Amados, 11 de enero del 2019. Hoy se me llamó la atención al Mensaje de los Tres Ángeles. Se me dejó saber que no se podrá salvar nadie que lo esté violando deliberadamente, porque estos mensajes son una extensión del decálogo. Se me dejó saber que Cristo Jesús ha hecho todo por nosotros, y a menos que entendamos esto a su cabalidad, no podremos ser merecedores de su reino sempiterno. Las escenas que pasaron frente a mí fueron rápidas pero muy claras, estaba parada en un lado del espacio mirando el globo terráqueo y vi un rayo, como un relámpago rodear la tierra. Este paso frente a mí y al verle más fijamente vi que era un ángel de hermoso aspecto, y en su mano un escrito; primer mensaje angelical.
Mis sentidos se alertaron al ver esto y escuché decir: apocalipsis 14:7. Diciendo en alta voz: temed a Dios y dadle honra porque la hora de su juicio es venida y adorad a aquel que ha hecho el cielo, la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Al pasar esto frente a mí y poder leerlo sentí una fuerza genuina, viva, que me llenaba de gozo y también de preocupación. ¡El juicio!, corrió mi mente como una gacela montés, ¡el juicio! ¿y yo cómo estaré? -pregunté-. Mi alma se angustió por mí y por otros que llegaron a mi pensamiento. Se me dejó saber que este mensaje al que lo recibía creará en él una fuerza viva, que producirá un deseo desesperado de ponerse a cuentas con Dios y entregarse a Él para que Él cambie y limpie su vida. Se me dejó saber que ninguno que no aceptare ésto podrá vivir eternamente y que toda nuestra atención debe dirigirse a ésto, ninguno es capaz por sí mismo de hacer el bien, más recibiendo este mensaje, la humillación y la acción en la que nos envuelve el Espíritu Santo nos llevará a la escuela de la ciencia celestial del bien vivir, y hacer desde aquí una antesala de la celestial.
Se me dejó saber que las inagotables provisiones del cielo están disponibles para nosotros y que muchos por ignorancia, descuido o rebeldía no echan mano de ellas. También se me dejó saber, que éstos no podrán heredar la vida eterna ya que han descuidado una salvación tan grande. Se me dejó saber que nadie que mueve un bloque de estos mensajes será salvo y que el estudio indolente de ellos les será su propia condena. Pude entender que cuando sus palabras llegan y recibimos sus instrucciones, éstas toman posesión de nosotros, entonces Jesús, en una presencia viva en nosotros, que toma control para siempre de nuestros pensamientos, ideas, acciones y sentimientos; y así no vivimos nosotros ya con nuestros propios deseos sino que Él vive en nosotros, y de esta manera su carácter se duplica en nosotros haciéndonos así reflejos suyos en este mundo en precepto y ejemplo, y logra una transformación de vida para vida.
Se me dejó saber que este es el milagro de los milagros, es el cambio obrado por la palabra de Dios, es uno de los muchos misterios que éste encierra en sus páginas para aquel que la ve como un tesoro de vida. Se me dejó saber que hay libros en el cielo, uno de ellos; el libro de las memorias, en éste, todo acto, pensamiento, deseo acariciado, y aún sin acariciar, están en él anotado; cada palabra es estrictamente registrada, muchos dicen saber y obedecer este mensaje, más son igual de culpables que el que se droga sabiendo que ésta lo destruirá. Los nombres de estos pueden aparecer en grandes letras en los libros de la iglesia, más en el cielo, en el libro de la vida, no se reflejará su nombre jamás. Dijo mi acompañante: qué triste, que teniéndolo todo a su disposición sean por indolentes hallados faltos.
Vi en esos momentos, amados, otro ángel pasar frente a mí, y pude leer lo que llevaba en el rollo abierto que llevaba en su mano; Apocalipsis 14:8. Y el otro ángel le siguió diciendo: ha caído, ha caído Babilonia, aquella grande ciudad porque ella ha dado a beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. Mis sentidos, ya despiertos se pronunciaron más, y vi como una ciudad en montañas con una mujer coronada y vestida de rojo se caía, y que su caída era tan terrible que no conseguía pararse de sus pies. Se me dejó saber que esta mujer representa la Roma papal, y que su fin está sumamente cercano, más antes de su irremediable caída, llevará consigo cautivos a muchos, y muchos aún irán con ella por sus propios pies.
