Testimonio
01-03-2019
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(Milagro de Sanación)

Amados, quiero contarles un testimonio real, muy, muy real en mi vida, en carne propia, en la primera semana de febrero de este año 2019 tuve una caída muy fuerte, como de algunos 7 u 8 pies de altura de un camino que está en el terreno donde vivimos. Estaba yo bajando por una callecita cuando de repente sentí como que algo me trabó los dos pies y caí al vacío. En ese momento pensé que iba a chocar con muchas cosas que estaban abajo, que había visto así rápidamente más para mi sorpresa mis manos tocaron tierra y no golpeé ninguna de las cosas que estaban cercanas a ese lugar. Perdí el aire, me levanté un poco asfixiada en cuatro pies como decimos, con las dos manos y las dos piernas en el piso estaba gateando, estuve un rato así cuando de repente mi hijo me vio y me dijo: mamá ¿qué haces ahí?. Yo le dije: pues, que me caí. {Daisy Escalante Testimonio: 01-03-2019, p1}

Cuando mi esposo escuchó eso me dice: ¿como que te caíste? ¿y lo dices así tan tranquila?. Y yo pues estaba tratando de coger aire porque mi pecho dio contra el piso, entonces pues me estaba faltando el aire en ese momento. Pero ya más allá de cantazos, moretones y ese momento que me faltó el aire, y la muñeca de mi mano derecha que se me dobló y sentía mucho dolor en ella, pues más de eso no sentía otra cosa; así pasaron las semanas, siguió largo trabajo en la finca, todo lo que se está haciendo. {Daisy Escalante Testimonio: 01-03-2019, p2}

Pero el 25 de febrero, estaba moviendo un mueble en mi casa con mi esposo, no sé en ese momento a ciencia cierta cuál realmente fue el movimiento pero hice un movimiento, doblé mi torso, mi tronco y en ese momento sentí como que algo se me zafó por dentro, me punzó muy fuerte el pulmón y comencé a gritar, a llorar de dolor, en ese momento sentí un sudor frío en la espalda, comencé a sentir que todo mi ser por dentro temblaba y comencé a sentir como que me iba a desmayar; fue un momento muy fuerte de mucho dolor, en este momento me fatigué también y comencé a sentirme mal, y le dije a mi esposo: creo que algo astillado tenía en una de mis costillas y creo que esta vez pues ya terminó de romper con este movimiento. Y poco podía hablar, y ahí él corrió y buscó algunas frazadas, una tapa de un cubo plástico y me lo puso para entablillar, buscando con lo que teníamos para que me pudiera yo inmovilizar porque cada vez que me movía, lo más mínimo que me movía, ya yo sentía que esto me hincaba y me molestaba y me dejaba sin aire y era tremendo el dolor que sentía. {Daisy Escalante Testimonio: 01-03-2019, p3}

Así pasé el día 25 de febrero, el 26, el 27, pero el 28 de febrero había que hacer una diligencia que no podía delegar en nadie, tenía que ir yo personalmente si no quería que las cosas que se están haciendo en cuestión de preparación para ayudar a otros hermanos continuaran. Así que dije: Señor, por favor, tengo que ir pero dame la fortaleza, ayúdame para que pueda poder hacerlo. En ese momento ya tenía un estabilizador en mi tronco más fuerte, más especial para estos casos cuando hay costillas quebradas, entonces procedimos lentamente, mi esposo me llevó hasta el carro y él comenzó a guiar con mucha delicadeza pero el más mínimo movimiento del carro me hacía tener mucho dolor. Hicimos la diligencia, volví otra vez a la casa con mucho dolor ese día, fue extremadamente el dolor que yo sentí, sentía un calentón intenso por dentro y ya el dolor no estaba nada más en el área de la costilla en mi lado derecho, sino que me sentía con mucho dolor hasta la cadera, era algo que no me soportaba, una persona me preguntó: ¿te sientes mal? te ves en la cara que estás mal, que estás cansada. Y yo decía: es que me siento rota, me siento como que dentro de mí algo está roto. Empezó entonces a subir la fiebre, el dolor era más intenso, y mi hijo estaba leyendo el capítulo número 3 del camino a Cristo y yo le pedí que por favor lo leyera en voz alta, yo quería escuchar algo de la palabra de Dios y así pues, pues a lo mejor pensaba yo, sentir un poco, con la lectura, yéndome en el pensar de la lectura desconcentrarme del dolor que estaba sintiendo porque era un dolor muy fuerte. {Daisy Escalante Testimonio: 01-03-2019, p4}

En ese momento mientras él me estaba leyendo recibí un poco de alivio y también la fiebre que tenía, pues yo quedé dormida. Cuando de repente mientras estoy durmiendo, escucho como de lejos una voz, y cuando abro los ojos lo que veo frente a mí es un dedo con sangre, y era que mi esposo pues estaba bregando con unas cosas y un dedo se les rasgó bien fuerte, bien profundo. En ese momento le dije: no te preocupes, algo pasará, no sé qué, pero trate de otra vez reconciliarme en el sueño más no lo conseguía, y pedí: Señor, por favor, hay tanto que hacer, tanto que está de por medio y yo aquí en esta cama, Señor haz algo, no sé cuáles son tus propósitos del por qué yo estoy aquí, pero tú que lo sabes por favor ayúdame para que me pueda levantar y que todo esto pueda continuar, mira también a mi esposo, él utiliza mucho sus manos y ahora mira lo que está pasando con él, este dedo está herido, tú sabes lo que vas a hacer con él; y hablando así con el Señor volví a quedar dormida. {Daisy Escalante Testimonio: 01-03-2019, p5}

