Testimonio
12-05-2017 #01
--- -- - -- ---
(La Hora Undécima)

Hermanos quiero compartir una experiencia que EL SEÑOR me dio anoche para que compartiera. Estas cosas, (como siempre digo), son un poco difíciles, y pues tengo que cumplir lo que DIOS me pide que haga, así que, en El Nombre del SEÑOR les cuento. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p1}

Anoche, en sueños, vi como El Tiempo Final se acercaba, a paso muy ligero, y estábamos mi familia y yo, corriendo, advirtiéndole a todas las personas que podíamos encontrarnos al frente, pero, lamentablemente muy pocas personas hacían caso. También vi como fuimos a muchas iglesias, eran iglesias adventistas, pues estábamos ahí, y dijimos cuando llegamos: Bueno, tiene que ser Sábado, porque los encontramos a todos allí, (como siempre se acostumbra en Sábado). Así que fuimos, a una, y a otra, y llevábamos la advertencia, y cuando los que estaban allí escuchaban, solamente uno o dos salían, y cuando eso pasaba, (que estas personas salían; el uno o dos), pues entonces había una negrura, una negrura que comenzaba desde la cabeza de las personas, la veía, y seguía bajándole a la cara de los demás, y sobre el templo también caía esa negrura, entonces salíamos corriendo, y nos poníamos muy tristes porque queríamos que más personas estuvieran fuera de esa negrura, pero no podíamos alcanzar que nos hicieran caso. Así que salimos de allí e íbamos corriendo, y estábamos llorando y pidiéndole al SEÑOR que nos ayudara, porque »el pastor con »los líderes de la iglesia, »ancianos, »y demás, nos empezaban a perseguir, estábamos perseguidos por ellos, y yo le decía a las personas que corrieran, que por favor corrieran más rápido, porque sentíamos, (ellos, no sentía yo que nos gritaban nada, ni estaban haciendo aguaje de hacernos algo), pero yo sentía, como que: si nos agarraban, pues, no iba a pasar algo bueno. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p2}

Así que, rápidamente, teníamos un carro allí, y nos montamos, y empezamos a huir. Así fuimos a muchas iglesias y pasaba lo mismo vez tras vez, pero era bien triste, porque en algunas, por más que tratábamos de que las personas entendieran el tiempo en que estamos y lo que DIOS estaba mandando: nadie salía. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p3}

Así que en mi sueño, también me vi explicándole a personas: como DIOS me había explicado los movimientos finales que se podían hacer, y yo les decía: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p4}

  • Que se apuraran. { p5.1 }
  • Que lo que tenían que vender: que lo vendieran. { p5.2 }
  • Que todo lo de valor que ellos tenían, que por favor, lo vendieran: »casa, »carro, »muebles, »enseres, { p5.3 }
  • Que se olvidarán »de los lujos, »de la ropa, »de los zapatos, »accesorios. { p5.4 }
  • Todo eso era vanidad, y había que desechar todo eso, y seguir lo que EL SEÑOR indicaba. { p5.5 }

Así que yo les decía en las indicaciones: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p6}

  • Que también se unieran varias familias: (tres o cuatro) y que comprarán algo, (una porción de tierra). { p7.1 }
  • Pero que por favor, que salieran. { p7.2 }
  • Que comenzaran a sembrar. { p7.3 }
  • Que el tiempo ya era cerca. { p7.4 }
  • Que por favor, que se apresurarán. { p7.5 }

Era una desesperación lo que yo tenía, cuando le decía esto a las personas, porque muchas personas yo les explicaba, entonces ellos, pues, muchos salían, pero ya otros se quedaban. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p8}

Entonces yo les decía: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p9}

  • Que era el tiempo de vaciar las casas. { p10.1 }
  • Que era el tiempo de salir de las cosas. { p10.2 }
  • Que EL SEÑOR nos estaba indicando eso y que por favor que lo obedeciéramos. { p10.3 }

Entonces muchos me decían: “Pero es que yo no tengo cosas para salir”. Y yo les decía: Pero vendan, vendan lo que tienen. Pero ellos no querían. Seguían aferrados »a sus sillones caros, »a sus muebles, »sus cosas, y no querían salir. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p11}

