Testimonio
06-07-2017
(Mi Pueblo Pereció por Falta de Conocimiento)
Amados, hoy es 6 de julio 2017. Y el Señor ha visto bien darme otras palabras para compartir con su pueblo, estas palabras que recibí es hoy 6 de julio de 2017 en la mañana y fueron como una espera de lo que el Señor me ha mostrado a través de su palabra, Él dándome unos capítulos que debía yo saber, y leer y compartir con otras personas. Primero, el 5 de mayo del 2017 me dio Malaquías 4, el 6 de mayo del 2017 me dio 2 Pedro 3, el 29 de mayo del 2017 me dio Mateo 6 y el 31 de mayo del 2017 me dio Deuteronomio 11, el 16 de junio me dio Jeremías 8 pero se me dijo que no dijera nada hasta que me dijeran lo que debía decir junto con estos capítulos y es lo que quiero compartir con ustedes en esta hora. Así ha dicho el Señor: por cuanto no prestaste oído a mis palabras de reprensión y ruego, hoy mi rostro se aparta de ti oh Israel y nunca más serás hallado; Mí pueblo pereció por causa de conocimiento, no porque no lo había sino porque no lo quisieron; ¿quién podrá salvarte de la ira venidera? ¿quién podrá librarte de la muerte? ¿acaso no te he llevado de la mano? más pujabas por no ser guiada y engordada, y como buey ha sido preparado para el degolladero; ciertamente mis ojos lo verán y lo sabrán mis entrañas, más tú jugaste a ser como Jerusalén que se deleitaba en sentirse grande y poderosa, ¿acaso no le calló en un día su destrucción que fue por Mí predicha? ¿y acaso no se cumplió lo antes expuesto? ¿acaso ahora será diferente?, hay de los que dicen ser mis ovejas y no lo son, sino que descarrilan el rebaño y solapan el pecado diciendo; callad, esta es una fábula, hay error en ella. Si solo hubieras escuchado, si sólo hubieras meditado por tu razón, pero impusiste a esta y tu sabiduría engrandeciste, como oveja al matadero sin pastor irás y tu rebaño se descarrilará porque no quisiste oír y tu corazón cerraste a Mí por cuanto no recibiste la palabra de Jehová tu Dios; ¿acaso el mortal dará permiso al Eterno de lo que ha de hablar? ¿acaso el mortal regirá los designios del Eterno? yo soy Jehová y no cambio y no mudo mi parecer, y por causa de vuestras iniquidades mi furor estará entre vosotros. Mi pueblo -decía-, mi pueblo, que dicen ser y no lo son; serán barridos como estopa y ¿quién los hallará?. No recibieron mi pacto, falsearon mi derecho, y se gloriaron diciendo casa de Jehová es ésta, más mi presencia ahí no está. Casa rebelde, acaso no sabrá de tus amores ocultos y de tus planes oscuros mi presencia. Te crees rica y en una hora vendrá tu desolación y ¿quién, quién te librará?. Estoy a punto de regresar y no me deseas recibir, estoy a punto de actuar y no me temes ¿acaso daré yo entendimiento al letrado y me olvidaré del inculto?. Pues yo domino al altivo y uso al humilde, mis designios son mayores que vuestras expectativas y mis baluartes mayores que los vuestros. Soy Yo el que rijo los tiempos y no el mortal, todo el que se humille y busque de corazón verá la luz y tendrá protección, pero el altivo y rebelde no le será dada misericordia, ¿acaso no veré lo sucedido? ¿acaso no veré que en mi nombre seducen y oprimen a mi pueblo?. Mi pueblo tiene poca fuerza, pero me ama y me busca de corazón, pocos en número, pero son suficientes para Mí. ¿acaso creen que no veo la transgresión y la altivez?. Sordos, ciegos y mudos incapaces de reconocer la verdad y diferenciarla del error. ¿No sois vosotros los líderes del rebaño y aun así no me reconocen? estoy a la puerta y llamo ¿quién escuchará mi voz?. Salga la verdadera novia a recibir al novio en sus aposentos, reúnanse conmigo en mis santuarios y no se manchen en la abominación. Salgan a recibirme para dar fiesta conmigo en el desierto, salgan y no toquen lo inmundo para que pueda rociarlos con Mí Espíritu. El que tiene oídos para oír, oiga, los entendidos entenderán, sabed y entender que yo soy Dios y yo no cambio, prepárate, prepárate mi amada pues pronto iré por ti. Muchos se consuelan alargando mis días y mis retribuciones, pero yo estoy a un minuto de actuar y hay del que no crea, pues mi pueblo es rebelde de balde, ¿acaso es que no le he sido fiel? ¿acaso no lo he protegido?. Pueblo duro de cerviz, no retendré sobre ti más mi mano y ¿quién será por ti? ¿acaso habrá alguien mortal que te proteja? ¿acaso tus honores te protegerán? ¿acaso serás resguardado por Mí en el desierto y mis alas te cubrirán?. Vivo yo dice el Eterno, que serás como despojo y otros se enseñorearán de ti por cuanto tus amores fueron hacia otro y no para Mí. Pisoteas al humilde y exaltas al honorado, pero yo el Eterno miro lo que no ves y doy galardón al que desechas. ¿Soy acaso Yo como tú? ¿seré yo polvo mortal para que tú te compares? no habrá para ti más tiempo pues tus amores haz sellado y tu vida la has entregado a extraños ¿acaso no será tu tiempo señalado?. Mi iglesia, mi iglesia verdadera, mi novia está conmigo y su deleite Soy Yo. Sin honores, sin galardón humano la recibo y de lo alto la sustento, ¿será que crees poder con ella? ¿será que tus honores te permitirán arremeter contra ella?. Oh pueblo rebelde que por precio muy bajo vendiste tu alma, y la de los que te siguen y no te das cuenta de tu cruel destino. Amada mía -decía-, sal al desierto y búscame, pues tu galardón está cerca, no temas, Yo estoy en control y tú serás coronada por mi mano, no temas, avanza y no te detengas, se celosa y sígueme, no mires atrás ni escuches pues hienas vendrán y lobos querrán devorarte por mi mano, pero yo estaré contigo, mi mano estará contigo alzada pero los ciegos no lo van a ver, yo tomo el control de mi pueblo verdadero y no hay nadie quien pueda tocarlo, anda, anda pueblo mío -decía-, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas mientras pasa la indignación, no demores, avanza, tu fe será premiada, lucha por tu salvación y yo te daré la corona de la vida, el que tiene oídos para oír, oiga, así dice el gran Yo Soy. !Oh Dios¡. Levíticos 26 -me decía-, el recogimiento está en marcha, mi pueblo no divagará más pues Yo El Eterno me preparo para su encuentro, bienaventurados los que se hallan inscritos en el libro de la vida. Decía: Yo Jehová. Apúrate -me dijo-, dile a mi pueblo verdadero, mi pueblo de poca fuerza que su fortaleza Soy Yo y nadie podrá contra mi mano, Yo seré su fortaleza y si no vacilan, es como único van a obtener la victoria.

