Amados, marzo 9, 2018. A las 5:30 pm estaba meditando en las cosas que están pasando en este mundo, y las cosas que están pasando dentro de la iglesia, y en este momento, mientras mi corazón se derramaba delante del Señor. Escuché palabra del Señor que me dijo: escucha, escribe, y has saber esto. Estas son las palabras fieles y dignas que les voy a decir en este momento. El Señor dijo así:
Hay de ti Laodicea que con lisonjas te congracias con tus amantes, y has puesto como baluarte de la verdad la mentira, tus amantes te sedujeron y a una te apasionantes con ellos, de tal manera que se te olvidaron tus votos y te embriagaste en adulterios, te deposité mis atributos y mis más bellos tesoros te concedí, más tú te ensalzaste y no te acordaste de tu benefactor, ay de ti Corazín, ay de ti Samaria, como ovejas sin pastor te verán, te verán porque no echaste a ver el tiempo de tu visitación, te puse príncipe en tu medio, más solo se engordaron de beneplácito, a una torcieron el dicho y en conjunto se burlaron. A muchos les di mis dones, y les puse como heraldos en mi pueblo, les hice entendidos en grandes misterios, y les di el don de divulgarlos, más son más leales a ti Laodicea que a su benefactor, ¿cómo pues podrán congraciarse contigo y no pensar que no noto su traición?, te creías grande y poderosa, y no necesitaba de ningún bien pues crees que estás enaltecida y que posees todo y no te diste cuenta de que tienes gusanos que perforan tus entrañas aunque por fuera te vez entera.
Te seduje con amor verdadero, más tus pechos fueron mallugados por tus amantes y tus muslos fueron abiertos por extraños. Hiciste voto de traición y te envileciste aun sabiendo que eras mi amada. Desechaste mi amor y sacrificio y no contenta con eso deshonraste mi nombre y mi pacto. Ahora Laodicea ¿quién será por ti en el día de la apretura? ¿y quién te salvará en el día de la destrucción y de la aflicción?. Mis ropas no quisiste, las cambiaste por las tuyas propias. Tus ojos están ciegos y no pueden ver dónde estás parada. Tu vida es deplorable y ennegrecida porque no conociste el día de tu visitación. Muchos que se levantaron, por mi dicho amonestándote, hoy se congracian contigo y te desean por mantenerse en su estatus. La prueba les llegó y fueron más fieles a ti que a un escrito está. Ciegos guiando ciegos, mudos hablando a sordos.
Hay Laodicea como quise juntarte como a la gallina bajo sus alas, más tú envalentonada te saliste del cerco. Te puse pastor, lo convertiste en lobos y como hienas corrían en manada tras la presa. Fuiste medida, pero tu medida no produjo ninguna ganancia. Ahora Laodicea ¿qué harás si desechaste al único que te puede salvar?. En amores ocultos estabas, más tus entrañas me lo revelaron, y tu rostro ya no es para mí, y tus deseos fueron tras tus otros amantes. ¿Cómo pues serás librada de tus adulterios? ¿cómo pues podrás hablar de salud estando enferma?. Como me duele saber que fuiste muy alumbrada, y esa maravillosa luz la usaste para tu propia grandeza. Se despedazaron tus amantes por ti y no hechas a ver que yo era tu único salvador.
Ahora no habrá paz y salud en tu morada, y cualquiera que entre a tu puerta verá tu gran desolación porque desechaste el consejo y aparataste de ti el juicio y no hubo nadie fuera de ti que tú no escucharas, por tanto mi pie está sobre ti, y mis dichos no seguirán en ti más, ni en tus moradas, porque no tienes vergüenza de tu desnudez que mostraste a tus amantes. Por tanto, por tus dichos y acciones has desechado al deseado de todas las gentes, y has caído por tus muchas contrataciones, ahora pues ¿qué dirán de ti al verte de lejos los que te amonestan?, aunque rueguen y lloren por ti, seguirás estando de luto porque tu llanto no se apagará. Muchos heraldos cayeron contigo, porque por amor a ti se quedaron contigo y no echaron a ver que estar contigo era estar contra mí. Pequeños les hicieron saber, pero no quisieron hacer caso.
¿Acaso yo no pruebo al mortal para que éste revele su verdadero proceder y aún el humano lo puede entender?. Acaricias al que te alaba y desprecias al que te corrige, y con todo, muchos conociendo tu mal proceder se aferran a ti como si tú fueras la salvación sin darse cuenta que eres un sepulcro blanqueado y llena de toda abominación. Tus caminos no son mis caminos, ni tus dichos mis dichos, y aun así muchos declaran casa de Jehová es ésta. Quien pues juzga al hombre y lo hace nacer del polvo y lo hace volver a él sino yo juego a vuestro creador. Vivo yo, que no te sufriré más a ti, ni a tus defensores, pues tus caminos corren al mal velozmente y en tu corazón no hay lugar para el arrepentimiento. Invocarás mi nombre pero yo no te escucharé, y me buscarás y no me encontrarás porque no escuchaste mi súplica ni entendiste a mi ruego. Mi verdadero pueblo ya no está en ti, y aunque te sientas digna de respeto, no lo tendrás porque hombre no es el que te desecha sino el santo de Israel.
Como me duele tu caída, aunque era ya profetizada, porque di mi vida por ti, te amé con amor eterno, pero tú no me amaste, sino que fuiste tras tus amantes. Ahora escucha pueblo mío, que ya no militas en filas rebeldes, ven con tu amado a celebrar la pascua, que es tu liberación de Egipto y babilonia, ya no deseas más las vanaglorias de Sodoma, y toma tus votos de lealtad conmigo, come mi carne, bebe mi sangre y práctica humildad de cuerpo y alma en entrega solemne a mí, que es la única verdadera salvaguardia. No consintas (no des permiso) ni consientas el pecado, ni andes con él. Pues ¿cómo no aprenderás a aullar si estás entre lobos?. Obedece mis dichos y ordenanzas y yo os daré medida grande y rebosante, y os tendréis la corona de la vida. Yo Jehová no cambio, haz esto y vivirás.
Estas son las palabras que recibí, fielmente las paso. Dios quiera que todos podamos reflexionar a esto. Que el Señor me los bendiga.