Yo les decía: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p12}

  • Que las pusieran delante del SEÑOR. { p13.1 }
  • Que vendieran todo, y ese dinero que lo pusieran delante del SEÑOR, (con oración y ayuno), y DIOS les iba a abrir puertas, y el camino a un lugar seguro. { p13.2 }

Así que en el momento que yo estaba ahí hablando, en ese momento, yo les decía: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p14}

  • ¡Por favor, El Pueblo Verdadero de DIOS: tiene que salir! ¡El Pueblo Verdadero de DIOS: tiene que salir! { p15.1 }
  • ¡Por favor, salgan¡ ¡Apúrense! ¡Apúrense! ¡No miren atrás! ¡No se demoren! ¡Solo tienen que hacerlo! { p15.2 }

Y en ese momento, cuando yo les estaba diciendo eso, yo escuché Una Voz, Una Voz que decía por encima de la mía, (bien fuerte): {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p16}

  • ¡Apúrense! ¡Apúrense! { p17.1 }
  • ¡No miren atrás! { p17.2 }
  • ¡No se demoren! { p17.3 }
  • ¡Sólo retengo por un momento Los Vientos, hasta que se ubiquen! { p17.4 }
  • ¡Por favor, apúrense! { p17.5 }

Cuando yo escuché eso, me puse muy nerviosa, y les decía: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p18}

  • ¡Por favor, escuchen! { p19.1 }
  • ¡Hagan caso! ¡Hagan caso a lo que EL SEÑOR les está diciendo! { p19.2 }

Pero muchos »se reían, »cerraban sus puertas, y »se quedaban cómodos donde estaban. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p20}

Así que en el sueño también vi, que todos los que habían salido de esas iglesias corrían conmigo. Era como una ladera, una ladera de una montaña. Entonces comenzamos a subir, y había cabañitas que estaban ahí dentro de esa montaña en diferentes lugares, (no estaban todas juntas, estaban en diferentes lugares). Pero esas cabañitas eran cabañitas bien modestas, solo tenían para dormir, y todo lo demás se hacía fuera. Así que muchos de los que íbamos allí en ese grupo, miraban con asombro al ver la sencillez de aquel lugar. Pero yo los animaba, yo los animaba a que estuvieran agradecidos y felices, porque DIOS les abrió el camino y les permitió que ellos pudieran salir. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p21}

Entonces, algo me indicó que mirara adentro de las cabañitas, dentro de las cabañitas, lo que había eran: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p22}

  • Como matrecitos de dormir, y frazadas, (algo sencillo). { p23.1 }
  • Algunos barriles llenos de agua. { p23.2 }
  • Y había comida, y una que otra olla. { p23.3 }
  • Un vaso, un cubierto, algo así, bien acomodadito en una esquina. { p23.4 }
  • Y había tres libros. { p23.5 }

Entonces, cuando yo voy para los libros, lo que estoy viendo es: »La Biblia, »Nuestro Himnario Adventista, y » El Espíritu de La Profecía. Entonces yo les decía: ¿Ustedes ven? ¿Ustedes ven como EL SEÑOR lo que quiere es que nada más nosotros dependamos de ÉL? Mira lo que nos está poniendo aquí. Entonces ellos miraban como asombrados, como quien dice: ¿No hay algo más? Y yo les decía: No. No hay nada más. Pero »todo está sencillo, »todo está en orden, »todo está limpio. EL SEÑOR nos ha puesto mesa en el desierto, les decía yo. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p24}

Entonces vi, que fuera de las cabañas había un amplio terreno, y como que había un río cerca, y ahí comenzamos a sembrar. Y vi que estábamos sembrando un huerto, y en el huerto estábamos sembrando: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p25}

  • Hojas verdes, (los verdes) { p26.1 }
  • También había bulbos. { p26.2 }
  • Había raíces. { p26.3 }
  • Había granos y frutas. { p26.4 }

Eso era lo que estábamos sembrando en ese momento, en ese lugar. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p27}