"1Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día vendrá y los abrasará, dice Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama. 2Mas para vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. 3Y hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo haré esto, dice Jehová de los ejércitos. 4Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel. 5He aquí, yo os envío a Elías el profeta, antes que venga el día de Jehová grande y terrible. 6Él convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres; no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición." {Malaquías 4}

"1Carísimos, esta segunda carta escribo ahora a vosotros; en la cual despierto vuestro sincero entendimiento, por recordatorio; 2para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento de nosotros los apóstoles del Señor y Salvador; 3sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su venida? Porque desde que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como [estaban] desde el principio de la creación. 5Porque ellos ignoran voluntariamente esto; que por la palabra de Dios fueron [creados] los cielos en el tiempo antiguo, y la tierra, que por agua y en agua está asentada; 6por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua. 7Pero los cielos que son ahora, y la tierra, son reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. 8Mas, amados, no ignoréis esto: Que un día delante del Señor [es] como mil años, y mil años como un día. 9El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. 10Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿cómo no debéis vosotros de conduciros en santa y piadosa manera de vivir? 12Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, siendo encendidos, serán deshechos, y los elementos siendo quemados, se fundirán. 13Pero nosotros esperamos según su promesa, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. 14Por lo cual, amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia que seáis hallados de Él en paz, sin mácula y sin reprensión. 15Y considerad la paciencia de nuestro Señor por salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, 16como también en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. 17Así que vosotros, amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que siendo desviados con el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 18Mas creced en la gracia y [en] el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él [sea] gloria ahora y para siempre. Amén." {2 Pedro 3}

"1Mirad que no hagáis vuestras limosnas delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tenéis recompensa de vuestro Padre que está en el cielo. 2Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados de los hombres; de cierto os digo: [Ya] tienen su recompensa. 3Mas cuando tú des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha. 4Que tu limosna sea en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto, Él te recompensará en público. 5Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres. De cierto os digo: [Ya] tienen su recompensa. 6Mas tú, cuando ores, entra en tu alcoba, y cerrada tu puerta ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público. 7Y cuando ores, no uses vanas repeticiones, como hacen los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 8No seáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. 9Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. 10Venga tu reino. Hágase tu voluntad, [así] en la tierra como en el cielo. 11El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por siempre. Amén. 14Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros. 15Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. 16Y cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan. De cierto os digo que [ya] tienen su recompensa. 17Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro; 18para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público. 19No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan. 20Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla, ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 22La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo estará lleno de luz. 23Mas si tu ojo fuere maligno, todo tu cuerpo estará en oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuánto más lo [serán] las mismas tinieblas? 24Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno, y amará al otro; o apreciará al uno, y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 25Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo [más] que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas? 27¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; 29pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 30Y si a la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no [hará] mucho más por vosotros, hombres de poca fe? 31Por tanto, no os afanéis, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; mas vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34Así que, no os afanéis por el mañana, que el mañana traerá su afán. Bástele al día su propio mal." {Mateo 6}

