(Camino Real vs Atajos)
Testimonio: 13-12-2021
Diciembre 13, 2021. En sueños, yo veía una familia que se componía de: una mamá, una hija y dos hijos pequeños. Ésta, rentaba una casa que era bastante pequeña. Pasado el tiempo, sus hijos ya habían crecido y ella quería cuartos separados para sus hijos varones. Habló con el dueño de la casa y éste le dijo: por diez años más que me rentes te haré dos cuartos más aquí, en la marquesina". Vi que la madre aceptó. A la hija no le pareció, pues los cuartos no tenían acceso [hacia] adentro de la casa y los hijos no tenían acceso a baño de la casa, privado, sino a baño común [con] otros que, en aquella comunidad, también vivían así. La madre aceptó y la obra comenzó a pesar de que su hija le decía que no aceptara esto y, si lo hacía, que se abriera una puerta de la marquesina hasta dentro de la casa para que los hijos entraran y tuvieran acceso al baño privado de ésta. Vi que la hija le decía a la madre que hacer los cuartos así, de esa manera como ella convino con el dueño de la casa, era, también, dar luz verde a sus hijos para entrar y salir a la hora que quisieran sin restricciones. Más, no importaba el argumento que la hija le decía a la madre; ésta, no razonaba.
Vi que la obra comenzó un día de preparación, el dueño no era cristiano y la hija le dijo a la madre: "mañana es sábado. Debes decirle al dueño que no trabaje en la construcción de los cuartos". La madre la miró y le dijo: "ésta es su casa, ¿cómo puedo decirle esto?" La hija le contestó: "sí, pero nosotros vivimos aquí y si ellos trabajan [el] sábado perderemos la bendición de Dios". La madre le contesto a la hija: "ve tú, dícelo". A lo que la hija contestó: "tú autorizaste esto, ¡es tú deber hacerlo!" La hija estaba indignada con su madre y [con] la obra.
Vi [a] la madre salir con una familia que llegó de visita y fueron, urbanización abajo, le veía pasar en medio de negocios que tenían sus puertas abiertas, casas que, como era de día, la dejaban pasar por ahí. Pronto, la familia que [la] visitaba compró lo que deseaba en la ciudad y se fue a su lugar y la madre, al ver que oscurecía, comenzó a volver a su casa. Ésta, al ir con la familia, llevó su amplia cartera y cosas en sus manos. Al regresar, no sabía por dónde ir. Ella bajó por donde todo estaba abierto, pero al llegar la noche, todo estaba cerrado. Le ví pasar por cunetas, por riscos, brincar verjas, ¡y no lograba encontrar el camino! Estaba atemorizada, pero no encontraba el camino. Llegó a una casa, allí ya dormían y le escuché dar voces. Un hombre abrió la puerta y [ella] le dijo: "¡por favor, ayúdeme! He perdido el camino a mi casa". El hombre se rió y le dijo: "¿Y quién es usted?" Ella le dijo: "renté una casa hace poco y, ahora, no recuerdo cómo llegar a ella". El hombre le contesto: "el clima está malo, no podré ayudarle ahora, espere que amanezca. Vi que la mujer se desesperó y mientras ella no sabía qué hacer, la hija llegó, pues la estaba buscando, y la guió a su casa.
La madre, en la travesía, perdió su cartera grande y todo lo que obtuvo, y todo lo que tenía en las manos. Ella tenía las manos vacías y estaba, también, aterrorizada. En ese momento, ahí, desperté y meditaba en lo que quería decir aquel sueño. En eso, escuché la voz del Eterno que me dijo: hay camino que al hombre parece derecho, pero su fin es camino de muerte. La conveniencia a costa del sacrificio humano o las formalidades inventadas por los humanos, son sus peores enemigos. Pero estos ni lo notan; expertos en usar todo tipo de atajos no logran nunca ir por el camino real. Luchan por hacer realidad los espejismos, y son esclavos de ellos; más, la realidad que genera la verdadera felicidad, ¡la desechan! Así es la mente que no está santificada. ¡A lo malo le llaman bueno, y a lo bueno, malo! Y nadie los convence de su error. Adormecidos por el bien común van tras la supuesta realización, sin notar que la destrucción está a su puerta. Se creen vastos en su experiencia y caminan confiados hasta experimentar la soledad, el rechazo y la pérdida de todo lo que, creyeron, era importante y dieron su vida por ello. ¡Así de engañoso es el corazón humano!"
"Los atajos son uno de los peores engaños, pues acarrean gran sufrimiento a quien los practica. ¡Apartaos de ellos y no toquéis lo inmundo! ¿Véis una persona solícita en buscar su propio bien en desobediencia a mis dichos? Apártate de ella, pues la destrucción pronto le llegará".
¡Oh, amados! ¡Qué triste condición la del mortal! Quiera Dios que podamos seguir sólo las huellas del Maestro y deponer nuestros deseos, nuestro orgullo que es lo que impide que el Eterno tome control absoluto de nuestras vidas para que así podamos ser guiados por él a la vida eterna. Que el Señor nos bendiga."