Se me dejó saber que cada caso es escrutinadamente y minuciosamente investigado, y nada escapa al ojo investigador. Se me alentó a decir que si no prestamos la debida atención a esto y luchamos con ruego, temor y temblor por nuestra salvación, buscando el rostro de nuestro amado Señor, en arrepentimiento genuino, seremos hallados faltos y descartados de la herencia eterna. También amados, se me dejó saber que el cielo lo ha hecho todo por nosotros, más no hará lo único que nos toca hacer, es a saber; reconocer nuestra condición, humillar nuestro corazón en oración y ruego deseando el perdón inmerecido pero imputado a nosotros por gracia de Dios, y así se producirá el cambio por Él en nosotros y seremos transformados a Su imagen y semejanza para Su gloria y Su honra. Se me dijo que nos están midiendo, que cada uno está siendo medido, y cada día debemos llevar esto presente ante nosotros, pues sólo así estaremos conscientes y desharemos el hechizo infernal que el enemigo nos desea poner diariamente en nuestras vidas, por el poder de Cristo Jesús obrando en nosotros.
Entonces, mientras escuchaba todo esto mi acompañante preguntó: ¿cómo desean salvarse sin esto?. Y él mismo contestó: ninguno que así no haga lo logrará. No debemos beber del vino falso que consiste en doctrinas falsas. Me dejó saber que si nos alejamos de un así dice Jehová y aceptamos falsas doctrinas, ya sea porque la aprendimos de nuestros padres o porque el clero las enseña, caeremos bajo la condenación pronunciada contra Babilonia porque estamos bebiendo del vino de sus fornicaciones. Me dejó saber una cita del conflicto de los siglos, está en la página 364, que dice: todos aquellos que apelen a la autoridad humana, las costumbres de la iglesia o las tradiciones de los padres y no presten atención a la amonestación que encierra las palabras de Cristo, en vano me adoran y enseñan doctrinas y mandamientos de hombres. Se me dejó saber que no basta tener buenas intenciones, o creer hacer lo que es justo, o hacer lo que los ministros dicen, la salvación de nuestra alma está en juego y sólo a nosotros se nos pedirá cuentas de nuestra alma. Tenemos el deber de escudriñar por nosotros mismos las escrituras y aprender directamente de ellas, en ningún momento debemos de apartarnos de la dirección de ésta para poner nuestra vida en manos de hombres.
Se me dejó dicho que mientras más nos acercamos al fin, más estará mezclada la falsedad con la verdad, y sólo los que estén apegados a un escrito está, podrán tener el discernimiento para distinguir la verdad del error. Dijo mi acompañante: para esto es el zarandeo, los que no estén bien anclados y sean lectores superficiales se hundirán como cuando se paran en arenas movedizas; éstos, viviendo en un nivel bajo, nunca escudriñaron las escrituras como debían hacer y así sucumbieron. Y siguió diciendo: hay una forma de religión vana y liviana que se espacía sólo en el amor de Dios hacia el pecador sin tener en cuenta sus acciones, y esto, le hacen creer al pecador que Dios les recibirá aunque sigan pecando en sus acciones a conciencia. Este mensaje liviano muchos lo aceptan y creen que con esta norma tan baja podrán ser salvos, pero tanto el que lo predica como el que la cree está totalmente engañado. Dios es un Dios de gran norma elevada -decía-, donde ha probado a través de muchos mortales, como nosotros, y aún en su propia vida, que ésta está al alcance y nada que solamente sea un alta norma, será la que nos capacite para la vida inmortal; cuidado con el que sólo habla de creer en Jesús y el amor, porque el evangelio de Dios incluye reconocer nuestra condición, humillarnos en ruego de perdón, creer que somos perdonados y caminar en vidas santas ante Él, esa fue la norma que se aplicó en el cielo con los ángeles que regresaron luego del engaño, y es la que desde la fundación del mundo es verdaderamente aplicable y regeneradora para librar el alma mortal y elevarla a la inmortalidad.