"1Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás su ordenanza, y sus estatutos y sus derechos y sus mandamientos, todos los días. 2Y comprended hoy: porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte, y su brazo extendido, 3y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón, rey de Egipto, y a toda su tierra; 4y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; cómo hizo que las aguas del Mar Rojo cayeran sobre ellos cuando venían tras vosotros, y Jehová los destruyó hasta hoy; 5y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar; 6y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén; cómo abrió la tierra su boca, y se tragó a ellos y a sus casas, y sus tiendas, y toda la hacienda que tenían en pie en medio de todo Israel. 7Mas vuestros ojos han visto todos los grandes hechos que Jehová ha ejecutado. 8Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra, a la cual pasáis para poseerla; 9Y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, que juró Jehová a vuestros padres, que había de darla a ellos y a su simiente, tierra que fluye leche y miel. 10Que la tierra a la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu simiente, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. 11La tierra a la cual pasáis para poseerla, es tierra de montes y de vegas; que bebe el agua de la lluvia del cielo; 12Tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin del año. 13Y será que, si obedeciereis cuidadosamente mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, 14yo daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, y tu vino, y tu aceite. 15Daré también hierba en tu campo para tus bestias; y comerás, y te saciarás. 16Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis, y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; 17y así se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová. 18Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis por señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. 19Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas, cuando estés sentado en tu casa, y cuando andes por el camino; cuando te acuestes, y cuando te levantes. 20Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; 21para que sean aumentados vuestros días, y los días de vuestros hijos, sobre la tierra que juró Jehová a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. 22Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo, para que los cumpláis; y si amareis a Jehová vuestro Dios andando en todos sus caminos, y siguiéndole a Él, 23Jehová también echará a todas estas naciones de delante de vosotros y poseeréis naciones grandes y más fuertes que vosotros. 24Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, será vuestro; desde el desierto y el Líbano, desde el río, el río Éufrates, hasta el mar postrero será vuestro término. 25Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre la faz de toda la tierra que hollareis, como Él os ha dicho. 26He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27La bendición, si obedeciereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy; 28y la maldición, si no obedeciereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido. 29Y será que, cuando Jehová tu Dios te introdujere en la tierra a la cual vas para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal. 30¿No están éstos al otro lado del Jordán, hacia donde se pone el sol, en la tierra de los cananeos, que habitan el Arabá, frente a Gilgal, junto a la llanura de Moreh? 31Porque vosotros pasáis el Jordán, para ir a poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la poseeréis, y habitaréis en ella. 32Cuidaréis, pues, de poner por obra todos los estatutos y derechos que yo presento hoy delante de vosotros." {Deuteronomio 11}

"1En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalén, fuera de sus sepulcros; 2y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, y en pos de quienes anduvieron, a quienes consultaron, y a quienes adoraron. No serán recogidos, ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra. 3Y se escogerá la muerte antes que la vida por todo el remanente que quedare de esta mala generación, en todos los lugares adonde arrojaré yo a los que quedaren, dice Jehová de los ejércitos. 4Les dirás asimismo: Así dice Jehová: El que cae, ¿no se levanta? El que se desvía, ¿no regresa al camino? 5¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, no han querido volverse. 6Escuché y oí; [pero] no hablan derecho, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su carrera, como caballo que arremete con ímpetu a la batalla. 7Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová. 8¿Cómo decís: Nosotros [somos] sabios, y la ley de Jehová [está] con nosotros? Ciertamente, he aquí que en vano se cortó la pluma, por demás fueron los escribas. 9Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron presos: he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen? 10Por tanto, daré sus esposas a otros, [y] sus campos a quienes los posean; porque desde el chico hasta el grande cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos practican el engaño. 11Y curaron el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no [hay] paz. 12¿Se avergonzaron de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni siquiera se han ruborizado; por tanto, caerán entre los que caigan, cuando los castigue, caerán, dice Jehová. 13Los destruiré del todo, dice Jehová. No [habrá] uvas en la vid, ni higos en la higuera, y se caerá la hoja; y [lo que] les he dado pasará de ellos. 14¿Por qué nos estamos sentados? Congregaos, y entremos en las ciudades fortificadas, y allí reposaremos; porque Jehová nuestro Dios nos ha hecho callar, dándonos a beber bebida de hiel, porque pecamos contra Jehová. 15Esperamos paz, y no [hubo] bien; tiempo de sanidad, y he aquí turbación. 16Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos; del sonido de los relinchos de sus fuertes tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, ciudad y moradores de ella. 17Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes, áspides, contra las cuales no hay encantamiento; y os morderán, dice Jehová. 18A causa de mi fuerte dolor mi corazón desfallece en mí. 19He aquí la voz del clamor de la hija de mi pueblo, a causa de los que moran en tierra lejana: ¿No [está] Jehová en Sión? ¿No [está] en ella su Rey? ¿Por qué me provocaron a ira con sus imágenes de talla [y] con vanidades extrañas? 20Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos. 21Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado. 22¿No [hay] bálsamo en Galaad? ¿No [hay] allí médico? ¿Por qué, pues, no se ha restablecido la salud de la hija de mi pueblo?" {Jeremías 8}