Entonces todos los días íbamos al huerto con la certeza de que íbamos a encontrar algo para comer, porque teníamos que ir para conseguir la comida del día, y cuando salíamos con esa seguridad encontrábamos allí la comida. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p28}

Así que estábamos ahí gozosos y felices, pero de repente, Algo me dijo: Baja la montaña, y cuando bajé la montaña (de prisa), La Voz me dijo, (cuando iba de camino de prisa): Ve a buscar a otros. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p29}

  • Entonces vi como estaba yo corriendo, corriendo, corriendo, yendo a buscar a otros. { p30.1 }
  • Entonces vi que entré a una casa, y cuando entré a esa casa, vi una señora; esa señora me traía comida y me decía: come. Y les ofreció a otras personas que también estaban en esa casa. { p30.2 }
  • Pero los demás cogieron la comida y comenzaron a comer con calma, pero yo les decía: ¡No! ¡Yo no me puedo quedar a comer! ¡Por favor! ¡Miren! ¡Les estoy diciendo que tenemos que irnos! ¡Tenemos que irnos! { p30.3 }
  • Y la señora de la casa los alentaba: que por favor, (que con calma) que comieran, que no se apresuraran. { p30.4 }
  • Pero yo estaba desesperada, porque yo sabía dentro de mí, que algo no estaba bien, y que había que apurarse. { p30.5 }
  • Entonces yo ahí, casi estaba gritándoles, y les decía que por favor, que La Voz me dijo: ¡Vete! ¡Salgan! ¡Salgan! ¡Salgan! Y yo les decía, pero ellos no me hacían caso. { p30.6 }
  • Entonces, en un momento, cuando estaba allí, como que mis ojos se abrieron, y mi pensamiento como que se abrió, y me pude dar cuenta que las personas que estaban ahí, yo las conocía, (de hecho: las conozco). Y para mí es muy triste, porque cuando usted conoce las personas, pues ya uno les toma cariño, y como son hermanos, pues, es aún más triste. { p30.7 }
  • Entonces cuando vi eso, La Voz me dijo: “Vete. La suerte ya está echada sobre ellos”. Así que yo salí llorando. Estaba casi sin aliento. No lo podía creer. Eran hermanos que yo conocía de aquí (de Puerto Rico) y de Wooster Massachusetts: donde tuve el privilegio de estar en esas iglesias. { p30.8 }
  • Y La Voz me decía: Ve a casa. Ve a casa. { p30.9 }
  • Entonces, yo empecé a correr, y en el camino, yo empecé de casa en casa a gritar a las personas: ¡Salgan! ¡Salgan! ¡La tormenta se avecina! ¡Por favor! ¡Salgan! ¡Salgan! { p30.10 }
  • Entonces, muchos salían, y yo los veía que estaban con »aretes, »pinturas, »brazaletes y »collares. Y yo decía: Pero SEÑOR, estos no son adventistas ¿quiénes son? Y La Voz me dijo: “Estos son los de La Última Hora, sígueles hablando. Entonces cuando Él me dijo así, yo le dije: SEÑOR, ¿y los adventistas?, y Él me dijo: Ya pasó su hora. { p30.11 }
  • En ese momento yo caí desmayada al piso, el dolor era muy grande por escuchar esas palabras. Entonces un personaje hermosísimo, hermoso, me levantó y me dijo: Hija: ¡Corre! ¡Escapa por tu vida! y sigue en el camino levantando la voz. { p30.12 }
  • Así que corrí entre muchos que corrían en mí misma dirección, y era la carrera tan grande que yo llevaba, que los sobrepasé, y corrí hasta que yo no veía a nadie corriendo al lado mío. { p30.13 }
  • Entonces empecé a pasar por casas, y adonde fuera, yo les avisaba, y uno que otro salían, y se unían al grupo de los que íbamos corriendo. { p30.14 }
  • Luego, (después de eso) entramos en la montaña, y yo pensaba: SEÑOR, dónde se alojará tanta gente. Pero una voz me consolaba y me decía que todo estaba ya dispuesto, que no me apurara. { p30.15 }
  • Así que muy alto en las montañas, yo veía más cabañitas pequeñas, pero estaban rotuladas, y por alguna razón, (no sé por qué, pero por alguna razón), cada uno que iba allí conmigo, sabía dónde le tocaba. { p30.16 }
  • Entonces, hermanos adventistas que ya estaban en ese lugar, que ya estaban allí de antemano, los seguían a sus lugares, (ya destinados para ellos), y estaban ellos gozosos, recibiendo todas estas personas, e indicándoles dónde iban ellos a estar. { p30.17 }
  • Entonces cuando ellos llegaron ahí, todos comenzaron a llorar de agradecimiento, y nos decían: ¡Gracias! { p30.18 }
    • Porque nosotros estábamos cómodos. { p30.18.1 }
    • Nadie nos había dicho nada. { p30.18.2 }
    • Y nosotros estamos ahora aquí, salvos de la tormenta gracias a ustedes. { p30.18.3 }
    • ¡Gracias! ¡Gracias por decirnos! { p30.18.4 }
    • »Y estábamos todos gozosos, »y nos abrazábamos, »y orábamos, »y le dábamos gracias al SEÑOR por esa oportunidad. { p30.18.5 }

