Testimonio
04-11-2019
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(Dos Sueños - Vestiduras Humanas y La Incredulidad)

Amados, noviembre 4 del 2019. En sueños, yo entré en una sala de conferencias donde había una alta tarima, y unos allí que hablaban. Éstos que hablaban les decían a todos: quítense sus vestiduras, Dios les manda esto y vivan felices con ésta que les vamos a dar. La persona mostró la vestidura, y era oscura con huecos o rasgaduras como la ropa contemporánea que tiene rasgaduras hoy. Vi a todos deponer sus vestiduras y tomar lo que se les ofrecía y ponérsela. En eso se me dijo: camina frente a ellos y habla. Caminé frente a ellos y les dije: no se pongan esas vestiduras, esa no es aprobada por Dios, usen la vestidura divina, la que Dios da. En esos momentos, mientras hablaba, mis vestiduras normales cambiaron y una bella bata blanca me fue a mí por vestido, y ésta resplandecía. Todos me miraron asombrados al principio, más luego gritaron: no, no la usaremos, no la usaremos, esta nos protege del sucio, más esa todo se le notará, no la queremos. Fui bajada de la tarima con violencia por los hombres que antes hablaban, y fui sacada de aquel grande lugar. {Daisy Escalante Testimonio: 04-11-2019, p1}

Me llevaron a una colina cerca de aquel lugar donde fui sacada, y yo veía el enorme plantel desde aquel lugar. Escuché un gran ruido de repente y un enorme charco de agua arremetió contra aquella gran estructura y la derribó, veía escombros junto con la gente que iba siendo arrasada por aquella impetuosa agua. Se me indicó acercarme al torrente de agua, y allí veía las caras de los que iban siendo arrastrados por estas violentas aguas. Una de ellas pedía auxilio, me tiré al corriente de agua para ayudarle, y le dije: no temas, agarrémonos de esta roca que está aquí. Así, allí quedamos ancladas hasta que las aguas se calmaron, un fuerte brazo anclado en la roca nos rescató. Todas las demás perecieron en las aguas y no les vi más. Ya en seco miré mis vestiduras, temía que éstas estuviesen sucias, pero no, para mí asombro estaban relucientes, y dije: oh Señor, Santo eres, gracias por tus misericordias. Nos arrodillamos a orar y agradecer a Dios por tan grande salvación; al acabar, la persona que estaba conmigo, ya no portaba sus propias vestiduras, sino que tenía una blanca como la que yo tenía. Nos miramos felices y alabamos a Dios por sus inmensas maravillas. {Daisy Escalante Testimonio: 04-11-2019, p2}

En ese momento ese sueño cambió y tuve otro sueño. Yo veía como la incredulidad florecía en el pueblo creyente. Éstos, que antes estaban entusiasmados por la palabra de verdad, eran ahora presos de las dudas y la incredulidad. Sus ideas erradas, sus expectativas no llegadas les hacían retroceder. Vi que cuando en la tierra sucede algo, también en el cielo pasa también de igual manera, y que ambos lugares estaban en actividad al unísono, y que frente a la gran apretura que vivimos, en el cielo, los adelantos se han agudizado más. Los libros son un trabajo de carácter arduo y minucioso, y todo lo que allí se borra o se escribe tiene efecto en la tierra. Se me dijo: ven y ve. Miré, y vi un bello libro resplandeciente con letras de oro y un nombre que no recuerdo, luego se me dijo: ven. Fui a la tierra, al lugar donde estaba la persona de ese nombre, le vi dormido en su cama, y vi un ángel en el borde de su cama, sentado, mirándolo con tiernos ojos de amor y gran cuidado, fue maravillosa aquella escena. Luego se me dijo: vamos. Fui llevada otra vez a la sala de los libros, y allí en otro libro vi un nombre que tampoco recuerdo, y luego vinimos otra vez a la tierra a ver a esa persona, también estaba dormida pero sus sueños eran intranquilos, estaba dormido de costado, y cuando nos acercamos vi un ser muy horrible, como si fuera un enorme reptil, que pegado a este hombre dormía. Mi espanto fue tremendo y pedí no ver más, se me fue concedido y salimos de aquel lugar. {Daisy Escalante Testimonio: 04-11-2019, p3}

Luego fuimos a una ciudad, y me dijo: observa. Vi una violencia tal, vi carros que de aquí para allá y de allá para acá, y hombres en ellos que sacaban pistolas y disparaban a gentes, casas, a otros carros, a todo lo que estaba a su paso; estos hombres eran civiles y uniformados, el caos era por doquier, todos gritaban y corrían, otros gritaban por los impactos y ahí quedaban. Se me dijo: observa. Mis ojos se abrieron, y vi como cada ser humano, frente a mí, tenía a su lado, o dentro de sí, un ser de esos que vi en la cama del hombre que dormía que era como un reptil. Dije: oh Señor, aquí todos están con esas horribles criaturas, y se matan entre ellos. Me dijo: esta es su suerte. Vi luego que fueron a orillas de la ciudad, y ahí de la misma forma hacían disparos y muerte por doquier. Vi muchos arrodillados implorar, pero las balas les alcanzaban y quedaban allí muertos en el suelo. Se me dijo: la hora es venida, el que permanezca en lugar inseguro ciertamente perecerá. Avanzad, avanzad, avanzad, porque aún para esto hay plazo. En ese momento, amados, desperté, y se me dijo: Isaías 2. Quiera Dios que cada uno de nosotros podamos avanzar, tener fe en las palabras de Cristo Jesús, y poder llegar a lugar seguro, para así poder ser cobijados bajo las alas del Altísimo. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 04-11-2019, p4}

"1Lo que vio Isaías, hijo de Amoz, tocante a Judá y a Jerusalén. 2Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. 3Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y Él nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. 4Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. 5Venid, oh casa de Jacob, y caminemos a la luz de Jehová. 6Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos [de maldades] del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y hacen pacto con hijos de extranjeros. 7Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos; sus carros [son] innumerables. 8Además está su tierra llena de ídolos, y a la obra de sus manos se han arrodillado, a lo que fabricaron sus dedos. 9Y el hombre vil se ha inclinado, y el hombre altivo se ha humillado; por tanto no los perdones. 10Métete en la piedra, escóndete en el polvo, por la presencia temible de Jehová, y por el esplendor de su majestad. 11La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día. 12Porque día de Jehová de los ejércitos [vendrá] sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo enaltecido; y será abatido; 13sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todos las encinas de Basán. 14Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados levantados; 15Y sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte; 16Y sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas. 17Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día. 18Y quitará totalmente los ídolos. 19Y se meterán en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra, por la temible presencia de Jehová, y por el esplendor de su majestad, cuando Él se levante para sacudir la tierra. 20Aquel día arrojará el hombre, a los topos y murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase; 21y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la temible presencia de Jehová, y por el esplendor de su majestad, cuando Él se levante para sacudir la tierra. 22Dejaos del hombre, cuyo aliento [está] en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?" {Isaías 2}