Amados, febrero 14, 2019. El Señor me dio un segundo sueño. En sueños vi una pecera, era grande en tamaño, en ella había muchas culebras, estas culebras de muchos tamaños y colores se veían mansas y no infundían temor. Vi como muchos niños, jóvenes y adultos entraban su mano en la pecera para tocarlas, y éstas mansamente se dejaban acariciar por ellos. Mientras veía esto, mis ojos se abrieron y pude ver en el fondo de la pecera, a través del cristal de ésta, una enorme serpiente con grandes colmillos y su boca siempre estaba abierta. Al percatarme de esto comencé a dar voces: “saquen la mano de la pecera o los morderá la serpiente”. Corrí hasta ellos dando voces de la misma manera hasta que llegué donde ellos. Éstos con risas burlonas y otros con rostros que reflejaban grande enojo me miraron y continuaron su actividad.
Les insté hasta el cansancio, pero aún los adultos alentaban a los jóvenes y niños a continuar acariciando las serpientes. De pronto la serpiente sacó su cabeza por encima de las culebras que acariciaban, y con la velocidad de un relámpago mordió cada mano de los que acariciaban las culebras. Estos al sentir el dolor y al ver su mano con dos agujeros en ella, gritaban de dolor y terror mientras corrían, estos se tambaleaban hasta que caían al piso sudando fuertemente y casi sin respiración. Vi entonces la grande serpiente salir de la pecera imponente y se arrastró en medio de los cuerpos inertes, y llegaba a otras peceras y se escondía de igual manera y ahí atacaba a otras personas y también los mordía. Entonces oí una voz que me dijo: esta es la serpiente antigua que se llama diablo y satanás, que ha redoblado sus esfuerzos para destruir, saquear y matar; no toquéis lo inmundo, rogad al Señor de la siega que os limpie de vuestras prevaricaciones e iniquidades, pues si no la destrucción será vuestro destino; enderezad calzadas, reparad portillos, preparaos para la lluvia porque vuestra redención está cerca.
En ese momento desperté, amados, rogando a Dios por cada hijo suyo en la ancha faz de la tierra, para que podamos entrar firmes y todos podamos estar listos para su encuentro. Esta es mi oración y ruego. Que el Señor me los bendiga.