 33Por lo demás, cada uno de vosotros en particular, ame también a su esposa como a sí mismo; y la esposa reverencie [a su] marido." {Efesios 5}