Testimonio
03-09-2021
03 de septiembre de 2021. En sueño yo veía dos mujeres embarazadas. Una se reía de la otra, porque ésta era mucho más mayor que la que se burlaba. Pasado el tiempo llegó el momento del alumbramiento de la mujer más joven y dio a luz un varón como muchas en aquel entonces. También llegó el tiempo del alumbramiento de la mujer madura, adulta. Y cuando ésta estuvo de parto, nadie quiso asistirle como [a] las otras mujeres que habían dado a luz, ni como a la mujer más joven que se burlaba de ella.
Le vi un poco angustiada a la mujer mayor que estaba con dolores, y no pudiendo recurrir a nadie se paró y alzó sus manos al cielo, y puso unos almohadones, y en el suelo allí éstos ella se paró sobre ellos, se aguantó de una pared y pujó con todas sus fuerzas. Pronto la criatura nació y ésta se dispuso a atenderla, olvidándose de ella misma. Cuando se aseguró de que la criatura estaba bien, procedió a terminar ella con expulsar la placenta y limpieza propia. Ella se aseó, fue a la cama con la criatura para alimentarla y calentarla. Le veía día y noche dedicada a su criatura y le oía orar: Padre, haz que mi esposo regrese pronto.
Pasado algunos días, mientras ella seguía celosamente cuidando su criatura, alguien golpeó la puerta y ella rápido fue a abrir. Toda emocionada y llorosa se echó a los pies de aquel visitante, y le oí decir: oh, mi esposo ven, y conoce a tu criatura. Le vi a él avanzar hacia el cuarto donde estaba la criatura y allí la mujer le dijo: mírala, esto es lo que tú deseabas, una niña; siempre deseaste esto, como según tú deseas tener una hija que fuera la niña de tus ojos. El hombre la tomó en sus brazos, la alzó al cielo y dijo: Padre, gracias por concedérmela, tú me la distes y a ti vuelvo con ella.
Mientras esto ocurría, una turba se acercaba a la casa de éstos. Eran las otras mujeres que habían dado a luz con otros hombres, y le gritaban cosas terribles a la mujer que había dado a luz a aquella hermosa niña. Haciéndole violencia a la puerta para derrumbarla, vi como el padre de la niña la agarró [al] frente en sus brazos, y a su esposa la vi asirse de uno de sus brazos, y huyeron por detrás de la casa a las montañas. Allí eran asistidos por ángeles y fueron así liberados de la feroz turba.
En ese momento, ahí desperté. Y se me dijo: salmo 91, repítelo y no lo olvides de tu memoria, porque como te salvó en el pasado, así será para ti y para todo aquel que cree de igual manera hoy.
Quiera Dios que podamos entender lo que el Eterno nos quiere dejar saber en esta hora. Que el Señor nos bendiga.
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