Así que, estuvimos ahí, y comenzó el atardecer, donde (desde la montaña) yo veía como en la llanura, ya se iba poniendo oscurito. Entonces, cuando ya se puso totalmente oscuro, escuché un estruendo en el cielo y miré, y cuando miré, vi grandes bolas de fuego que estaban bajando. Mi corazón se me quería salir del pecho, porque en el estruendo que bajaban estas bolas de fuego, yo, sentía que todo mi ser temblaba, todas las montañas estaban también temblando, y vi que muchas personas estaban en diferentes montañas cerca de nosotros, porque cuando las bolas de fuego bajaban, como que daban un resplandor cuando pasaban por las montañas, y me pude dar cuenta que nuestro grupo, no era el único que estaba ahí, sino que habían otros grupos en otras montañas. Pero estas bolas comenzaron a golpear las llanuras, y se oían gritos estridentes de personas por unos segundos, y luego pues ya cesaba. Así que supe entonces, que por alguna razón, (no sé cómo, pero por alguna razón) en mi mente algo me decía: “Las Plagas ya están comenzando, ya comenzaron”. Entonces le dije a todos: Por favor, »vamos a arrodillarnos, »vamos a clamar, »vamos a clamar a DIOS, que nos proteja, y así pues lo empezamos a hacer, mientras las bolas de fuego seguían cayendo. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p31}

Ya cuando estábamos ahí, ya el panorama cambió, y luego yo fui llevada de aquel lugar a un lugar más alto. Estaba ya entonces más arriba de las nubes, y podía ver hacia abajo que había muchas calamidades de gran magnitud, que me era imposible fijarme en ellas sin estremecerme, y Mi Acompañante me dijo: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p32}

“Mira otra vez”. Cuando me dijo así: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p33}

  • Cuando miré: mi vista se abrió como si fueran binoculares, (que se ajustan para ver mejor), y enfocaron en las personas que estaban sufriendo. Fue horrible la escena que vi, muy horrible. { p34.1 }
  • Yo vi allí personas: { p34.2 }
    • Pastores adventistas. { p34.2.1 }
    • Feligreses. { p34.2.2 }
    • Vi gente muy amada, y muy conocida allí. { p34.2.3 }
    • Vi familiares. { p34.2.4 }
    • Vi líderes. { p34.2.5 }
    • Allí, (desde los grandes): todos estaban sufriendo ese gran tormento. { p34.2.6 }
  • Pedí que por favor, ya no quería ver más, pero Mi Acompañante me dijo: “Es necesario. Es necesario”. Entonces, ya cuando estaba allí mirando todas aquellas cosas, (que ya casi mi vista yo no la quería ni fijar en eso) se me cambió el panorama. { p34.3 }
  • Entonces, entré a iglesias adventistas, donde vi, como oficiaban los líderes y los pastores. Entonces ellos estaban allí, y estaban clamando, estaban “como clamando” para que DIOS los librara de aquel mal, pero la liberación no les llegaba. { p34.4 }
  • Entonces los feligreses les gritaban: “¡Ustedes siempre nos dijeron qué hacer! ¡Siempre obedecimos! ¡Y mira ahora lo que nos está pasando! ¡Clamen a DIOS, a DIOS, para que nos libre! Pero la liberación no venía de ningún lugar. { p34.5 }
  • Luego, al salir de aquel lugar, fui llevada a un salón grande, y todos estaban allí aquejados por la enfermedad. Todos se quejaban, murmuraban. Y vi a alguien que estaba como en un asiento, (en un escritorio), y él firmaba algo, y repartió muchas hojas, y esas hojas las regaban por diferentes lugares. Luego vi esas hojas, y escuché algo, una voz bien fuerte gritó; ¡Muerte! { p34.6 }