"1No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra imagen de piedra para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios. 2Guardad mis sábados, y tened en reverencia mi santuario: Yo Jehová. 3Si anduviereis en mis decretos, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra; 4Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra dará su producto, y el árbol del campo dará su fruto; 5Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestra tierra. 6Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y quitaré de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. 7Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros: 8Y cinco de vosotros perseguirán a cien, y cien de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a espada delante de vosotros. 9Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros: 10Y comeréis lo añejo de mucho tiempo, y sacaréis fuera lo añejo a causa de lo nuevo: 11Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará: 12Y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. 13Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos; y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar el rostro alto. 14Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, 15y si abominareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis derechos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto; 16Yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma: y sembraréis en balde vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán: 17Y pondré mi ira sobre vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga. 18Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo tornaré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. 19Y quebrantaré la soberbia de vuestra fortaleza, y tornaré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. 20Y vuestra fuerza se consumirá en vano; que vuestra tierra no dará su esquilmo, y los árboles de la tierra no darán su fruto. 21Y si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo aumentaré las plagas sobre vosotros siete veces más, de acuerdo a vuestros pecados. 22Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten los hijos, y destruyan vuestros animales, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desolados. 23Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición, 24yo también procederé contra vosotros, en oposición y os heriré aún siete veces por vuestros pecados: 25Y traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y os recogeréis a vuestras ciudades; mas yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo. 26Cuando yo os quebrantare el sustento del pan, diez mujeres cocerán vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis. 27Y si con esto no me oyereis, mas procediereis conmigo en oposición, 28yo procederé contra vosotros, [y lo haré] con ira, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados. 29Y comeréis las carnes de vuestros hijos, y comeréis las carnes de vuestras hijas: 30Y destruiré vuestros lugares altos, y talaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará; 31Y tornaré vuestras ciudades en ruinas, y asolaré vuestros santuarios, y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume. 32Yo asolaré también la tierra, y se pasmarán de ella vuestros enemigos que en ella moran: 33Y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y yermas vuestras ciudades. 34Entonces la tierra descansará sus sábados todos los días que estuviere asolada y que vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus sábados. 35Todo el tiempo que esté asolada reposará, por cuanto no reposó en vuestros sábados mientras habitabais en ella. 36Y a los que quedaren de vosotros infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueve los perseguirá, y huirán como de la espada, y caerán sin que nadie los persiga. 37Y tropezarán los unos en los otros, como si huyeran delante de la espada, aunque nadie los persiga; y no podréis resistir delante de vuestros enemigos. 38Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá. 39Y los que quedaren de vosotros decaerán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaerán con ellos. 40Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición, 41yo también habré andado en contra de ellos, y los habré metido en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado; 42Entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me acordaré; y haré memoria de la tierra. 43Y la tierra será abandonada por ellos, y disfrutará sus sábados, estando desolada a causa de ellos; entonces se someterán al castigo de sus iniquidades; por cuanto menospreciaron mis decretos, y el alma de ellos tuvo fastidio de mis estatutos. 44Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos: porque yo Jehová soy su Dios: 45Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios: Yo Jehová. 46Éstos son los decretos, derechos y leyes que estableció Jehová entre sí y los hijos de Israel en el monte de Sinaí por mano de Moisés." {Levítico 26}