Amados, abril 4, 2018. A las 6:30 am recibí palabra del Señor que dice así: Mi pueblo pereció por falta de conocimiento pues a una desecharon mis mandatos; no hay verdad en ellos, pues tras sus amantes corrieron y fueron desechados como la pes; subí a mi gran monte, y virtud y prodigio les doté, más su corazón fue tras sus amantes y de mí nunca se acordaron. No me desearon y de mi amor se burlaron, no hay entendimiento en ellos porque me desecharon, ¿y ahora qué pues haré con ellos? ¿y cuál será su destino por ellos forjado?. No hay limpieza de corazón, y en su cama maquinan el mal y contra mi siervo se ensalzaron, y con lisonjas compraron contrataciones, y anularon el derecho, por eso yo hoy los desecho y su casa os es dejada desierta. Efraín es dado a los ídolos, déjalo, y no toquéis lo inmundo para que vuestra alma permanezca pura delante de mí. No vires a derecha ni izquierda, y tu ojo no vaya tras la grandeza de este mundo, pues todo esto Yo lo desecho y lo tomo por escoria. Buscadme y viviréis porque me buscad de todo corazón, estad listos y ved que yo soy Dios que no cambio, y renuevo mentes y corazones que se dejan limpiar. Sé pues celoso y arrepiéntete, pues si no vendré como viento solano y aun con lo que crees tener en un segundo se consumirá, ¿cómo pues puedes decir: “mía es esta grandeza y a quien quiera la doy”; si mía es la tierra y su plenitud, sus habitantes y todos los que en él habitan?.
¿Quién da testimonio de mis maravillas, sino el que las recibe? ¿y quién da testimonio de mi amor, sino solo el que lo siente?. Dichosos son cuando los maltraten, persigan y los ultrajen por causa de Mí, porque vuestro galardón será grande, vendrán contra ustedes en los postreros tiempos: detractores, aborrecedores de lo bueno, perversos de corazón, haciéndose pasar por ovejas del rebaño más no prevalecerán porque mi mano estará sobre ellos, mientras tu vida Yo la guardaré. Y preguntó: ¿de quién tendré misericordia?, y Él mismo contestó: del que sea guardador de verdades, reparador de portillos y amparador de la viuda y el huérfano. No hay ley sino ésta: que os améis unos a otros como Yo os he amado. Por eso mis mandamientos esculpí en piedra en el Sinaí para proteger este mandato, y decir aún más: ama a tu Dios Soberano y Rey sobre todas las cosas.
No hay nada ni nadie que viole esto y no se salga de mi protección, pues esta es la ley de vida, yo soy Jehová y no cambio, y mi amor es sublime y grandioso para los que me aman y guardan mis mandamientos, pero Soy fuego consumidor para los que me desechan y desprecian mi ley. ¿Cómo puedes decir “amo a Dios” y violas mi ley? Ingratos, ¿cómo podéis decir qué es bueno” y despreciáis la ley de amor y verdad?. ¿Cuál ley? -preguntó-. Y Él mismo contestó: mis mandamientos, que el instigador ha querido esconder, pero vivo yo que una jota ni una tilde pasará de ella, primero perecerá el cielo y la tierra antes de que esto pase.
Pobre del hombre que confía en sí mismo y en su ganancia, es como hojarasca seca que la lleva el viento a su destino, pero su destino es incierto. Más dichosos los que en Mí confían pues serán árboles junto al arroyo que darán fruto a su tiempo, y todo, todo de ellos va a prosperar. No será así al malo, más ellos no podrán poner su pie sobre la firmeza porque su tierra temblará y caerá en sus rodillas y reconocerán que ellos son desechados por el santo de Israel. ¿dónde está mi Israel, preguntó? mi Israel está esparcido, pero yo lo estoy recogiendo, mi verdadero pueblo escucha mi voz y la entiende más los detractores escuchan y burlan mi mandato. ¿Qué pues será de ellos ¡Oh casa rebelde!, incircuncisos de corazón sin afecto natural? ¿no sabéis o no habéis escuchado que penurias, privaciones y sufrimientos pasé por ti y tú te detienes de esto por amor a ti mismo? Crees amarte, pero no es así, pues si así fuese, tu camino fuera hacia Mí, más tu falso amor propio te llevará irremisiblemente a tu propia destrucción. ¿cómo pues decís que amas si tú mismo llenas cisternas rotas en tu alma? Inmisericordes y jactanciosos, y no reconoceréis de dónde vienes y adónde vas, ¿será que has olvidado quién es tu creador y vives pensando en tus deleites?
Si así vivís, pues así viviréis y nada os entorpecerá este caminar vuestro, más ay de ti el día del desengaño, cuando vuestros ojos se abrirán y vuestros deseos y placeres os harán llevar fuego hasta sus gargantas, porque Yo Soy Santo y sólo lo santo podrá subsistir ante Mí sin ser consumido por el fuego de mi santidad. Sed sobrios porque vuestro adversario el diablo anda buscando a quien destruir. No os juntéis con los infieles sino sólo en amonestación cuando os llegue vuestra encomienda. No prestéis oído a seducciones y doctrinas de demonios, y sed fervorosos en oración. No penséis como pensaban los fariseos: “¿de Nazaret puede salir algo bueno?”; pues vivo Yo que aún de las piedras levantaré hijos que llevarán a puerto seguro a mi rebaño, y traerán juicio al despreciador e injuriador. ¿Cuándo os pondréis a cuenta conmigo pueblo rebelde? -preguntó-.