Así que yo me sentí desfallecer y caí otra vez de rodillas, y Mi Acompañante me levantó y me dijo: “Vamos. Es hora”. Así que fui llevada al monte con las demás personas, y comenzamos allí a clamar día y noche, día y noche, pero algo maravilloso pasaba: Mi Acompañante no se iba de allí, y me dijo: “Calma. No te desesperes. Observa”. ¡Fue tremendo!, porque, en ese momento, mis ojos, como que se pudieron abrir, y vi Ángeles que rodeaban las montañas, donde estaban Los Hijos de Dios. ¡Aquel espectáculo era maravilloso! Yo los veía cogidos de la mano, (todos), haciendo un círculo alrededor de las montañas, y ahí tuve la seguridad de que nada podía pasar Aquel Cerco, nada lo podía atravesar. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p35}

Luego de eso fui bajada al monte, y yo le contaba a los demás: que yo había visto, y que estábamos allí alabando al SEÑOR, y glorificándolo, porque, ellos se gloriaban cuando decían: “Nos sentimos en peligro, pero ya no, porque EL SEÑOR nos está protegiendo. Mandó sus ángeles a que estén aquí con nosotros”. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p36}

Así que ya era tarde en la noche, ya estaba oscureciendo, y cuando comenzó a oscurecer, comenzaron a aparecer Ángeles. Había uno por cabaña, y nos guiaban hasta bien adentro, en lo más recóndito de las montañas, y allí nos comenzaron como a guardar en lugares que ya estaban especificados donde teníamos que llegar, pero yo le dije a Mi Acompañante, le hice una pregunta: ¿Es aquí donde nuestro pan y nuestras aguas estarán seguras, verdad? -le decía yo-. Y Él me dijo: “Sí, solo hasta aquí será: al final de La Siega”. Entonces yo le decía: Pero eso no es lo que nos decían, nos decían: que no teníamos que hacer ningún tipo de preparación, porque todo iba a estar seguro. Entonces Él me decía: “No. Hasta aquí, hasta aquí es que va a estar seguro. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p37}

Entonces yo le dije: Te quiero preguntar: ¿Por qué sembrábamos, y rápido crecían hojas y frutos allá en las cabañas? Entonces, Él me dijo: “Ven. Ven y ve”. Yo fui llevada al lugar de las siembras, y veía que los hermanos sembraban. Y hermanos, vi algo allí maravilloso, algo que me da una esperanza en EL SEÑOR, ¡grandísima! Yo ví Ángeles, que venían con gotas de agua, y esas gotas eran brillantes, y ellos las depositaban encima de cada planta o árbol que allí se sembraba, ¡Y rápido, rápido crecían y daban fruto! Entonces yo le pregunté, le pregunté y le dije: ¿Qué son esas gotas? Y Él me dijo: “Ven y ve”. Entonces ví, como del Río De La Vida, allá en El Cielo, Ángeles (rápidos y prestos), recogían gotas y las traían a La Tierra para regar los cultivos. Yo lloré de la alegría hermanos. ¡Yo estaba tan contenta! {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p38}

