En sueños, yo veía un gran barco anclado en una bahía. Su aspecto era imponente, fuerte, y de gran capacidad de tripulantes. Vi cómo muchos, hacían varias filas para subir a él, y en la puerta, los dividían por secciones. Dentro de dicho barco, se veía todo como si fueran calles normales, con grama y cemento; más, todo ficticio. Daba la impresión de un gran barrio de varios niveles. »Cuartos amplios y »cómodos, »con su lugar de aseo y »taza también amplios. »Cortinas bordadas, »un gran televisor, »cama amplia, »piso alfombrado, »con clima integrado. ¡Era un espectáculo de comodidad a los que allí estaban! Un recordatorio en la mesa de noche, que decía: el horario de las comidas, y que no se traían a la habitación. Llegado el momento de dicho horario, salieron muchos al comedor. El primer día: era una amplia variación de alimentos, y todos gozosos la disfrutaban. Pasados los días, los alimentos disminuían, y unos pasaban de piso en piso en aquel gran barco, para ver qué podían conseguir de alimento, que otro hubiera dejado. Así pasaron más días, y el caos, y el saqueo, era la orden del momento. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p1}
Una voz por altoparlante se dejó oír: “¡No se desesperen! Pronto llegará otra embarcación con suministro de alimentos”. Más, los que allí estaban, no reaccionaban. Acostumbrados a satisfacer sus deseos momentáneamente, se llevaban todo a su paso por conseguirlo. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p2}
Pasaron los días, y un barco se divisó a la distancia. Dieron el anuncio por los televisores de toda la embarcación, que los suministros llegarían ese día. Al terminar este anuncio, otro anuncio le siguió diciendo: “Una pandemia de gran escala mortal se ha desatado, y decenas mueren como peces fuera del agua. Necesitamos que antes de que reciban los alimentos, cada uno esté protegido ante tal mortal virus. El barco que llega, ya nos dio instrucciones. Bajarán los encargados de ayudarnos a protegerse. Y ya, luego de veinticuatro horas, se procederá a cargar nuestro barco de suministro alimentario”. La mayoría gritó eufóricamente de la alegría; otros se preocuparon; y otros se encerraron en sus cuartos. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p3}
Comenzó, (según ellos), la “protección” de los tripulantes. Uno a uno eran llamados, según su sección, para presentarse al lugar designado para la evaluación y administración del líquido intramuscular, que, (según) iba a ser “su protección” del virus mortal que se había propagado. Así, la mayoría hizo esto, y estaban felices, porque pronto tendrían sus barrigas llenas. Los que no fueron, (según ellos), “protegidos”, debían permanecer en sus camarotes, hasta que decidieran proceder a protegerse, (según ellos), como los otros. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p4}
Pasadas las veinticuatro horas, comenzó el movimiento de los suministros alimentarios. Estos eran porciones ya establecidas, fórmulas ya preparadas, y sólo era abrir y comer. Pensé: ¡Una comida tal no es segura, y no durará por mucho tiempo! Los que aplicaban para esto, se abalanzaron sin pensarlo sobre la comida, y luego fueron a sus lugares de descanso, al par que los que no cedieron, aguantaban hambre. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p5}
Pasado un tiempo, se dio la señal para la próxima comida. Y esta vez salieron de sus camarotes menos personas. Ellos cogieron y comieron sus porciones. Y las comieron allí, rápidamente. Pero sus rostros se veían raros. Estaban atontados. Sus cuerpos no tenían ya tanto vigor, y sus palabras eran lentas, pero aún así, estaban llevando sus bocas llenas, por la comida que aquellos les ofrecían. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p6}
Pronto, se desató una fiebre tremenda en todo rincón del gran barco, y muchos, debilitados ya, trataban de comer, pero no podían. Vi que el barco atracó cerca de la tierra, y los enfermos y moribundos eran tantos, que los tiraban al mar, para aligerarles su suerte más rápido: tanto encumbrados como pobres, por igual. Noté que el que dirigía la embarcación, estaba bien, y salió de ésta, y se adentró tierra adentro; y no le vi más. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p7}
Pronto, vi salir a los que se rehusaron a ser inoculados: »débiles por el hambre, »delgados y »pálidos, pero »caminaban sin vacilar tierra adentro, a unos montes allí cerca. Escuché a uno que gritó: “¡Fruta! ¡Aquí hay fruta!” ¡Y todos alzaron sus voces de alegría! {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p8}
De aquel barco no salieron más, y fui a ver. Cada camarote, pasillo y sala: estaba llena de personas muertas: en el suelo, sillas y camas. En las aguas, cerca del barco, flotaban cadáveres, y los peces comenzaban su festín. Pasados los días, La Peste fue fuerte, y vi hombres con trajes blancos, (todos cubiertos), acercarse y prender fuego a aquel enorme barco, para así, según ellos, evitar la plaga ambiental que se produciría por aquellos cuerpos sin vida, en estado de descomposición. Ahí yo no vi más. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p9}
Desperté. ¡Estaba muy sorprendida y triste por aquello! El sueño huyó de mis ojos, y se me dijo: “Hay camino que al hombre parece derecho, pero su fin: es camino de muerte. El que Conmigo no recoge: desparrama. Alistaos en Mis Ordenanzas, porque todo esto: corre a cumplirse”. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p10}
¡Oh hermanos, quiera DIOS que hagamos caso a Las Súplicas del Amor Eterno de CRISTO JESÚS, y no perezcamos »en la vacilación, »en la dilación, »en la inercia, »o la prepotencia! Es mi ruego y oración que así sea. Que EL ETERNO nos bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2024, p11}