Amados, octubre 4 del 2019. Se me dejó saber que si perseveramos en un continuo rechazo a la verdad de Dios, menospreciando sus misericordias, invitaciones y encaminados en la incredulidad, se pondrá un rótulo sobre el que así hace, que dirá: Efraín es dado a los ídolos, déjalo.
No habrá excusa para el perdido, las evidencias hablan por sí solas, desde la creación hasta nuestros días el bien ha vencido el mal, y los perversos obtienen su justa paga, y el bien recibe la paz por su ardua batalla y esfuerzo. Si nuestro corazón no es escudriñado por el Espíritu Santo, nunca sabrá el humano lo que realmente es incorrecto en su vida; el corazón es engañador y perverso ¿quién lo conocerá?. Si nuestro propio corazón nos engaña, porque la semilla del maligno está regada en él, no tenemos otra escapatoria que no sea que Cristo Jesús, el unigénito de Dios, nos escudriñe y nos pese en su eterna y sabia balanza, para que así él nos haga saber nuestro mortal error; no existe escapatoria por nosotros mismos, ni por ningún mortal, solo el escudriño de Dios y su poder eterno; entonces, Éste es el único que nos hace saber y reconocer nuestra mortal situación, para así por la fe aferrarnos a Él, y poder con su ayuda vencer. En ese momento se me dio un versículo Oseas 4:8,17.