13 de septiembre del 2020. En sueño yo estaba en una casa con muchos cuartos, esta casa tenía un balcón a vuelta redonda de la casa, y allí se reunían. Yo veía que alguien hablaba a todos los demás que estaban allí. Vi que desde aquella casa se veían montañas a lo lejos, y se veían nubes de color gris oscuro asomarse por encima de estas montañas. Pronto vi que los reunidos y el que hablaba, entraron en la casa y todos fueron a sus habitaciones. Mientras todos dormían, en altas horas de la noche, una voz me dijo: "corre, avísales que la tempestad llega". {Daisy Escalante Testimonio: 13-09-2020, p1}
Salí corriendo por los pasillos de aquella enorme casa, y fui a cada cuarto, uno por uno, avisándoles. Unos se levantaban rápido, otros más lentos, así llegué a un cuarto donde había una persona; yo le llamaba y le hablaba, pero ésta me decía: "déjame dormir, no me molestes, tengo mucho sueño". Le dije: "no hay tiempo que perder, la tempestad llega, alístate". Me dijo: "ya mismo voy, deja despertarme bien". {Daisy Escalante Testimonio: 13-09-2020, p2}
Salí de su cuarto, y en mi recorrido por el cuarto de todos, vi un reloj en una pared; [en] éste, el segundero estaba en el seis, y mis ojos se detuvieron en él, y vi como seguía moviéndose; seguí entonces mi recorrido por los cuartos, y al acabar de alertar a todos, pronto vi una dama vestida de rojo con la sensualidad a flor de piel, y ésta caminó entre todos los que se habían levantado a prepararse para la tempestad; y entre ellos, ésta entró y los calmaba y les decía a todos: "tranquilos, aquí estamos seguros, mírenme a mí, mírenme que tranquila estoy, yo también estoy aquí con ustedes, no teman, admírenme". Y con sus ojos seducía a todos para desenfocarlos de la realidad del peligro inminente que se aproximaba. {Daisy Escalante Testimonio: 13-09-2020, p3}
Pronto mis ojos se volvieron hacia las montañas y las nubes grises oscuro que había visto antes, en ese momento tres grandes tornados, sumamente anchos se aproximaban por la calle que llegaba hasta la casa donde estaban todos. Di voces, más todos atónitos a la sensualidad de aquella mujer vestida de rojo, no les importaba su suerte. Corrí por el pasillo para seguir alertando, y mis ojos se fijaron nuevamente en el reloj que había visto en la pared; vi que el segundero se había parado dos segundos antes de llegar al número doce, y que las dos agujas que marcaban la hora, estaban la pequeña en las doce, y la larga a punto de llegar al doce; pero no llegó porque el segundero paró y dejó de avanzar. {Daisy Escalante Testimonio: 13-09-2020, p4}
Al ver esto, amados, me impresioné tanto que desperté y se me dijo: "dile a mi pueblo que esté alerta". Oro al Señor, fervientemente para que así sea. Que el Señor nos bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 13-09-2020, p5}