Y luego fui llevada a lo más recóndito de las montañas, (luego que me presentaron esto), ya en la montaña escuchábamos que había mucho ruido, mucha algazara en la llanura, y una gritería, y yo lo podía escuchar, pero los que allí estábamos nos sentíamos seguros, nos sentíamos que nada nos podía pasar, pero sufríamos, sufríamos por aquellas personas que estaban en la llanura, esos gritos nos atormentaban, era bien difícil poder seguir escuchando lo que en la llanura se escuchaba. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p39}

Pero ya luego miré al cielo, no sé por qué, algo me llamó la atención, y vi el número siete. Era un siete gigante, ¡gigante!, en el cielo, y le pregunté; ¿Qué es esto?, y Mi Acompañante me dijo: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p40}

“Esta es La Séptima Plaga”. Entonces, tan pronto el acabó de decirme eso: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p41}

  • Hubo un estruendo, todo se comenzó a estremecer. { p42.1 }
  • El mar rugía. { p42.2 }
  • Las olas trepaban los montes. { p42.3 }
  • Y la tierra rechinaba como una puerta con goznes viejos. { p42.4 }
  • Y estaba todo (*)revolcado. { p42.5 }
  • Sentíamos que todo se nos venía encima. { p42.6 }

Entonces pregunté a Mi Acompañante: ¿Verdad que es JESÚS? ¿Es JESÚS el que viene? Y me dijo: “Sí, llegó la hora”. Mi Acompañante se alejó de mí, y me dijo: “Tengo que irme, y tú también”. Entonces yo le digo: ¿Cómo? ¿A dónde te vas? Entonces me dijo: “Voy a La Hueste Angélica, a tomar mi lugar, pero pronto te veré otra vez”. Entonces le pregunté: ¿Y yo, a dónde voy? Y me miró sonriente y me dijo: “Al mundo. Vas a ir al mundo. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p43}

Y diles: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p44}

  • Que ya nos estamos preparando, porque EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES, ya regresa por los suyos. { p45.1 }
  • Que pongan en balanza lo celestial, versus lo terrenal. { p45.2 }
  • Y luchen porque nadie les quite su corona. { p45.3 }

Vi el celaje cuando El Ángel partió al Cielo. Todo se detuvo, ya no vi más. Pero escuché Una Voz que me dijo: {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p46}

  • ¡Corre! ¡Ve! ¡Corre! { p47.1 }
  • Diles que se preparen. { p47.2 }
  • YO les estoy abriendo puertas que nadie puede cerrar, para que se alisten. { p47.3 }
  • Que no malgasten las cosas. { p47.4 }
  • Que se apresuren solo para alistarse para este momento, porque no hay tiempo que perder. { p47.5 }

Muchos no te van a escuchar, pero diles, porque Los Entendidos: entenderán, y Todos Los Que Se Hallan Escritos en El Libro De La Vida, van a poder entender. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p48}

Allí hermanos, yo desperté con la urgencia de compartir esto con cada uno de ustedes. (Como siempre les digo hermanos): {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p49}

  • Yo no soy nadie. Yo soy la primera que tengo que alistarme delante del SEÑOR. { p50.1 }
  • Pero por favor les pido: EL SEÑOR viene pronto, todas Las Señales; todo lo que está pasando: nos lo indica. { p50.2 }
  • Hermanos por favor ¡alistémonos! { p50.3 }
  • Por favor, hagámosle caso a lo que DIOS nos está diciendo. { p50.4 }
  • Pongamos nuestras vidas, nuestras cosas, todo delante del Altar del SEÑOR, para que EL SEÑOR nos abra puertas que nadie puede cerrar. { p50.5 }

Es mi deseo y oración que todos nos salvemos, aunque en el sueño, vi que no todo era así. Es mi deseo, y oro por esto. Qué EL SEÑOR me los bendiga, y que podamos vernos en La Patria Celestial. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p51}

*Aclaración de Palabra {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p52}

(*)revolcado: En Puerto Rico esto significa: que algo está hecho un tremendo desorden. Que todo ha sido muy mezclado, al punto que ya no se reconocen, o no se encuentran las cosas, y se pasa muchísimo trabajo para volverlo a recoger, y que quede todo organizado como debiera estar. {Daisy Escalante Testimonio: 12-05-2017 #01, p53}