Estáis sedientos de poder y mutilados de quehaceres, más esto os mando hoy: estad a cuentas conmigo y levanten manos santas a Mí pues si no será triste su final. Todo hombre armonice su casa y diríjala bien, toda esposa sea sumisa y pura ante su esposo temerario de Dios. Todo hijo obedezca en el Señor a sus padres pues sólo así heredarán la gloria. Yo os envío el tiempo aceptable para esta reunión y consagración, y nada os debe impedir esto pues el día de la visitación está cerca, ¿cómo pues pensáis que sería el fin si éste ya está escrito? ¿acaso Yo cambio o llegó a destiempo? vivo Yo que como Elías zarandeó en su tiempo, así todo hombre será movido en este tiempo. Salga del tálamo la novia y vista sus mejores galas porque el novio está en camino y su encuentro será para siempre. Con amor eterno te he amado y para siempre será vuestro encuentro, más cuídate mi amada del hombre que ama la fornicación que llegará a tus puertas con prisa sabiendo que el novio llegará pronto a seducirte con halagos y lisonjas, pues el destructor no descansa.
Mantente firme y libre de la fornicación pues sólo así podré redimirte. ¿Cuánto he esperado esta hora y ya casi es consumada? pero temo por ti pues la hora crucial te es llegada. La hora, la cual nunca nadie ha visto y solo mis siervos pudieron vislumbrar por mi poder. Hora de oscuridad y de llanto, hora de quebrantamiento y desolación, hora de angustia y destrucción, pues vuestro adversario está como león rugiente buscando a quien devorar pues su hora es ésta. No pequéis en presunción ni en conversaciones impuras pues mi santidad es tal que no podré estar presente para librarlos. Sed prudentes, mansos y astutos, no llaméis a lo bueno malo, ni a lo malo bueno, aferraos a la verdad como alguien que en un precipicio solo tiene una cuerda y si se suelta irremisiblemente caerá y morirá. No divaguéis en dos pensamientos ni seáis acusadores de vuestros hermanos, porque Dios ha dado a aquel que le busca su sabiduría y verdad ¿y quién podrá juzgar?. Ninguno tome en poco a su prójimo pues al que Dios llama éste capacita y sus frutos serán su veracidad. No busquéis el mundo ni lo que éste ofrece, pues será hallado falto el que así procediere. ¿No os llamé a salir de Egipto e ir al desierto para que me adorasen? ¿dónde estuvo el agua? ¿de dónde vino el maná? ¿de dónde se cubrieron sus necesidades de aquella gran nación amada por Mí, tremendamente rebelde?.
A todos les di mi amor y mis cuidados, más todos recibieron mis beneficios, pero a una se rebelaron. Decís de ellos “nación ingrata y rebelde”, más que vosotros, no sois; porque vosotros estáis en vuestros deleites, son piedras de gran tropiezo en vuestra alma, y vuestra comodidad es lazo destructor, tardos de pensamiento y faltos de fe. ¿Y por qué no hay fe? -preguntó-, porque su propia injusticia vino a ser su ley y desecharon de su vida al Santo de los santos. ¿No os daréis cuenta faltos de entendimiento que 1888 vuelve a repetir su triste historia? aceptáis sólo la conveniencia vuestra y vuestra justicia por encima de mi justicia ¿y qué pues recibiréis? ¿vida o muerte?. Israel no es más culpable que vosotros porque vosotros tenéis más evidencia que ellos. Ay amados hermanos, esto me estremeció a mí hasta el tuétano de mis huesos.
¿Cómo seréis hallados en falta si no recibís la palabra de verdad, seguía diciendo? Queréis entrar a Canaán por vuestros méritos y no poseéis ninguno, y por vuestras propias fuerzas y no podéis; ¿no sabéis que sólo los valientes lo arrebatan? ¿y quiénes son los valientes? -preguntó-: los valientes son aquellos que hacen sólo la voluntad de mi Padre que está en los cielos, y que no hay engaño en su boca, que levantan manos santas hacia Mí pues en ellos no hay iniquidad. ¿Cómo pues viviréis conmigo en vuestros placeres? ¿y cómo pues sois, a vuestros ojos, lícitos del cielo en vuestros deseos? mi ojo todo lo ve y todo lo sabe, sólo entrará el guardador de verdades, ¿en dónde pues existe la salvación si no es en Mí?
Hacedme ahí un santuario en el desierto y Yo os habitaré en medio de vosotros. Preguntaréis: ¿un santuario en el desierto?. Más Yo os digo: vuestra mente es vuestro desierto y el santuario vuestro corazón. Habitad en sitios desolados y buscadme de todo corazón, poneos a cuenta pues la hora se ha acercado, ejemplo os di para que como yo hice vosotros hacéis; sino recordad a Enoc, Elías, Moisés y Juan el Bautista, recordad a Juan solitario en la isla de Patmos y el destierro de mi sierva Ellen G White pasando penurias, horas de soledad. En esto ellos encontraron la verdadera salvación, y su boca fue librada de engaño y su alma de temor ¿qué más pues dirá esta nación rebelde que vive desenfrenada porque no reconocen los tiempos? El que busque salvar la vida la perderá más el que no estime su vida la salvará. Parad, oíd y escuchad que Yo soy Dios que os llamé de los rincones de la tierra, poneros a cuentas para perfección de vuestras almas, y sanidad de espíritu.
Anda pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas mientras pasa la indignación. ¿quién oirá y quién escuchará? los entendidos entenderán, los que se hallen escritos en el libro de la vida, sé pues celoso de tu salvación y no la vendas, y vuestro galardón será grande. En este mundo pasaréis gran aflicción, pero confiad pues Yo he vencido al mundo, haced esto y viviréis.
Estas fueron las palabras amados que recibí del Señor y fielmente las paso a ustedes. Quiera Dios que cada uno de nosotros podamos ponernos a cuentas con Dios para que podamos llegar juntos con Él a la patria celestial. Que el Señor me los bendiga.