Amados, 09 de marzo del 2020. En sueños yo estaba como en un puerto, e iba a coger un barco con otras personas porque había que llegar a otro lugar, porque había que salir con urgencia de esa ciudad grande donde estábamos. Así que nos montamos en el barco y nos fuimos a un lugar donde no había muchas personas para estar allí tranquilos. Llegamos entonces al lugar que íbamos y comenzamos a desembarcar, pero una situación muy difícil se desató, y tuvimos que quedarnos en el lugar que bajamos unos días, hasta que se calmara la situación para poder llegar al lugar a donde íbamos, que era una montaña. Mientras estábamos ahí esperando, vimos a una familia que conocía yo de tiempo, era una familia adventista; comenzamos a hablar de las cosas que estaban pasando, y de la preparación que Dios requería para estos tiempos finales. Les llevamos con nosotros hasta cierta distancia para ir al campo, pero ellos no quisieron continuar con nosotros porque tenían compromisos, y deseaban seguir con los protocolos de iglesia, pues ellos se sentían bien según expresaban, en el ámbito en que ellos estaban; así que se regresaron y nosotros continuamos el camino hacia la montaña. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2020, p1}
Cuando llegamos a la montaña había otras parejas más, una pareja de esposos, la dama estaba embarazada y estaba a punto de dar a luz, pero aún no tenía dolores. En ese momento agradecimos a Dios por haber estado en esa confusión y esa algarabía de esa ciudad, y haber salido ilesos de ahí, y haber llegado al campo. Así que salimos de una cabaña donde estábamos a ver el cielo. En ese momento era de noche, se veían las estrellas muy claras y hermosas. En ese momento mientras estábamos observando el bello cielo, vimos un avión a distancia, que le podíamos distinguir como que era un avión. De repente comencé a escuchar como tiros que salían de diferentes lugares, y no sabía de dónde porque era de noche; y mientras estaba tratando de resolver de dónde salían esos tiros, veo ráfagas de fuego que se concentraban en ese avión, y las ráfagas provenían de este, oeste, norte y sur. Y veo la nave caer, y con espanto le digo a todos los que estaban allí conmigo: miren, le disparan de muchos lugares a esa nave y se cayó; pero ¿cómo puede ser? ¿hasta dónde llega la maldad?, y todos los que venían ahí murieron. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2020, p2}
En ese momento mientras estábamos todos asombrados por esto que pasó, en el cielo se hizo una raya; donde estábamos nosotros en la montaña, desde allí salía esa raya hasta donde nuestra vista alcanzaba a ver, hasta otras montañas bien lejos; era una raya de un color rojo vivo. Yo le dije a un joven que estaba allí: corre, corre, trae tu telescopio. Pusimos el telescopio, y cuando comenzamos a ver la línea, la línea era de fuego; pero a simple vista no se veía el fuego, y cada vez se intensificaba más. Mientras observábamos la línea, ahí, del lado derecho de nosotros en el cielo, otra línea igualita salió al lado izquierdo de nosotros en el cielo, pero más pequeña. Y de la línea grande, de la derecha, salió como una ráfaga de fuego en forma de hombre, y corrió hacia la línea de la izquierda, que también era una línea de fuego, y comenzó a fusionarse con la línea; se le vio como con una forma de paloma, con alas muy grandes. Entonces los que veían conmigo esto, lo sucedido, me dijeron: mira, se convirtió en un ave. Y yo le decía: sí, pero esa no es un ave cualquiera, sino que tiene forma de paloma, y la paloma es representativa del Espíritu Santo. Entonces ella se fusionó con la línea, y se siguió extendiendo a muchas partes esa línea, en muchas direcciones, hasta que ya no veíamos el fin de esas líneas que engrosaban rápidamente y el fuego era más intenso. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2020, p3}
Veíamos toda esta actividad que era extremadamente rápida en el cielo, de pronto, de la primera línea que vimos, bien larga, que no veíamos su fin, que estaba a la derecha, salió un reloj; y el reloj, aunque estaba bien a la distancia, porque se veía en el cielo, yo vi bien claro los números de aquel reloj; y estaba la aguja para dar las doce, extremadamente cerca del número doce. En ese momento, al ver esto, corrí a decirle a las personas: miren, miren, ese reloj de fuego, atiendan. Pero unas personas decían: ay, pero si dice las 11:30 pm. Y yo les decía: no, no dice las 11:30, miren bien, miren bien, la aguja, esa aguja grande está llegando al 12, casi ya está ahí, le falta 1 o 2 rayitas para llegar al 12; y eso que ustedes están viendo de 11:30, según ustedes, es el segundero, el segundero va por el número 6, y va corriendo hacia el 12, eso quiere decir que cuando llegue allí, la aguja grande va a estar mucho más cerca de las 12 de la noche; pero no es que esté diciendo las 11:30. En ese momento muchos comenzaron a correr por muchos lugares, estaban corriendo y yo comencé a decirles: miren, miren, el tiempo se está acabando, por favor arrepiéntanse, y corrí con otros por muchos lugares, también diciendo a voz en cuello a muchos, que se prepararan. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2020, p4}
Pero las personas estaban pendientes a sus transacciones bancarias, a que la bolsa de valores se estaba cayendo, a toda transacción normal que se hace en el mundo, pero no estaban pendientes al cielo. Yo les instaba a que mirarán hacia arriba, porque estaba pasando algo ante ellos, el evento y las líneas de fuego que estaban corriendo por diferentes lugares, pero ellos no se estaban dando cuenta. Entonces, mientras corríamos, avisándole a todo el que podíamos por el camino, encuentro a la familia con la que yo había estado al principio, que le había dicho que se preparara, que el tiempo era ya casi cumplido, y yo le señalaba para el cielo para que viera las líneas de fuego, pero ellos miraban y no las podían ver. Ellos se gozaban por lo que yo les contaba, y lo que yo veía, pero ellos no podían ver las líneas. Entonces, mientras ellos miraban sin ver nada de la actividad celeste, se comenzó a escuchar estallidos por diferentes lugares. Vi que las líneas de fuego se pusieron mucho más grandes y se esparcieron por todo el cielo y lo llenaron de lado a lado. Y yo les decía: miren, vean. Pero ellos no veían. Entonces vi que comenzaron a salir, de esas líneas de fuego, destellos que alumbraban todo el cielo, y estábamos atónitos viendo aquello, pero tristes al mismo tiempo, porque los que nosotros queríamos que vieran no las podían ver. Vi mucha confusión en la tierra, pero el evento celeste arrobaba nuestra atención, era maravilloso aquel evento. Vi que los destellos que alumbraban con luz brillante eran ángeles, sus alas enormes y sumamente brillantes captaban toda mi atención. Les vi listos como para un gran combate, y pronto se multiplicaron como un cielo cuajado de estrellas y comenzaron su descenso a la tierra. Amados, ahí desperté. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2020, p5}
Qué espectáculo, amados, no tengo palabras para describir lo que mi ser sintió y siente ante tal evento. Mi ser rebosa de alegría y gratitud infinita ante el Padre celestial por dejarnos saber que no importa lo que esté pasando en este mundo, Él está al pendiente de sus hijos. Bendito Dios por sus misericordias que son nuevas por nosotros cada día. Que Señor les bendiga, amados, a todos. {Daisy Escalante Testimonio: 09-03-2020, p6}