Testimonio
12-11-2021
Terminando esto, vi una familia con tres varones, entre adolescentes y jóvenes, que se dirigieron a su automóvil. Allí tenían su carro y un pequeño carretón lleno de cajas de una mudanza. Les vi calle arriba y calle abajo, sin rumbo, hasta que —en algún momento—, les dejé de ver. Pronto, los demás también salieron y una dama quedó, la última que llegó. Se me acercó y me dijo: "hay alguien que desea verla. Por favor, venga conmigo". Fui hasta su carro, salimos a dicho lugar, a dónde estaba la persona. Cuando vi que el lugar era apartado y solitario, le dije: "aquí no hay nadie, ¿qué pretendes?" La mujer sacó algo parecido a un cepillo de dientes y lo pasó varias veces en mis muslos, pues yo estaba sentada, a su lado, en el carro y sentí que algo se introdujo en mi piel como una pequeña aguja. Salí pronto del carro, y corrí a la calle principal y, ahí, pasaban varios carros. Pedí ayuda, más ninguno me ayudaba. Pronto, paso un camión y escuché la voz que me dijo: "agárrate detrás de él". Así lo hice y, pronto, ya estaba en lugar seguro, de vuelta [de] donde salí.
Allí, una mujer, estaba; pero me indicó que, luego de la reunión, no podía quedarme más tiempo. Le hablé de lo que me había sucedido, pero ésta presumió que eran cosas ficticias. Le enseñé mi pierna, ésta estaba lacerada por lo sucedido, más, aún, así me dijo: "sólo hay cama para mí, y no la compartiré". Miré a su cuarto, allí había una cama grande y una pequeña, y le dije: "yo dormiré en la pequeña hasta mañana y, luego, me iré". De mala gana, cedió. Vi que ésta mujer tramaba, desde [hacía] tiempo, mi desgracia y que conocía muy bien a quien me hizo daño. Pasó frente a mí aquella escena. Y, luego, fui a descansar. Allí, ella estaba esperando que yo cerrara los ojos para dar su zarpazo. Pronto escuché una voz que me dijo: "descansa, yo velaré por ti". Rápidamente, mis ojos se cerraron y, al despertar, vi a la mujer —y a la otra que me hizo daño—, con un niño adolescente, metidas en un basurero buscando comida. ¡Y lloraban de la desesperación por no encontrar!
Vi, también, a la familia de los tres jovencitos pasar grandes penurias, pues, en aquella ciudad cayó caos y gran decadencia y no había quién ayudase a nadie ante la desgracia. Allí, yo, ¡vi un control humano tremendo! ¡daño a la propiedad ajena sin ningún remordimiento! Si alguien encontraba algo de alimento y otro se daba cuenta, era una pelea segura donde el más fuerte dominaba y arrebataba, lo que había, para sí. Traición entre amigos, familiares y conocidos, no había paz, ni descanso, pues todos se asechaban unos a los otros. Entonces se me dijo: "mira, allí, al instigador de todo esto". Miré, vi un ser con una capa negra, alto, mucho más que cualquier otro hombre hoy día. Y su frente era muy ancha y alta y en sus ojos una gran perversidad se reflejaba. Yo quité rápidamente mi vista de él, ¡pues era muy terrible su aspecto! Ahí, entre aquel caos, se me dijo: "lo que has visto, y vivido será para todo aquél que, creyendo despertar a otros, se mezcle entre ellos. ¡Apartaos, y no toquéis lo inmundo, y Yo seré por vosotros!"
¡Oh, amados hermanos! ¡cuántas instrucciones el Señor, en su misericordia, nos ha dado! Si pasamos alguna desgracia, o si nuestros familiares la pasaren por causa de nosotros no movilizarnos, no es culpa del Eterno. El Eterno, hasta el cansancio, nos ha dejado saber y ver todas las cosas: lo que está pasando, lo que pronto pasará. Y es deber de cada uno de nosotros, hacer caso, si realmente queremos estar seguros en Él.
Mi ruego y oración es por la grey del Eterno. Por aquellos que ya se han movilizado y [por] aquellos que están en proceso de movilizarse: "que nos resguardemos detrás de Cristo Jesús, que caminemos por fe y no por vista". Porque, ciertamente, el que camina por vista va a ir por el camino cerrando todas las puertas. Más, [al] que camina por fe, ¡todas las puertas le serán abiertas! Y será milagro tras milagro lo que el Eterno haga por cada uno de ellos, para que puedan cumplir la voluntad de Cristo Jesús en esta hora. Es mi ruego y oración que así sea, que El Señor nos bendiga."