(Serenos y desesperados)
Llegaron, pues, éstos, a una casa grande donde todos se iban a reunir. Vi, entonces, a lo lejos —entrada ya la tarde—, que iban llegando. Los que venían de montaña adentro, estos estaban serenos, alegres, y su hablar era tranquilo. En ese momento, se me dijo: ¡hay [algo de vital] importancia —[de importancia] muy grande—, que el pueblo no está dándose cuenta! Mientras más adentro, en mi naturaleza, más puedo, a través de mis ministros silenciosos, trabajar en sus caracteres. ¡Esto es de vital importancia! ¡Apresuraos! porque el tiempo es corto".
¡Oh, amados! Quiera Dios que podamos entender y ejecutar lo que el Señor quiere que hagamos en ésta hora. ¡Que el Señor nos bendiga!"