Se me dejó saber que el poder de Dios es más que suficiente para cambiar cualquier mortal de muerte a vida, y algo menos que esto es una apostasía sutil del engaño. Se me dejó saber que el mundo está pereciendo por falta del verdadero evangelio, son muy pocos, aún contados con la palma de una mano mortal los que predican verdad sin mezcla de traducción humana, más los entendidos entenderán, que no puede haber una real conversión sin que los frutos se vean y se vea un cambio genuino. Me siguió diciendo: podrán venir maestros vestidos de luz angelical para engañar aún a los escogidos, pero sabed que el amor de Dios no encubre, justifica o excusa los pecados; no se aceptará en el cielo a nadie que pretenda tener fe en nuestro amante Dios y sin embargo es desleal a sus mandamientos, no hay excusa para el pecado o la indolencia, la justicia de Cristo no es un paraguas que nos cubre mientras seguimos pecando a ciegas, esto es un vil engaño; sólo un verdadero arrepentimiento y conversión nos hace, por gracia de Él, merecedores de su justicia y sólo por su ayuda y poder llegar a ser perfectos en Él. Y siguió diciendo: cuando excusamos el egoísmo en nosotros, los malos pensamientos y las malas palabras, educamos el alma para el mal; el amor de Dios por el pecador no lo hace débil, ni bajar su norma, sino que lucha con el mortal para elevarlo más a ella, Dios no transigirá con el pecado, ni le dará prosperidad mientras siga su curso errado y torcido, sólo podrán ser sus pecados cubiertos en virtud de un fiel arrepentimiento porque Dios no cubrirá el mal con el manto de su justicia.
Se predica que la justicia de Cristo es para cubrir pecados, más yo os digo que la justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados que no han sido confesados ni abandonados, es solo el principio que transforma el carácter y dirige la vida del que así lo permite; la santidad es ser íntegro con Dios, es una entrega total del corazón y la vida que así se revela en los principios del cielo; el evangelio es Cristo en la vida y esto es vivo y activo, es la gracia de Cristo revelada en el carácter y desarrollada en las buenas obras. Entonces, en ese momento amados, hizo una pausa y continuó diciendo: en el cielo sufrimos mucho las penurias, sufrimientos y agonía de nuestro amado Cristo Jesús al venir a este mundo y sufrir por el pecador condenado y destinado a muerte eterna; Jesús vino para traer paz, esperanza y vida para los que la aceptaran, Él murió no para salvar al hombre en sus pecados sino que murió para salvarlo de sus pecados, un solo pecado no confeso y abandonado cerrará las puertas del cielo, por esta razón Jesús vino a morir por el mortal porque aún con una mancha de pecado nadie puede ser salvo, más la sangre de Cristo solo servirá para los que vuelvan su lealtad solo a Él en obediencia a la ley que han pisoteado; todos han caído en la trampa de satanás, de inducirlos a pecar para luego abandonarlos al desespero en busca del perdón, más no debemos desesperarnos, si el enemigo nos vence corran en busca de ayuda en acción de humildad y aceptar el perdón de Cristo Jesús por la fe para que no estemos en posición de desventaja, al arrepentirnos y creer en la purificación del poder de Dios, su gracia de salvación les ofrecerá gratuitamente, este don es otorgado a todo aquel que busca; recordando a David, un hombre según el corazón de Dios, éste reconoció su condición de pecaminosidad, se humilló y confesó arrepentido su pecado y surgió una re convicción, sintió profundamente la convicción del perdón y dijo: bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad.
Siguió diciendo, amados hermanos: deben luchar como lo hizo Cristo Jesús. Me dijo: Él fue tentado en todos los puntos como nosotros y se mantuvo en voluntad rendido y santificado ante su Padre, sin ceder a lo más mínimo a hacer el mal y sin manifestar rebelión contra Dios; Él descendió del cielo no para hacer su voluntad sino de aquel que le envió. Entonces, amados, hizo una pregunta: ¿qué es santificación?. Y Él mismo contestó: Es darse uno mismo en forma plena y sin reserva en cuerpo, alma y espíritu a Dios, tratar justamente, amar la misericordia y andar humildemente con Dios, conocer y hacer la voluntad de Dios sin tomar en consideración el yo o el interés propio, y tener una mente celestial pura, abnegada, santa, sin mancha ni arruga; la vieja naturaleza engendrada en sangre y de voluntad hacia la carne no podrán nunca heredar el reino de Dios, dijo; es deber de cada mortal que desea heredar la patria celestial renunciar a sus viejos caminos, tendencias hereditarias, hábitos antiguos porque la gracia no se hereda; por eso el nuevo nacimiento se efectúa en tener motivos, nuevos gustos, nuevas tendencias, los que así son engendrados por el Espíritu comienzan a vivir una vida nueva y llegarán a ser participantes de la naturaleza divina y en todos sus hábitos y prácticas demostrarán su relación con Cristo Jesús.