Pasó la noche, yo no desperté en toda la noche y de madrugada mientras estaba en la cama aún, mi hijo me cuenta que él se despertó antes que yo, porque él ya hace rato que se había levantado estaba sentado en una silla al lado mío y él sentía que yo estaba murmurando algo. Amados, esa madrugada, esa mañana fue algo tremendo; en ese momento el Señor Jesús llegó a mi cama, llego a mi cama y lo primero que me preguntó fue: ¿Crees?. Y yo le dije: ¡oh mi amado Señor! ¿Cómo no voy a creer en ti? claro que creo en ti. Y me dice: he venido a curarte, he venido a curarte porque tienes una infección muy grande, he venido a curarte porque hay mucho trabajo que hacer. En este momento amados hermanos, en ese momento él puso su mano en mi costilla, y cuando puso la mano en mi costilla yo sentí como, ¿cómo podré explicarle?, como si fuera como un movimiento interno que llegó hasta mi cadera y en ese momento yo ya no sentía más dolor; estaba allí viendo las manos de mi Jesús horadadas por cada uno de nosotros, y cuando él me puso su mano ya yo no sentía más dolor en ese momento, en ese momento me extendió su mano, yo levanté primero -según dice mi hijo que me estaba viendo- mi mano izquierda, yo estaba acostada en la cama y levanté mi mano izquierda y como que agarre algo dice él, yo estaba viendo que mi Jesús me estaba extendiendo las manos y yo estaba agarrando su mano, y también me extendió su otra mano y yo levanté mi mano derecha y me agarré de Él y Él me dijo: levántate. Y en ese momento, amados hermanos, me levanté, me levanté de la cama, en ese momento Él me dijo: no te preocupes por el dedo de tu esposo, no le va a doler y se va a curar. {Daisy Escalante Testimonio: 01-03-2019, p6}

En eso amados desperté, y cuando desperté mi hijo me estaba mirando con unos ojos asombrados, y me dice: mamá ¿qué pasó? ¿por qué te levantaste? tu costilla. Y yo le dije: hijo, hijo, el Señor me curó, estoy curada, estoy sanada. Me tiré de la cama, me quite el estabilizador que tenían ahí en mi tronco en mis costillas y salí corriendo a darle la noticia a mi esposo que estaba más lejos de la casa, y cuando mi esposo me ve ahí lloramos amados hermanos, y agradecimos al Señor, los jóvenes que estaban aquí, que estaban con nosotros, y una dama que está aquí con nosotros que ambos estaban cuidando de mí en toda esta situación, pudimos regocijarnos y darnos cuenta que realmente el Señor es maravilloso, y que realmente amados hermanos el Dios del antaño que hizo milagros hoy en día también hace milagros amados hermanos. {Daisy Escalante Testimonio: 01-03-2019, p7}

Tenemos que aferrarnos al Señor porque, amados hermanos, nuestro Dios es real, es real y él quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Quiera Dios que cada uno de nosotros nos demos cuenta del Dios tan maravilloso que nosotros tenemos amados hermanos, no importa la situación que nosotros estemos viviendo, no importa la situación peor que nosotros pensemos en que estamos, pongamos nuestra vida en las manos del Señor, y cuando el Señor ve que nosotros nos entregamos totalmente a Él sin reservas, y que realmente queremos hacer su voluntad aunque no podamos, Él se moviliza y llega donde nosotros para traernos esa paz que no encontramos en ningún lugar, esa sanidad que no encontramos en ningún lugar amados hermanos, yo quería contarles esto de todo corazón porque ha sido una experiencia muy maravillosa en mi vida, una experiencia recién que la compartimos acá con muchas personas que vieron lo que me pasó, que estuvieron ahí conmigo en los momentos más difíciles y como pudieron también presenciar las maravillas de nuestro Dios, amados hermanos sigamos hacia adelante confiando en el Señor, no nos dejemos amedrentar por el enemigo, doblemos rodillas, clamemos a Dios, porque tenemos un Dios vivo, un Dios real, un Dios que es el Dios de lo imposible. {Daisy Escalante Testimonio: 01-03-2019, p8}

Quiera Dios que esto sea de bendición para cada uno de ustedes, es mi deseo y oración, sigamos hacia adelante porque la meta es el cielo, y pronto nuestro Señor viene para llevarnos a casa, para ya no sufrir más en este mundo, ya no pasar más dolor, ni más sufrimientos, ni vituperios, sino que estemos con Él para siempre en la patria celestial. Que el Señor me los bendiga. {Daisy Escalante Testimonio: 01-03-2019, p9}