Mayo 1, 2021; 12:41 de la tarde. Mientras meditábamos en todas las maravillas que hemos estado alimentándonos estos días festivos del Eterno, dejé de ver y escuchar lo que estábamos hablando y aprendiendo, y me fue mostrado un enorme rollo de plástico, éste estaba suspendido en el aire. Vi que este plástico era delgado y que estaba en un carretel que era ancho, de igual manera así el plástico. Vi que llegaba una persona tras otra para desenrollar pedazos de este plástico que ellos necesitaban, pero vi que las personas tiraban de este plástico pero solamente sacaban un pedazo, un pedazo angosto, no del ancho que era este plástico. Así vi uno tras uno llegar y hacer de igual manera.
Pronto vi que todos se chasquearon porque ninguno podía lograr sacar el ancho de este plástico en toda su totalidad. Ellos desistieron. Yo les vi alejarse del lugar y mientras éstos se alejaban, un hombre se acercaba al gran rollo de plástico que seguía ahí suspendido en el aire frente a todos. Éste miró el rollo y pronto extendió sus manos, no en sentido de agarrar el plástico sino de pedir el plástico; pronto una gran mano procedente del cielo llegó al gran rollo y sacó un gran pedazo de plástico perfecto del tamaño del rollo y lo dio al hombre que lo pedía; y oí una voz que le dijo: llévalo a tu casa y ponlo sobre el techo de tu casa, y no salgas bajo de él para que la tempestad no te moje. Así vi que hizo el hombre y fue protegido. Los demás que desistieron fueron atropellados por la tormenta y perecieron.
Ahí ya no vi más, y volví otra vez a escuchar el estudio que estábamos teniendo frente a mí. Oh amados hermanos, quiera Dios que podamos entender todas las cosas que Él nos quiere dejar saber en esta hora, y que analicemos en estas palabras, es mi ruego y mi oración. Que el Eterno nos bendiga.