Mientras yo meditaba esto, amados, en todas estas palabras, continuó diciendo: si llegan a ser participantes de la naturaleza divina podrán ser puros, santos e inmaculados; no debe ninguno disculpar su temperamento, tendencia hereditaria, celos, envidias, egoísmos, ni ninguna cosa que deforme nuestro carácter; Dios les llama a gloria y virtud, y se debe tener el deber de obedecer al llamado si deseamos obtener la vida eterna; recordad que sólo por medio de la fe es que podemos obtener poder para obedecer la santa, pura y perfecta ley de Dios; recordad que ésta fue la acusación del enemigo “no se pueden obedecer los mandamientos de Dios”; pero Cristo Jesús vino haciéndose carne como nosotros para probar a la humanidad que si era posible y así la divinidad confinada con la humanidad, es decir, estar crucificado con Cristo Jesús hace posible en nosotros el obedecer cada uno de los preceptos de Dios.
Y siguió diciendo: examinad vuestro corazón, imiten en sus vidas el modelo divino y todo les saldrá para vida eterna. Sincerarse con Dios no es suficiente porque hay camino que al hombre le parece derecho pero su fin es camino de perdición; recordaos el joven rico, recordaos las vírgenes fatuas, eran tibios, sinceros y pensaron estar en la senda correcta que conduce al cielo más no fue así, la cruz se halla en la intersección de dos caminos totalmente opuestos y a vosotros os toca elegir; paraos y analizar vuestro camino pues el Señor Jesús pone una senda delante de vosotros de vida y otra de muerte, su invitación es el anhelo de que vosotros escojáis el de la vida; sólo si permiten una real regeneración en vuestras vidas, seguía diciendo, estaréis tomando el sendero que da acceso a la ciudad de Dios; muchos y millones profesan seguir a Cristo y no tienen una religión genuina, pero si realmente quieren vencer ésta es la clave: “seguid la paz con todos y la santidad sin la cual ninguno verá al Señor, más esta paz no es a costa de pisotear la verdad sino exaltarla y la santidad es integridad para con Dios, una entrega total absoluta en obedecer y hacer la voluntad sin preguntas”.
Dios no aceptará otra cosa que no sea pureza y santidad, una mancha, una arruga o defecto de carácter, esto los excluirá para siempre de la herencia celestial, de sus glorias y tesoros; recordad que los rasgos de carácter que cultivéis en la vida no serán cambiados ni por la muerte ni por la resurrección, os levantaréis con la misma disposición que teníais en vuestro hogar y sociedad, todos tendrán luz suficiente para ver sus pecados y errores, y si lo desean sinceramente y anhelan dejarlo, se perfeccionarán en la santidad del Señor y se les dará toda la ayuda celestial para lograrlo; el Santo de Israel es demasiado puro para contemplar la iniquidad, un pecado es tan grave como otro a su vista y no hay excepciones en un Dios imparcial, y me dijo: Salmo 24:3-4. Y siguió diciendo: el único carácter que es de valor ante la vista de Dios es aquel que carece de egoísmo, y esto necesita ser sacrificado y morir diariamente, hay una urgente necesidad de decidir, tener una diaria conversión hacia Dios, trabajar mientras dure el día porque vendrá la noche cuando nadie puede obrar; sólo unos pocos dentro del gran número de los habitantes de la tierra serán salvos para vida eterna, más las masas que no perfeccionaron sus almas en la obediencia de la verdad serán destinadas a la segunda muerte, a todos se les ha abierto una fuente para lavar sus impurezas, se ha provisto el remedio para el pecador más este no se podrá aplicar si no es aceptado por la fe y anhelado desesperadamente; debe haber un verdadero arrepentimiento de reconocer vuestra maldad y esto debe ser sin engaño ni hipocresía; y me dijo: Hechos 3:19; la puerta del corazón debe ser abierta, y me dijo: Apocalipsis 3:20. El ojo del Eterno no dormirá, conoce todo pecado oculto y los culpables saben exactamente que los pecados que han de confesar para que sus