Enero 14, 2021. En sueños yo me veía en una casa que era enorme en tamaño, tenía muchas personas ahí viviendo, y pude notar que conocía a unas y a otras no. La casa tenía un lugar de reunión con sillas y una pequeña plataforma, y yo pude notar que dos mujeres dirigían. Vi que era día sábado, éstas estaban vestidas con la misma ropa, y éstas se miraban una a la otra regocijándose de su vestimenta. Luego vi que subía a cantar un hombre, este hombre no tenía el don del canto, se notaba mientras cantaba, pero allí estaba él cantando con mucho frenesí y mucha sensualidad; al éste acabar, vi que bajó tras la plataforma, y otro hombre fue tras la plataforma y le reclamó, le dijo: ¿cómo se atrevió a pararse ahí para cantar de esta forma? usted nunca ha cantado, no tiene voz para eso. Vi que estos hombres eran hermanos, por eso uno reclamaba al otro. Éste, el que cantaba, le dijo: yo siempre he hecho lo que he querido y tú no debes meterte en esto. El hombre que cantó la primera vez, volvió a salir a la tarima; y éstos, los presentes, se taparon sus oídos y otros se levantaron para irse cuando un temblor arremetió y tumbó al hombre que estaba en la tarima y no le vi más. {Daisy Escalante Testimonio: 14-01-2021, p1}
Mientras observaba esto, a mi lado estaba una mujer que era pícara de ojos, risueña de labios y rápida de pies. Se me ordenó apartarme de ella, pues se me indicó que ésta, con sus cualidades, tenía espíritu de cauterizar el corazón y las muchas prevaricaciones que albergaba dentro de ella podían hacer caer a muchos. Me aparté y vi como cada hombre de aquel lugar caía en sus redes, y ésta los convertía en añicos, en despojos, sin razonamiento ni voluntad propia, y éstos ya no podían sobreponerse. Le reclamé a esta mujer a la distancia, y advertí a los que veía que ella iba a su dirección. Pocos corrieron, pero muchos quedaron y así fueron hechizados por aquella mujer, que a cada hechizo de su cuerpo salían pequeñas culebras que corrían por todo lugar. {Daisy Escalante Testimonio: 14-01-2021, p2}
La escena cambió, vi que había una gran desolación en las ciudades; todos lloraban por algo que les faltaba: agua, comida, abrigo, techo, familiares, posesiones, dinero, etcétera. Pregunté el porqué de esto que veía, y se me mostró una escena un poco antes de este panorama que veía. Allí se veía todo lo contrario a lo ahora visto, y los hombres y mujeres cambiando su curso natural, dados a la lascivia, pecaminosidad carnal, de las cuales se veían disfrutar sin ningún freno y aparente felicidad; otros aplaudían lo espurio pisoteando en todos los sentidos la ley de Dios, aun los que decían creer en ella. Se me mostró hermanos que aseveraban guardar el sábado del Señor, y nomás terminaba el culto iban a sus compras comestibles, para así satisfacer los deseos de su apetito desenfrenado; más mientras éstos comían en gran abundancia, a su lado personas hambrientas y no se inmutaba su corazón para ayudarles; les reprendí por esto, pero sólo se rieron y siguieron con su curso alimentario. {Daisy Escalante Testimonio: 14-01-2021, p3}
La escena volvió a cambiar, y vi [a] la mujer que hechizaba a todos a su paso, sentada en el suelo comiendo una tortilla pequeña tostada o dura por el tiempo de envejecimiento que tenía, se veía agotada y sin fuerzas, a su paso había dejado desolación, pero ahora ella era alcanzada por ese mismo destino sin ninguna compasión, así como ella no tuvo por los demás y allí se acababa su vida miserablemente. {Daisy Escalante Testimonio: 14-01-2021, p4}
La escena volvió a cambiar, vi a muchos que hicieron grandes preparativos para su vejez con todo tipo de lujos y comodidad, y allí yacían sus preparativos, pues algunos eran privados de éstos siendo llevados por sus familiares a los asilos de ancianos; otros se les acababa la vida antes de disfrutar lo forjado. Allí se me dejó saber que todo el afán humano por posesiones terrenas era aflicción y vanidad de espíritu, pues lo que aprovecha fue dejado a un lado por lo que nada aprovecha. {Daisy Escalante Testimonio: 14-01-2021, p5}
Vi a otros en caseríos, que embriagados en las cosas efímeras del mundo, se sentían cómodos y sin falta de nada; pero al llegar la noche: la zozobra, la angustia y el descontento era su compañera. Su corazón desfallecía y su mente intranquila buscaba consuelo sin encontrarlo, pusieron su esperanza en lo efímero y así terminaba su vida sin sentido; desecharon al Deseado de todas las gentes y cosecharon espinas en vez de rosas; pensaron tener siempre para sí juventud, tiempo y placeres, y esto tuvo su término y sólo les quedó gran amargura; no supieron amar ni fueron amados, porque despreciaron a quien los amó primero; repartieron sus supuestos amores entre todos y cosechando soledad y grandes zozobras en su vida, fue lo único que terminaron teniendo. {Daisy Escalante Testimonio: 14-01-2021, p6}
La escena volvió a cambiar y me vi en un hospital donde había toda clase de enfermos, desde cuadros clínicos sencillos hasta severos, vi un médico entrar con un porte muy diferente a todos, y fue uno por uno de los enfermos allí presentes a preguntarles: ¿quiere ser curado? Todos decían que sí. Y luego les preguntaba: ¿me amas más que a todo? Vi que la mayoría contestaba: pero ¿cómo te voy a amar si no sé quién eres? En ese momento le vi mostrar sus manos, veía yo sus manos horadadas. Y Él volvía a preguntar: ¿me amas más que a todos? Vi que muchos respondieron: ¿si no te puedes curar a ti mismo como podrás curarnos a nosotros? Vete, déjame. Vi entonces un puñado que exclamó: Oh Maestro, ¿a quién iremos si no a ti? Cúranos y sálvanos. Pronto todos fueron restablecidos y salieron con el Médico de los médicos fuera de aquel hospital. {Daisy Escalante Testimonio: 14-01-2021, p7}
Oh maravillas de maravillas, que amor, que poder, y sólo por aceptar su amor e incondicionalmente hacer su voluntad. Sólo así podremos ser curados de la enfermedad del pecado mortal. Quiera Dios que podamos entender esto. Que el Señor nos bendiga a todos. {Daisy Escalante Testimonio: 14-01-2021, p8}