Amados, 7 de junio 2019. En sueños, yo veía como juntaban de todos los rincones americanos hombres para la guerra. Mientras yo observaba esto, dijo mi acompañante: Ven y ve. Vi como grandes cañones apuntaban a lugares donde había personas y construcciones altas y bajas; vi mucha destrucción por doquier, vi una persona, una sola que bajaba su mano, y ésta a su señal muchos cañones disparaban, este hombre vestía de blanco y aunque hablaba de paz y la conservación del ambiente en su estado lo más natural posible, éste daba la orden para que todos estos cañones dispararan y destruyeran todo a su paso. {Daisy Escalante Testimonio: 07-06-2019, p1}
Vi como muchos jóvenes y padres de familia estaban allí formando las filas de un ejército, que, a diferencia de los ejércitos anteriores, se me dejó saber era peculiar y único en toda la historia que anteriormente se conocía. Era una batalla contra ideas y principios, contra valores y dignidad, era una batalla, se me dejó saber, contra la justicia y la verdad; esta guerra que se revestía de apariencia de valor monetario y riqueza territorial, su objetivo era solidificar las ideas humanas bajo el estandarte opresivo de la bestia, su imagen y el falso profeta. {Daisy Escalante Testimonio: 07-06-2019, p2}
La destrucción era tal que no había forma humana, ni fuerza para restaurar lo destruido. Se me dejó saber que este desate no lo detendría ningún humano, y como una fiera feroz, hambrienta ante su presa, así será. Mientras observaba la desolación, en gran destrucción, vi como personas corrían a esconderse detrás de una pared con gran temor, sus ojos reflejaron espanto y les oí decir: Dios ayúdanos. Pude ver de lo que se estaban escondiendo, era un cañón listo para disparar hacia ellos. La pared de cemento donde ellos se escondían era fuerte más no para parar dicho disparo. El disparo del cañón salió y cuando se disponía a chocar no lo hizo con la fuerza esperada y sólo estremeció un poco la pared. Entonces mis ojos se abrieron y vi como un ángel con su mano tocaba la pared que había sido impactada. {Daisy Escalante Testimonio: 07-06-2019, p3}
Nos ordenó salir de aquel lugar y salimos. Algo había en los aires, que solo de respirar ya nos sentíamos enfermos. Corrimos hasta dejar atrás de nosotros el bitumol, la brea y el cemento; y entramos a un bello campo verde, donde se nos ordenó recoger y comer; vi que eran leguminosas tiernas, como habichuelas verdes, eran muy suaves y un poco dulces, con bastante fibra, y esto nos sostenía y sentíamos que la enfermedad se nos iba. Vi muchos jóvenes y adultos involucrados en esa infernal guerra de relación religiosa. Unas ansias de control mental repercutían por toda la tierra. Entonces dijo mi acompañante: la dilación fue su caída, ahora la mortandad está aquí entre ellos, formaron la idea de que era largo el plazo para concretar sus expectativas, jugaron con el tiempo real por la imaginación de sus expectativas y no echaron a pensar que su tiempo era regido por el tiempo celestial, y sus oídos no escucharon la voz de alerta y sus deseos se interpusieron para su propia perdición y la perdición de otros. {Daisy Escalante Testimonio: 07-06-2019, p4}
Entonces en ese momento me dijo: ven y ve. Fui a ver, vi a muchos grandes y chicos y me dijo: pregúntales "¿ustedes son cristianos adventistas del séptimo día?". Entonces les pregunté, y todos contestaron afirmativamente. Entonces en ese momento escuché una voz muy fuerte surcar todo el firmamento que dijo: apartaos de mí obradores de maldad. Les dije a aquellos que hicieron la afirmación: han pecado contra Dios, ustedes no son pueblo de Dios ¿por qué no se humillaron mientras había tiempo?. Y ellos contestaron: cállate loca, fanática, nosotros somos pueblo de Dios, y tú sólo hablas instigada por el enemigo, eres una alarmista, eso sólo fue un fuerte trueno, y ¿qué dices? ¿que una voz habló?. Se mofaron, y continuaron con sus actividades sin echar a ver que su sentencia estaba echada. Dijo mi acompañante: aléjate de ellos. Me alejé, escuché un grito entre ellos, miré y vi como espantados se miraban unos a los otros por las enormes llagas que salían en todo su cuerpo. Amados, eso fue terrible aquella escena, ya todo era irrevocable, ya no existía esperanza para ellos, y en ese justo momento lo supieron sin equivocación y sin retorno, lloraron amargamente, suplicaron, más su voz no fue oída porque desecharon el consejo y sus pies caminaron en la iniquidad. {Daisy Escalante Testimonio: 07-06-2019, p5}
En este momento amados, ahí desperté y escuché la cita: Romanos 4:8. Que el Señor les bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 07-06-2019, p6}
"8Bienaventurado el varón a quien el Señor no imputará pecado." {Romanos 4:8}