almas puedan quedar limpias delante de Dios; Él conoce todo sobre vosotros y los motivos que nos mueve, todos tendrán luz suficiente para ver sus pecados y errores, y así tendrán la oportunidad de aceptar o rechazar el perdón; esforzaos -me decía-, pues vuestro galardón es grande en los cielos, esforzaos por ser despojados del yo, y cuando el corazón sea purificado es deber de cada uno mantenerlo sin contaminación, recordad que cada uno deberá encontrarse cara a cara con el juez, y los pecados secretos serán expuestos a la vista de todos y me dijo: Lucas 8:17. Es necesario experimentar un nacimiento nuevo en Cristo Jesús, y esto es una experiencia rara en esta época del mundo, más es necesaria y no es más difícil que antes y sin embargo ninguno estará listo sin ella; pronto, muy pronto todos quedarán en dos grupos, los que guardan los mandamientos de Dios y los que adoren a la bestia y su imagen y reciban su marca; el sábado será la piedra de toque a la lealtad, más la forma vana de adorar al qué dice ser mi pueblo no lo habilitara para la prueba final.
Mientras mis oídos, amados, como auto parlante escuchaban tamaña verdad, que pasaba ante mí; otro ángel de luz con otro letrero que decía: si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en la frente o en la mano, él también beberá del vino del furor que ha sido vertido puro en la copa de su ira, y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero, y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás, y no tienen descanso ni día ni noche los que adoran a la bestia y su imagen y cualquiera que recibe la marca de su nombre, aquí está la paciencia de los santos quienes guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Apocalipsis 14:9-12.
No os penséis que Dios puede ser burlado, me dijo, el sello de Dios nunca será puesto en la frente de una persona impura, es decir, en la frente de los humanos ambiciosos y amadores del mundo, es necesario poseer el manto de la justicia de Cristo pues nadie entrará en su propia ropa ni por sus propios méritos; estamos en peligro de ser llenada nuestra mente en congojas y pensamientos mundanos, el tiempo del sellamiento es muy corto y pronto pasará, me siguió diciendo. Ay amados, me siguió diciendo: ninguno que no posea el carácter del Maestro lo recibirá, ninguno que no lo posea, ninguno que no posea el carácter del Maestro lo recibirá. Me volvió a repetir: una gran multitud recibirá el desengaño muy amargo en el gran día de Dios porque muy pocos están dispuestos a humillarse hasta el polvo como niños para poder recibir la herencia celestial; la prepotencia, la soberbia, la competencia, la arrogancia, el despotismo, la elocuencia, la sabiduría humana vino a reemplazar la sencilla y clara verdad de Dios, no hay espacio para ellos en sus vasos llenos, la técnica humana y las herramientas humanas vinieron a reemplazar el gran consolador, la ciencia vino a cancelar la palabra de Dios y la falsa historia vino a cambiar la verdad divina; insensatos en su propia opinión claman por todo lo alto su salvación y la de otros y muchos exclaman amén, más yo os digo que ninguno verá la herencia eterna porque no reconocieron el día de su salvación y despreciaron por fábulas humanas una salvación de herencia inmortal. Entonces en ese momento, amados, calló por un momento y luego continuó: ¿acaso para el mortal, la inmortalidad es muy poco que mientras posea lo que desea su corazón en la vida mortal se conforma con esto y desprecia la herencia inmortal?, allí llorará el valiente y correrá el hombre de guerra porque su día es venido y nada lo detendrá, allí será el llorar y el crujir de dientes por tanto recuerda de dónde has venido y arrepiéntete.
Ahí amados desperté, y ha sido para mí el gran tema de estudio en mi vida y ruego a Dios que también sea en la vida de ustedes. Que Dios les dirija, que Dios les bendiga y que podamos ser todos victoriosos de la mano de Cristo Jesús. Bendiciones.